Miércoles Fotográficos

Pequeños detalles

Posted by el Miércoles, abril 21st, 2010

Por fin llega el solecito y con el buen tiempo me cambia el humor, paso de malos rollos. No me importa que el vecino antipático, que me cruzo en el portal cada mañana, no me devuelva los buenos días, que la gente ande por el carril bici aunque tenga una acera de cinco metros o que un energúmeno se salte un semáforo y por poco me atropelle. Nada me va a estropear el día, es como si llevara puesta una compresa con alas (sum sum, sum sum).

Está mañana me he despertado descansado, como si hubiera dormido doce horas, me he afeitado, que ya tocaba, y me he quitado cinco años de golpe, tanto es así que no he encontrado esas molestas canas que parece que brillan en la oscuridad, no las he visto por ninguna parte. Mi vecino me ha saludado con una sonrisa. Los naranjos del parque adornaban el camino con su dulces fragancias y un grupo de palomas ha remontado el vuelo al acercarme a ellas con la bici, me he sentido como si estuviera en una película de John Woo.
Una chica sentada en un banco me ha sonreído al pasar (esto da un chute al ego que dura tres días y, luego, cuando lo cuentas a un amiguete, exagerando y diciendo que la tía era un pivón, te da otro subidón).
He llegado puntual al trabajo, mi jefe me ha dado unas palmaditas en las espalda al mismo tiempo que me felicitaba por el proyecto que terminé ayer, me promete que esta semana tiene pensado buscar un hueco para revisar mi nómina. Por la noche, mis responsabilidades en el hogar me han dejado tiempo para salir a correr un rato, me encontraba como un toro, podría haber estado varias horas. Después he cenado viendo el final del telediario, por lo visto el tiempo va a cambiar.

Así que es posible que mañana llueva, saldrá un día gris y volverá a afectarme al humor, parece que el calorcito no llega nunca.
Me despertaré agotado, probablemente me habré desvelado varias veces de madrugada.
Decidiré no afeitarme, no tendré bastante barba para no dejarme la cara hecha un cristo pero por lo menos me tapará las ojeras que, sin lugar a dudas, me llegarán hasta las mejillas. Las canas estarán ahí de nuevo, incluso puede que descubra alguna nueva (me suele pasar en días de lluvia).
Mi vecino me ignorará cuando lo salude al pasar por su lado en el portal o me mirará con desprecio por encima del hombro.
Una peste a mierda de perro impregnará todo el parque y si me cruzo con una chica, no me sonreirá, probablemente se desconjone de mi porque una paloma se me ha cagado encima (que puntería tienen las cabronas y eso que soy un blanco móvil).
Llegaré tarde al trabajo y mi conciencia me obligará quedarme hasta tarde al final de la jornada. Mi jefe me soltará un par de collejas avisándome de que no me duerma o me descontará esos minutos del sueldo.
Llegaré tarde a casa sin tiempo para ayudar en nada y con menos fuerzas para salir a correr. Al final cenaré viendo el final del telediario, espero que digan que en el fin de semana va a hacer buen tiempo.

Pero nada de esto importa, porque esta mañana me ha sonreído una chica sentada en un banco del parque y el chute al ego me durará tres días. [foto 1] [foto 2] [foto 3] [foto 4] [foto 5] [foto 6]

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2 Respuestas to “Pequeños detalles”

  1. Carolinael 22 abr 2010 a las 12:36 1

    je je! muy bueno.
    Yo esta mañana sí que me he visto el pelo canoso después de la noche en vela. Lástima que no tengo barba que me tape las ojeras…
    Lo de los piropos callejeros (si no son guarros) es cierto, dan mucho subidón!

  2. Peterel 23 abr 2010 a las 15:13 2

    Ya ves, los tíos no podemos esperar un piropo de una mujer por la calle, si una mujer nos mira ya dejamos volar la imaginación, con una mínima sonrisa imagina donde podemos llegar.
    Es triste pero es así

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