El Amigo Invisible
Posted by Peter Parker el Miércoles, enero 13th, 2010
En mi familia, como supongo que en muchas otras, hace ya varios años que en un rotundo ataque contra el espíritu consumista de la Navidad y, más que nada, por un motivo de ahorro económico y solidaridad para con nosotros mismos, hemos sustituido los Reyes Magos por el Amigo Invisible (también con mayúsculas).
Esto, como ya decía, nos ahorra bastante pasta y muchos quebraderos de cabeza para decidir que regalos haces, el hecho de comprar solo a uno facilita enormemente las cosas.
A pesar de las ventajas no conseguimos reunirnos para repartir los papelitos con tiempo suficiente, siempre lo hacemos tarde y luego vamos a comprar los regalos con prisa.
Además de alguna manera tendríamos que estudiar como mejorar el reparto de estos papelitos con los nombres, ya que en el caso de que a alguien le toque uno mismo se repite la ronda completa y esto, por increíble que parezca, alarga considerablemente el juego, esta última vez tuvimos que repetirlo quince veces. Esto es una práctica que siguen a rajatabla en mi familia, pero el día que me toque a mi mismo me callo como una puta y me aseguro un regalazo, lo tengo clarísimo.
Al terminar la repartición y cada uno tiene su papelito es cuando desempeñamos (ahora si) una tradición Navideña, escribimos la carta al Amigo Invisible.
Esta carta es básicamente un listado de tres o cuatro cosas de posibles regalos. Siempre hay alguien que pide la Termomix, un apartamento en Torrevieja, una suscripción al Club Playboy o la Paz Mundial (con mayúsculas también), pero hay un límite de presupuesto y está claro que con veinte euros no se consigue la Paz Mundial (ni siquiera con minúsculas)
Como tiene que ser secreto y no puedes saber a quien le has tocado se pone la lista debajo del nombre de cada uno, en una hoja que luego se ubicará en la nevera de casa de mi madre, que es el centro neurálgico del Amigo Invisible.
Como nunca te acuerdas de lo que quería el que te ha tocado y además tienes que disimular no mirando al tuyo para que nadie sospeche, acabas pasando por casa de tu madre días después o llamando por teléfono:
- Mamá, léeme la lista del Amigo Invisible
- ¿El de quién? –Mi madre es muy lista y siempre va a ver si te pilla
- Anda, léemelos todos y ya me apaño yo
Pero yo soy un desastre haciendo regalos y aún con estas facilidades siempre tengo algún problemilla, lo compro a última hora y me cuesta horas o no encuentro lo que pone en la lista.
Independiente de esto tengo que hacerle un regalo a la parienta, si lo anterior se me da mal en esto soy todavía peor, nunca se que regalarle, y eso que durante el año comenta algunas cosas que le gustan, yo trato de memorizarlas para apuntarlas al llegar a casa y así tener algo pensado para cumpleaños, aniversarios o Navidades. Mi memoria suele alcanzar un par de horas, cuando llego a casa no me acuerdo ni que tenía que apuntar algo.
Todavía es más vergonzoso ya que llevo tres años seguidos siendo el Amigo Invisible de mi señora, vamos que llegan las fechas y tengo hasta la lista hecho, pues aún así la cago.
Me pasé varios días buscando los regalos al salir del curro, hubo un sábado por la mañana que pasé tres horas para buscar un dichoso cinturón. Joder, que es un trozo de piel!! ¿es que no los pueden hacer normales? Yo soy un tío clásico y así como venden ahora los pantalones rotos o sucios (si mi abuelo levantara la cabeza y me viera con unos de esos me preguntaría si vengo del pueblo de plantar patatas) los cinturones están doblados o con marcas de hebilla, que yo creo que si se lo llevo me va a preguntar si lo he comprado en el Cash Converter. Otro son cuerdecitas que eso no sujeta un pantalón ni nada, ni unas bragas vamos, incluso hay unos enormes, he visto minifaldas más estrechas ¿Cómo vas a meter eso en los ojales del pantalón?
Me recorrí todo el centro, Zara, Bershka, Blanco, Stradivarius…, acabé de Marta Sánchez y el Carlos Baute hasta los cojones.
Al fin encontré uno normalito, del color que ella quería, de piel, sin arrugas, sin marcas, con su hebilla, sus agujeritos, perfecto, no miré ni la etiqueta del precio, ya me daba igual (por suerte estaba baratito).
Aprovechando que la entrega de regalos se estipuló hacerla en mi casa, hasta minutos antes no lo saque de su escondite para envolverlo, fue entonces cuando cogí la etiqueta con el precio y lo vi: ¡¡¡¡XS!!!! Primera noticia de que los cinturones tienen talla, en mis tiempos yo utilizaba uno de mi padre y si me venía grande mi madre hacía un agujero más para adentro y solucionado. Ahora que lo miraba con más detenimiento me di cuenta que a mi señora no le iba a venir, a duras penas me lo podría yo abrochar en una pierna.
La próxima vez le compro unos tirantes y que se apañe.
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Me ha gustado la entrada. Ya esperaba algo después de las fiestas navideñas.
Lo del amigo invisible me recuerda a uno, el primero y último en el que participé, en el que me tocó regalar a mi mismo y terminé por no comprarme nada. Mira que avisé pero nadie recordó cambiarme el papelito por otro.
Esto fué en una fábrica de algodón donde trabaja hace un tiempo atrás.
je je je! te entiendo muy bien, yo sufro con cada cumpleaños de Gerard, menos mal que somos unos sosos y de aniversario no nos regalamos nada. Pero él todos los años me sorprende con algo que suele hacerme ilusión y yo en cambio sudo tinta china y acabo comprando el cómic equivocado o cayendo en el típico regalo de madre: un sueter, una camiseta… eso sí jamás gallumbos, pijamas o calcetines!
Lo mejor sería hacer como Felipe, que llama a María para que le diga que regalarle a Ana. Para el próximo cumple de Gerard te llamaré
Hola Toni, me extraña que solo hayas participado en uno con lo extendida que está esta práctica.
¿Trabajaste en una fábrica de algodón? Nunca dejarás de asombrarme, estoy convencido que eres del Clan McCloud ¿fue en tu época de esclavo en Luisiana?
Carol, esas cosas no se dicen en público, con suerte Ana no lee estos Miércoles, pero creo que no sabía que María aconsejaba a Felipe.
Puedes llamarme para el próximo cumple de Gerard a ver si se me ocurre algo, pero ya te digo que soy un desastre.