A por el segundo
Posted by Peter Parker el Miércoles, Enero 20th, 2010
Estas cosas, en la pareja, se hablan, bueno, quien lo habla es ella, parece que lo tiene todo pensado desde el instituto.
La primera vez que sacan el tema de los hijos a los tíos nos pillan con que solo hemos visto niños en los anuncios de pañales y creemos que la palabra bebé como tiene significado de verdad es sin acento.
Te pillan desprevenido, sacan el tema sin venir a cuento y parece que se hayan documentado como para dar una conferencia. Tienen varios nombres pensados, la guardería, como unir la baja de maternidad con las vacaciones, el colegio, el instituto y hasta la universidad del niño y para nosotros es como cuando pasamos por un escaparate lleno de televisiones y nos quedamos un momento mirando desde fuera y pensando: “¿que estará diciendo?”.
Aprovechan el tirón y empalman la información del primero con la del segundo. Por lo visto es mejor que se lleven poco, así juegan y van al mismo colegio. Entonces es cuando estipulan que el segundo será para cuando el primero tenga un año y medio o dos.
Para los tíos si no hay primero no existe el concepto de segundo, así que esta parte de la conversación queda todavía más velada que la primera.
Con la idea de que esto no quede en el olvido y porque, aunque a veces no lo parezca, nos conocen bien, vuelven a recordar este pacto más adelante, más o menos a los pocos meses de nacer el primero, en uno de esos raros momentos en que ve que estás descansado, que el niño lleva dos noches durmiendo del tirón y tu, iluso, crees que va a ser así para siempre.
Yo, que también conozco bien a mi mujer, cuando el niño tuvo un año y tres meses ya contaba con que le entraran las prisas y por supuesto no me equivocaba.
Había desarrollado, por mi parte, una serie de argumentos y razonamientos para darle a entender que los plazos había que respetarlos o incluso alargarlos. Le expliqué que llevaba notando, hacía ya algún tiempo, que la calidad de la semilla no era como se esperaba, había perdido en consistencia, color y volumen y que los causantes eran probablemente la última remesa de calzoncillos que me había regalado, algo ajustados para mi gusto, o el uso, más frecuente, que le estaba dando a la bicicleta y que por consiguiente era necesario un periodo de recuperación y fortalecimiento de la materia prima y propuse algunos masajes y frotamientos en la zona afectada.
Me salió el tiro por la culata, esto parece que la convenció más de adelantar el proceso, ya que en el supuesto de que la cosa se alargara por la falta de calidad de mis aportaciones habría que tratar de cumplir los plazos por todos los medios.
Me estaba ya programando la fiesta con su próxima ovulación cuando decidí emplear mi último recurso. Habíamos comprado recientemente una caja de preservativos, así que nos quedaban unos diez sin utilizar, no se pueden dejar que caduquen, hay que aprovecharlos. Hicimos un pacto, primero los acabamos y a partir de entonces empezaríamos con el proceso.
De esta manera me aseguraba diez polvos sin un fin más que el hecho en si mismo, que parecerá una tontería, pero el que lo ha vivido seguro que me entiende.
Con el tiempo libre que nos deja el primero ir a por el segundo parece que se va a largar más de lo previsto, la caja se vacía lentamente. Se lo comenté hace unos días y me dijo que no le importaba, que había estado pensando en el tema y no tenía claro como nos íbamos a organizar con otro, así que prefería esperar.
Lo que me faltaba, todo este tiempo sufriendo, viendo como iban pasando los días y se acercaba el momento, elucubrando estrategias para retrasarlo y ahora resulta que prefiere esperar. Bueno, yo ya he comprado más preservativos por si cambia de idea, pero por ahora parece que vamos a seguir una temporada siendo tres. [ver foto 1] [ver foto 2] [ver foto 3] [ver foto 4]
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hay veces que tres son multitud (las fotos así lo acreditan), pero lo de ir a por el segundo y pasar a ser cuatro…¿cómo lo llevas Peter? Podrías hablar con mi cuñado cuando vuelva a jugar un partido con nosotros dentro de 6 o 7 años y te cuente lo bien que se lleva la bipaternidad