Septiembre 17th, 2008

Diario de un embarazo V – Empacho de información

Posted by Peter Parker en cosas mías

Lo más destacable de un embarazo es la saturación de datos que sufres durante todo el proceso. Cada día que pasa, o casi cada hora, te enteras de algo nuevo. Todo a tu alrededor tiene que ver con el embarazo o con el futuro bebé. Todo aquel al que le cuentes tu situación tendrá alguna historia que contar o algún consejo que dar.

Lo primero que te sorprende es que las clases de preparación al parto existen, no son una invención de las películas americanas. Todos hemos visto muchas películas de bodas donde el cura siempre pregunta eso de “si alguien tiene alguna objeción en que esta pareja contraiga matrimonio que hable ahora o calle para siempre”. Yo la primera vez que fui a la boda de un amigo estaba nerviosísimo esperando el momento en que el cura lo soltara, tenía la gracia preparada, iba a ser la leche, pero me quedé con un palmo de narices. Al principio pensé que se le habría olvidado, después de alguna boda más ya vi que eso aquí no se decía. Así que yo pensaba que la imagen que vemos en las películas de la pareja sentada en el suelo y el marido cogiendo a la embarazada por detrás mientras esta respira como una loca, era igual, otro invento americano. Pero resulta que no, existen, y ojito con perdértelas, más te vale tener una buena excusa, no sirve eso de que he quedado con los colegas para ver el fútbol o que tengo partida de paddle. Eso es como una secta, empiezan a conspirar, a calentarse las unas a las otras y cuando llegas a casa de tomar tus cervecitas, te encuentras malas caras, la cena sin preparar y de follar ni hablamos.

Aunque se aprende mucho en estas clases yo recomiendo a los maridos que se busquen una buena excusa para no ir, no es nada aconsejable estar en una sala llena de mujeres de enormes pechos hinchados por el embarazo haciendo movimientos pélvicos encima de una colchoneta, es mucho peor que hacer aeróbic.

Aprendes sobre el embarazo, sobre el parto y sobre lo que te espera con el bebé y siempre hay algo nuevo que no sabías. Nuevas palabras o distintos significados de las palabras que ya conocías.

Un entuerto, que siempre había pensado que era una especie de lío o desaguisado, o tendría que ver algo con un pirata, y resulta que son contracciones bruscas del útero, que tienen lugar después del parto para reducir la matriz (cá-ga-te lo-ri-to).

El calostro, que es como podríamos llamar a mi amigo Antonio que siempre va más salido que una esquina, resulta que es la primera leche materna.

El “aspira-mocos” del que desconocía su existencia y estoy seguro que hubiera vivido más feliz permaneciendo en la ignorancia, su sola mención me da escalofríos, si imagino como se utiliza seguramente podría caer inconsciente.

El colecho, el método Estivill, Isofix y el meconio, esto último es la primera caca que tira el bebé, verde oscura y pegajosa, solo verla debe acojonar de verdad, no me quiero imaginar como será olerla.

Pero la palabra que más afecta al padre es el puerperio, es decir, el periodo de cuarenta y cinco días después del parto en el que no se pueden mantener relaciones sexuales. No basta con estar relegado a un simple pinche o mozo de carga y que un renacuajo de menos de cincuenta centímetros toque más teta que tu, además tienes que aguantar cuarenta y cinco días de alemanitas, esta claro que esto de la paternidad va a ser una dura prueba.

Luego están las mil cosas que tienes que comprar, la cunita, el cambiador, el pelele, las polainas, los patucos, el moisés (que es lo que vulgarmente llamaríamos capazo pero en plan bíblico) y lo último que hemos descubierto que es completamente imprescindible para el correcto desarrollo y crecimiento del bebé: el Tummy Tub, la bañera de los bebés felices.
Bañera si se le puede llamar así, porque es más bien una palangana de plástico que seguro que hace el mismo papel que un cubo comprado en los chinos por tres euros, pero hay que comprar el original que cuesta casi cincuenta euritos, no vaya a ser que el niño tengo un trauma. Yo me imagino al niño metido en la jofaina esa, mirándome con cara de “¿Por qué me hacéis esto?” y estoy convencido que no me lo perdonará nunca.
[ver foto 1][ver foto 2][ver foto 3]

