Miércoles Fotográficos

Preparado y atento

Posted by el Miércoles, julio 7th, 2010

Es bastante común, cuando nos reunimos los amiguetes, que, una vez terminado el tema del fútbol y las mujeres, acabemos comentando la “frecuencia coital“, llegados a este punto, las aportaciones de los solteros no cuentan, se trata de comparar entre casados o con pareja hipotecaria (lo que el banco ha unido que no lo separe Dios) .
De todos es sabido que la frecuencia varía dependiendo de varios factores como la estación del año, de la duración de la temporada de lluvias o el valor del Euribor, entre otros, y las medias pueden oscilar entre un máximo de dos semanales y un mínimo de uno mensual.

Este máximo lo alcanzan aquellos que cumplen la norma del fin de semana, se da, normalmente en parejas sin hijos, existen casos excepcionales que suben la media, son aquellos afortunados en los que el fin de semana empieza el viernes por la tarde.
Si alguno afirma superar con creces este límite, hablando de uno al día o cifras similares directamente se ignora el testimonio, probablemente haya entendido mal la conversación y crea que se habla de las veces que lleva al niño al parque, saca la basura o cambia un pañal.
Si alguien baja del mínimo yo me preocuparía.

En esta tesitura un hombre debe estar siempre preparado y tener los cinco sentidos alerta, atento a cualquier señal o leve indicativo que proporcione un pista de si ese día va a haber moje.
En una relación de años el hombre ya no lo piden como antes, cuando eran más jóvenes y con menos obligaciones, hay un cierto miedo a la negativa y utiliza veladas insinuaciones. Agarrarse el paquete y decir que te duelen los huevos no es una buena táctica, te arriesgas a una respuesta directa: “Pues ya sabes donde tienes el cuarto de baño, y no manches nada”.
No, hay que ser más sutil: mirar a los ojos con picardía, un dulce beso en la nuca, una mano en una teta…. Detalles que la mujer sabe entender y a los que puede emplear una negativa tácita: un bostezo largo, una mueca y la mano en el cuello (indicativo de tortícolis) o “nene, que frío estas!!”, respectivamente. Tras esto no se habla más del tema.

Es importante prestar atención a las señales, si ella se recuesta en el sofá después de cenar y no hace ningún comentario sobre lo cansada que está, el sueño que tiene o algún dolor de extremidades, entonces puede haber suerte. [ver foto] [ver foto]
Si a las ocho y media de la tarde te encuentras que el niño está bañado, cenado y durmiendo y ella aparece con un pijama muy de verano, es decir con un camisón corto transparente o una camiseta que apenas cubre unas braguitas de Hello Kitty, entonces seguro que vas a tener suerte.
Pero si se tumba en la mesa del salón, se abre de piernas y te dice:
- Hoy para cenar tienes el plato especial de la casa.[ver foto] [ver foto] [ver foto] [ver foto]
Entonces es que te ha tocado la lotería.
No puedes saber que te deparará el destino, hay que saber entender estas pequeñas indicaciones para no cagarla. Estate preparado o perderás la ocasión, lo digo por experiencia.

Hace unas semanas estábamos en la casa del pueblo, el pequeño durmiendo la siesta y la casa vacía, ambos descansados, se respiraba erotismo en cada esquina, nos miramos a los ojos con complicidad, las señales estaban claras, los dos sabíamos lo que queríamos, nos acariciamos, nos excitamos y después de unos instantes de pasión incontenida ella, sin poder detenerse, con la respiración entrecortada, preguntó:
- ¿Has traído protección?.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo, un sudor frío se deslizó por mi frente, me abalancé a rebuscar en una bandolera que siempre llevo conmigo. En ese instante me vino a la memoria una vez que se me cayó en el trabajo, esparciendo todo el contenido del bolsillo principal por el suelo y dejando a la vista un preservativo. Un compañero hizo una broma sobre ello y desde entonces, supongo que por vergüenza, dejé de llevarlos siempre encima.
Que gran error.
Busqué en la maleta sabiendo que era en vano, en los cajones de la mesita, en el cuarto de baño, en la habitación de mis padres, hasta en la mochilita de los pañales de mi hijo.
En mi empeño no me di cuenta que hacía demasiado ruido, mi hijo se despertó por el barullo. Todo había terminado, la oportunidad se fue como vino.

Al día siguiente fui a una farmacia, compré dos cajas, he desperdigado preservativos por cada rincón, vuelvo a llevar en la bandolera, he puesto donde guardo los calzoncillos, en el botiquín, en el cajón de los cubiertos, en el tarro de las bolsitas de té (espero que nadie se confunda), en la estantería de los tebeos y, por supuesto en la mochila de los pañales de mi hijo.

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Una Respuesta to “Preparado y atento”

  1. Cocolisoel 08 jul 2010 a las 20:54 1

    En este asunto cabe decir que las vacaciones suben la media que da gusto, aunque con sean compartidas con el cónyuge o la cónyuja. ¡Viva la docencia!

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