Padres
Posteado por Peter Parker el Miércoles, Febrero 24th, 2010
Hace unos días coincidí con otro padre acompañado de su hija en la entrada de la guardería. La profesora que salió a recibirnos nos dio los buenos días alegremente y al llevarse a la niña hacia dentro recitó la cantinela que debe repetir con cada niño que entra, cada día de la semana:
- ¿Cómo estamos hoy? Dale un beso a papá ¿Lo llevamos todo?
Después de la última frase realizó un rápido y experimentado escrutinio a la niña y se giró hacia el padre:
- ¿Hoy no lleva mochila?
- Eh, um, ooh – Alcanzó a decir el padre poco antes de quedarse mudo y empezar a palidecer.
La profesora intentó tranquilizarle al ver como su rostro iba perdiendo la lividez.
- No pasa nada, seguro que no había nada importante.
No suelo mirar a la gente a la cara cuando detecto que está pasando por un momento de angustia, me da apuro que se sientan examinados, pero esta vez no pude evitarlo, el hombre no reaccionaba, estaba petrificado, su cara iba haciéndose más blanca cada vez. Me imaginé que acababa de darse cuenta que su fin estaba cerca y estaba viendo pasar delante de sus ojos toda su vida: su primer día de colegio, la bici que le regalaron los reyes magos, aquella pelea en el cumpleaños de su mejor amigo, su primer amor, el viaje de fin de curso, el instituto, la universidad, el primer día de trabajo, su boda, el nacimiento de la niña…, todo, cada detalle, hasta esa misma mañana cuando su mujer le decía:
- Cariño, hoy te toca llevar a la niña, por favor, que no se te olvide su mochila por nada del mundo.
Pasaron unos segundos que parecieron una eternidad y al final el padre le dijo a la profesora en un balbuceo lastimero:
- Voy a ver si está en el portamaletas del coche y ahora vengo.
Si, pensé yo, a ver si la mochila ha dormido allí o se ha metido sola después de desayunar. Supuse que llamaría a su jefe, le diría que se le había pinchado una rueda y volvería a casa rompiendo la barrera del sonido y cometiendo todas las infracciones viales posibles.
Sentí lástima por el hombre, no pretendo buscar la chanza en este tipo de situaciones, cualquier día me puede pasar a mi.
Hoy sin ir más lejos. Mi mujer ha estado todo el día fuera y no he ido a trabajar por la tarde para cuidar del chiquillo. A las cuatro y media de la tarde la casa se nos quedaba pequeña. El niño quería subirse a una lámpara, chupar la televisión y, si he entendido bien, descongelar la nevera, así que he decidido que lo mejor era llevarlo al parque cuanto antes.
Con las prisas he salido sin darle de merendar, sin cambiarle el pañal, sin llevarme agua ni sacarle la cena.
El niño ha vuelto a casa deshidratado, muerto de hambre y meado hasta los sobacos, pero se lo ha pasado muy bien, yo creo que eso cuenta. No he sabido esconder bien las pruebas y he terminado por confesar. Ahora debo prepararme para varios meses de castigo, tortura y recordatorio constante de tales despropósitos. [ver foto 1] [ver foto 2] [ver foto 3] [ver foto 4]
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