Diario de un embarazo V – Empacho de información
Lo más destacable de un embarazo es la saturación de datos que sufres durante todo el proceso. Cada día que pasa, o casi cada hora, te enteras de algo nuevo. Todo a tu alrededor tiene que ver con el embarazo o con el futuro bebé. Todo aquel al que le cuentes tu situación tendrá alguna historia que contar o algún consejo que dar.
Lo primero que te sorprende es que las clases de preparación al parto existen, no son una invención de las películas americanas. Todos hemos visto muchas películas de bodas donde el cura siempre pregunta eso de “si alguien tiene alguna objeción en que esta pareja contraiga matrimonio que hable ahora o calle para siempre”. Yo la primera vez que fui a la boda de un amigo estaba nerviosísimo esperando el momento en que el cura lo soltara, tenía la gracia preparada, iba a ser la leche, pero me quedé con un palmo de narices. Al principio pensé que se le habría olvidado, después de alguna boda más ya vi que eso aquí no se decía. Así que yo pensaba que la imagen que vemos en las películas de la pareja sentada en el suelo y el marido cogiendo a la embarazada por detrás mientras esta respira como una loca, era igual, otro invento americano. Pero resulta que no, existen, y ojito con perdértelas, más te vale tener una buena excusa, no sirve eso de que he quedado con los colegas para ver el fútbol o que tengo partida de paddle. Eso es como una secta, empiezan a conspirar, a calentarse las unas a las otras y cuando llegas a casa de tomar tus cervecitas, te encuentras malas caras, la cena sin preparar y de follar ni hablamos.
Aunque se aprende mucho en estas clases yo recomiendo a los maridos que se busquen una buena excusa para no ir, no es nada aconsejable estar en una sala llena de mujeres de enormes pechos hinchados por el embarazo haciendo movimientos pélvicos encima de una colchoneta, es mucho peor que hacer aeróbic.
Aprendes sobre el embarazo, sobre el parto y sobre lo que te espera con el bebé y siempre hay algo nuevo que no sabías. Nuevas palabras o distintos significados de las palabras que ya conocías.
Un entuerto, que siempre había pensado que era una especie de lío o desaguisado, o tendría que ver algo con un pirata, y resulta que son contracciones bruscas del útero, que tienen lugar después del parto para reducir la matriz (cá-ga-te lo-ri-to).
El calostro, que es como podríamos llamar a mi amigo Antonio que siempre va más salido que una esquina, resulta que es la primera leche materna.
El “aspira-mocos” del que desconocía su existencia y estoy seguro que hubiera vivido más feliz permaneciendo en la ignorancia, su sola mención me da escalofríos, si imagino como se utiliza seguramente podría caer inconsciente.
El colecho, el método Estivill, Isofix y el meconio, esto último es la primera caca que tira el bebé, verde oscura y pegajosa, solo verla debe acojonar de verdad, no me quiero imaginar como será olerla.
Pero la palabra que más afecta al padre es el puerperio, es decir, el periodo de cuarenta y cinco días después del parto en el que no se pueden mantener relaciones sexuales. No basta con estar relegado a un simple pinche o mozo de carga y que un renacuajo de menos de cincuenta centímetros toque más teta que tu, además tienes que aguantar cuarenta y cinco días de alemanitas, esta claro que esto de la paternidad va a ser una dura prueba.
Luego están las mil cosas que tienes que comprar, la cunita, el cambiador, el pelele, las polainas, los patucos, el moisés (que es lo que vulgarmente llamaríamos capazo pero en plan bíblico) y lo último que hemos descubierto que es completamente imprescindible para el correcto desarrollo y crecimiento del bebé: el Tummy Tub, la bañera de los bebés felices.
Bañera si se le puede llamar así, porque es más bien una palangana de plástico que seguro que hace el mismo papel que un cubo comprado en los chinos por tres euros, pero hay que comprar el original que cuesta casi cincuenta euritos, no vaya a ser que el niño tengo un trauma. Yo me imagino al niño metido en la jofaina esa, mirándome con cara de “¿Por qué me hacéis esto?” y estoy convencido que no me lo perdonará nunca.
[ver foto 1][ver foto 2][ver foto 3]