Septiembre 10th, 2008

El síndrome de Phámios

Posted by Peter Parker en general

Phámios (422-340 a. De C.) Contemporáneo de Platón y, al igual que este, discípulo de Sócrates. Fue testigo de cómo Platón, escribiendo su discurso en defensa de Sócrates, su colección de cartas y los diálogos filosóficos, ganó renombre como filósofo y fundó su academia.
Phámios desarrolló estudios sobre el sentido fugaz y variable de la realidad y el enriquecimiento de los altos estratos de la Acrópolis, que fueron automáticamente desacreditados por las teorías de Platón. También escribió un postulado sobre los matrimonios de conveniencia en el Senado y el concubinato entre altos cargos militares que levantó alguna polémica en la época. Muchos de sus trabajos eran fruto de su necesidad por aumentar su reputación como filósofo, pero las repercusiones de estos estudios se difuminaron con el tiempo, por lo que la fama de Phámios fue efímera.

Es muy posible que podáis encontrar más información de este filósofo griego en la Wikipedia, pero solo quería realizar una pequeña introducción para hablar sobre el síndrome que, según los expertos, más afecta a nuestra sociedad en este, recién entrado, siglo XXI.
Lejos del síndrome postvacacional (o de vuelta al cole) que tanto se habla en estos días, el síndrome de la clase turista o el síndrome de Peter Pan (que también padecen muchos y del que se podría hablar extensamente), el síndrome de Phámios puede durar toda la vida y es fácil encontrar a diario casos agudos de este trastorno.
Se puede dar desde la adolescencia hasta pasados los cincuenta años y puede presentarse con distintos síntomas.

Aquel que sufre el síndrome de Phámios es una persona que necesita reconocimiento social constante, considera que para triunfar en la vida tiene que obtener fama a cualquier precio, de esta manera quedará situado por encima de los demás y visto como alguien con éxito.

Esta psicopatía está ampliamente explotada por las cadenas de televisión de ahí la proliferación de programas como Gran Hermano, Operación Triunfo o Factor X, los cuales atrapan a estos individuos, como una lámpara ultravioleta a un mosquito, para hacer el ridículo más espantoso. Prueba de que es un gran negocio es que no contentos con ofrecernos el programa emiten también los castings. Para muestra un botón.

Otro ejemplo de telebasura que explota este enfermedad social son los programas como el Diario de Patricia, y aquí tenéis que perdonar mi ignorancia porque no conozco más (y seguro que los hay) y he puesto este porque es del único del que he oído hablar.
En estos espacios se invita a la gente a contar su vida o a exponer un secreto oculto durante años a un familiar cercano delante del público y los encéfalo-planos telespectadores que lo contemplan. Fue el mejor sitio que se le ocurrió a Miguel Ángel para confesarle a su abuela que es folclórica de vocación. Otro botón (dudo que alguien sea capaza de verlo completo)(Gracias Robert Hindell por los enlaces)

Esta afección se puede presentar con otros síntomas. Es común encontrar a personas mayores de treinta años que una mañana se levantan con la creencia de que no han hecho nada importante en su vida, que no tienen un Premio Nóbel o el Príncipe de Asturias, que no han plantado un árbol ni escrito un libro y el día de mañana no podrán contarle a sus hijos lo importante que ha sido su padre para el futuro de la humanidad.

Por suerte para eso está Internet. Puedes criticar algo, o hablar de las fiestas que te pegas con el Benja, la Paqui y el Metralla, o escribir recetas de cocina búlgara, o contar el embarazo de tu mujer, o escribir chistes para diseñadores, o hablar de tu gato, porque hoy en día, cualquier mindundi puede escribir un blog. Lo leerán quince personas en España, tres en Chile, dos en Argentina, una en Rusia y cuatro en Canadá, pero es como estar bajos los focos y los flashes, un momento de fama.
[ver foto 1][ver foto 2][ver foto 3][ver foto 4][ver foto 5]

Septiembre 3rd, 2008

Diario de un embarazo IV - El padre que no lo es tanto

Posted by Peter Parker en cosas mías

Dicen por ahí que durante el embarazo el marido-pareja-inseminador -dígale como usted quiera- todavía no se le puede llamar padre, que no es muy consciente de lo que se le viene encima y que tampoco sufre el embarazo como tal.
No hay nada más falso y quien dijo eso seguramente no ha acompañado a una mujer en ese largo y escabroso proceso. Nadie sabe lo duro que es ser la pareja de una mujer embarazada hasta que lo vive.

Ya avisan que, cuando nazca la criatura, el padre cuenta menos que un bolígrafo verde sin tinta y afirmaciones como esta sirven para ir acostumbrándolo a lo que va a venir. Luego el día a día le va dejando pistas claras de cómo va a ser considerado en un futuro próximo.

Yo os aseguro, sin lugar a dudas, que el padre aguanta el embarazo y lo sufre en sus propias carnes. Se le trata como un ente abstracto y superfluo que ya ha cumplido su papel y no se cuenta con él para nada. La madre y la gente que la rodea lo ningunean y le asignan todo tipo de tareas rutinarias y pesadas sin ninguna gratificación.

Recuerdo un viernes que había salido tarde del trabajo y después había tenido que pasar por un par de sitios antes de llegar a casa. Al reloj le faltaban pocos minutos para marcar las nueve de la noche y me encontraba algo cansado, estaba empezando a ponerme el pijama para disfrutar, fresquito y cómodo, de una de mis series favoritas, cuando oigo la voz de mi mujer que, completamente espatarrada y con la barriga al aire, me grita desde el sofá:
- Cariño ¿Te importaría pasarte por Mercadona antes de que cierren y comprarme unos polos de limón? Es que me apetecen mucho y con el calor que hace nos vendrán muy bien a los dos.
¿A los dos?¿Qué dos? Si yo no quería nada, por supuesto se refería a ella y al niño. Yo ya no aparecía en la ecuación.

Un día llegó por casa con un bote enorme de banderillas, de esas que tienen pepinillos y cebollitas en vinagre, jamás habíamos tenido nada parecido en la nevera, le duró dos días, creo que yo probé una. Algo más tarde oí como le decía a una amiga:
- El embarazo genial, ni mareos ni nauseas ni antojos.
Nada de nada, las banderillas serían para matar el gusanillo y los polos se los habrá recetado el médico, porque desde entonces se toma uno cada veinticuatro horas.

Otro de los problemas es el calor, de todos es sabido que las embarazadas sufren de unos calores asfixiantes durante gran parte del embarazo, y mucho más si es verano.
Para paliarlo un poco tenemos el ventilador encendido toda la noche a máxima potencia.
Ella duerme la mar de bien, incluso a veces se levanta diciendo que ha pasado algo de calor, mientras yo me levanto con el moquillo colgando o a mitad noche me despierto tiritando y acabo tapándome hasta las orejas. Poco a poco estoy perdiendo la salud.

Todas estas cosas, dentro de lo que caben, son lógicas, el marido tiene un valor insignificante completamente supeditado al bienestar de la mujer preñada y tiene que acostumbrarse. De lo que no me habían advertido es que el embarazo fuera contagioso o por lo menos sus síntomas más agudos y acostumbrarte a esos cambios tan bruscos en tan poco tiempo es una agonía.

Achaqué que estaba engordando al veranito, se come más y dejé de hacer deporte porque no tenía tiempo para nada. Cada día, hay que comprar algo para el bebé, que si un pijamita, que si las sábanas para la cuna, incluso un termómetro para el agua de la bañera. Y lo que nos queda, mi mujer tiene una lista que no nos la acabamos ni pidiéndolo para los Reyes Magos. Además hay que cambiar bombillas por otras que alumbren más, poner cortinas de colores, colocar trampas para cucarachas y reubicar la ropa para que quepa la del niño. Así que no presté atención a esos quilitos de más y pensé que era normal porque con tanto ajetreo no me estaba cuidando. Ahora me he dado cuenta que ella come por dos pero yo por cuatro.

Empecé a mosquearme un poco con el insomnio, pero culpé al calor. Más preocupante fue cuando me dio por levantarme varias veces de madrugada para ir a mear. Por suerte no he tenido mareos, pero un tío que puede comerme un zumo de limón recién exprimido antes de acostarse o un plato de curry picante como si nada y ahora va y tiene acidez, es para flipar.

Puedo pensar que todo esto es debido a la alimentación o nervios por lo que va a venir pero no puedo entender lo que me pasó el martes pasado frente al televisor, se me cayeron unas lagrimillas viendo un anuncio de cerveza. Yo soy un tiarrón, no puede ser que por ver a cuatro colegas en la barra de un bar, celebrando su amistad con unas tapas y unos tercios se me cayera el mundo al suelo, está claro que tengo las hormonas revolucionadas.

Ojalá eso fuera todo, no os podéis imaginar lo duro que es un embarazo. Pase lo de los quilitos de más, pase lo del insomnio, las meaditas de madrugada y la acidez y pase por las lagrimillas en los anuncios de exaltación de la amistad, pero lo de esta mañana es inconcebible, el colmo, me he levantado y tenía irritados los pezones ¡¡Me cago en to!!
[ver foto 1][ver foto 2][ver foto 3][ver foto 4][ver foto 5]

Julio 30th, 2008

Nos la han colado bien gorda

Posted by Peter Parker en cosas mías

No recuerdo las razones exactas pero cuando salí de casa de mis padres tenía claro que jamás iba a contratar Telefónica para el teléfono fijo y la conexión a Internet, debí salir escarmentado. Nunca aprendo.

Llevamos tiempo descontentos con ONO, es cierto que tenemos un pack de televisión muy completo que lo encarece, pero pagar 70 euros al mes viendo como las ofertas favorecían a las nuevas altas acaba quemando.
Uno es fiel a su operadora, la defiende y se mantiene a su lado contra viento y marea, mientras ve como sus amigos se van cambiando, traicionándola y disfrutando de mejores ofertas ¿y que recibe a cambio? Nada, ni una palabra amable, ni un reconocimiento, ni una oferta por iniciativa propia.
Al final me decidí a llamar y mediante súplicas, halagos y zalamerías, conseguí reducir a casi la mitad la factura durante seis meses. Que feliz me sentía, había conquistado a mi operadora, me mantuve firme y obtuve lo que me merecía, había triunfado sobre su rastrero comportamiento. Estaba embriagado por mi reciente victoria y esta nueva sensación no me dejaba ver que mis ansias de poder me llevarían directamente a una catástrofe.

Las letras que siguen a continuación han sido en su mayor parte tecleadas por mi señora esposa ya que fue ella la que sufrió el ataque en primera persona.

Como si olieran su presa o nos hubieran leído el pensamiento, una semana después nos llamaron los de Telefónica, mi mujer cogió el teléfono, una operadora argentina lanzó su mejor disparo que la alcanzó de lleno, su oferta fue la siguiente:
- Imagenio con un pack de favoritos con los canales de series de televisión que nosotros vemos,
- teléfono con llamadas gratuitas a todos los números nacionales e
- Internet, el primer mes a 3 megas pero a partir del segundo a 6 con router wifi gratis

Nos ofrecían todo eso, sin tener que pagar el alquiler de ningún aparato extra y gestionando ellos la baja con ONO, por el módico precio de 31,95 euros al mes más el 7% de IVA, ya que ellos sólo aplicaban el 7% a todo, nada del 16% a una cosa y el 7% a otra.

Aceptamos felicitándonos por nuestra buena jugada, la factura se nos quedaba más baja que con ONO después del regateo, más de seis meses y router wifi gratis.
Asestaba un nuevo golpe a mi operadora, lo merecía por su indiferencia a mi cariño durante todos estos años y pensaba que Telefónica había aprendido, se había dado cuenta que tenía que mimar a los clientes, que ingenuo.

Lo primero que nos extrañó fue que sólo nos mandaran los papeles de la portabilidad para que los firmásemos y, aunque llamamos para reclamar un contrato escrito, nos dijeron que hasta que no firmásemos la portabilidad no nos lo podían mandar.
Por no seguir llamando a número 902 y hablar con otro argentino más -parece que Telefónica se ha aprovechado más que nadie del corralito- firmamos la portabilidad puesto que nos aseguraban que lo que nos había dicho la comercial era correcto y que cuando firmásemos nos mandarían el contrato.

Hoy por fin ha aparecido el técnico de Telefónica, la portabilidad ha sido aceptada y ONO nos ha dado de baja del teléfono y venía a instalarnos el Dúo.
¡¡¿Cómo que el Dúo?!! Nos hemos quedado los dos con cara de gilipollas.
Le hemos explicado que nosotros hemos contratado el Trío, Imagenio+teléfono+Internet y que insistimos en ello especialmente con los comerciales. Pero el técnico, muy educadamente, nos ha comentado que en nuestra calle no teníamos cobertura de Imagenio, no era posible porque no llegaba la señal, que él solo podía ponernos teléfono e Internet y que estábamos a tiempo de abortar misión y volver a contratar lo que teníamos con la anterior operadora dejándonos hasta entonces sin teléfono. Por supuesto le he dicho que lo montara, a tiempo de darlo de baja siempre estábamos.

Aquí es donde mi mujer, montando en cólera, dijo: Arre cólera Arre!!! (no he podido evitarlo) Y cogiendo su móvil con fuerza se encerró en una habitación para cantarle las cuarenta a Telefónica.

Después de miles de llamadas al 1004 y al departamento de promociones de telefónica, le dicen que como ha solicitado la portabilidad que si no queremos el Dúo que nos quedamos sin nada y que tenemos que ser nosotros los que gestionen la contratación de nuevo con ONO o con la compañía que nos de la gana, que lo único que pueden hacer es ofrecernos canal digital pagando 18 euros más al mes, más el alquiler del aparato. Puede oír partes de la conversación y doy gracias por no ser argentino operador de Telefónica.

Tras rechazar, educadamente, la oferta al canal digital, la invitan a llamar de nuevo al 1004 y tras exponer por quinta vez el caso, llega hasta el departamento de calidad, donde una chica muy amable le dice que, efectivamente, el fallo es de ellos puesto que en sus bases de datos consta que en nuestra dirección no hay cobertura de Imagenio -además tendría registrado que el comercial nos lo ofertó- que nos anula la cláusula de permanencia para que, si lo deseamos, gestionemos el servicio con otra compañía (en ese momento mi mujer le explicó claramente donde se podía meter la cláusula de permanencia de un servicio que no es el que se nos había ofrecido) y nos ofertaba quedarnos con el Dúo de 3 megas por 25.90€ más IVA, es decir, con una rebaja de poco mas de 5€.

Después de mucho negociar y de comentarle que ante la falta de soluciones satisfactorias sólo nos quedaba denunciarlos en la oficina del consumidor, ha quedado que nos llamarán el sábado para intentar hacernos una oferta mejor. Pero algo me dicen que nos comeremos los mocos, que siempre se salen con la suya y tendré que buscarme la vida por otro lado.

Hace una semana yo tenía teléfono, una pack de televisión muy completo, conexión a Internet de 4 megas y, tras la negociación, pagaba 40€ aproximadamente. Me llama Telefónica, me dice que voy a pagar menos por más y decidimos cambiar de operadora porque te van a mejorar el servicio, pero, ¡¡Oh, sorpresa!! Resulta que es una estafa (no creo que se pueda llamar de otra manera), pagamos casi lo mismo que con ONO, sin televisión y con 3 megas de conexión a Internet (sin previsiones de cuando serán 6 megas), tengo la sensación de que el españolito de a pie está desprotegido antes estás acciones, debería existir un cuerpo especializado que persiguiera estos fraudes y les diera tratara como se merecen.
[ver foto 1][ver foto 2][ver foto 3][ver foto 4]

Julio 22nd, 2008

Increíble

Posted by Peter Parker en cosas mías

Dicen algunas lenguas -las malas probablemente- que mi señora esposa y yo NO somos una pareja modelo. Lo sueltan con un retintín despectivo, pero me parece adivinar en el fondo un débil y oculto sentimiento de envidia.

No se exactamente que se puede entender por pareja modelo pero puedo barajar varias razones por las que nos salimos de ese estereotipo.

Me inclino a pensar que quizá sea por nuestra peculiar “política” de salidas nocturnas, salimos tantas veces juntos como veces salimos cada uno por su cuenta. Ella queda con sus amigas, cena y se va de bailoteos, yo salgo con los amigos, bebemos y le tiramos, ineficazmente, los trastos a todo bicho viviente…, lo normal. Y al día siguiente nos ponemos al corriente de lo que ha hecho cada uno.

A lo mejor es por las películas porno que hay por casa y que alguna vez, tiempo atrás, he intercambiado con algún amigo. Algo que mi mujer tolera, e incluso comenta su existencia, sin inmutarse y eso que tiene más que claro que los tíos no vemos el porno por los diálogos, la trama o los efectos especiales (bueno, por esto último puede que si).
Una vez, hace tiempo, un amigo se la presentó a otro amigo común como la mujer de “el del porno”. Menos mal que no lo escondo y lo tiene clarísimo, porque en otras circunstancias podría haber sido catastrófico. Me puedo imaginar la escena al llegar a casa, todos los cajones y los armarios o posibles escondites abiertos y rebuscados y en el centro del despacho una pequeña hoguera. Junto a las cenizas de mi colección de comics, los restos derretidos de mis mejores títulos: “la noche de los zombis calientes”, “sirven pizzas comen trancas”, “abierta hasta el amanecer”, “bailando con lobas” y “Conejito Dundee”. Creo que de encontrarme con esa imagen me tiraría al fuego para detener mi sufrimiento.

Tal vez esto de los Miércoles Fotográficos también tenga algo que ver, no debe ser muy normal que la mujer te anime a acostarte a las tantas de la madrugada viendo fotos de tías en pelotas para luego escribir sobre su vida privada y que además sea ella la que te haya regalado el dominio.

Otra razón podría ser como celebramos los aniversarios, parece que fue ayer pero hoy hace ya tres años que me casé. Estas fechas son una putada porque el cumpleaños de mi mujer es también en breve y como soy un desastre haciendo regalos o montar planes sorpresa empiezo a llamar a amigos para pedirles consejo o pringarlos para que me ayuden con el regalo. Al final acabo muy estresado y nunca llego a tiempo con nada. Así que prefiero que se encargue ella y me dejo llevar.
La celebración de este año ha estado muy bien, primero nos hemos ido al cine en plan parejita, hemos visto Hancock (la última de Will Smith donde hace de un superhéroe borrachuzo que no soporta que le llamen capullo), a mi lado cuatro adolescentes retransmitiendo toda la película, si salía un perro: “-Qué graciosooo”, si salía un niño: “-Que monoooo”, si salía Will Smith sonándose los mocos: “-Que ascoooooooo”, así hasta los títulos de crédito.
Después cenita romántica en el McDonalds, adolescentes, preadolescentes y postadolescentes por todas partes. Si hubiéramos cerrado el local y tirado la llave con todos dentro se hubieran quedado la mar de contentos y el resto del mundo también la mar de contento.
Esta vez me lo he currado mogollón con el regalo, he impreso unas fotos mías, las he enmarcado y se las he regalado, se ha quedado más contenta que unas castañuelas. Bueno, la composición de fotos la ha hecho una amiga y su hermano ha ido a recoger el marco, pero la idea ha sido toda mía.

Considerando todas estas razones no se puede decir que seamos una pareja diferente, de hecho yo soy el típico tío, vamos que cumplo todos los tópicos, festero, nada detallista, friky y porno-adicto. Donde parece que está realmente la diferencia es en ella, no necesitaba la lista para saber lo fantástica que es [ver foto][ver foto]
y las cosas increíbles que hace [ver foto].
No me puedo creer la suerte que tengo, me ha tocado la lotería [ver foto]
. Ojito con que alguno se acerque con la intención de quitármela, estoy vigilando [ver foto].

Entradas siguientes »« Entradas anteriores