Miércoles Fotográficos

El fin del mundo

Posted by el Miércoles, diciembre 9th, 2009

No se equivocaron los aztecas en su predicción. El fin del mundo, tal y como hoy lo conocemos, tuvo lugar en el año 2012.
Por suerte o por desgracia no ocurrió como tratan de presentárnoslo siempre en las películas. Te levantas por una mañana, te asomas por la ventana y ves como el edificio de enfrente se hunde y una enorme ola se aproxima hacía ti arrasando todo a su paso, las carreteras se resquebrajan, los coches explotan y los aviones se estrellan. Nada más lejos.
El veintisiete de abril de 2012 el doctor Benison Dale de la Universidad de Massachussets descubrió una fórmula barata y casera para agrandarse el pene, sin cirugía, sin ejercicios extremos, sin efectos secundarios y que además fortalecía la erección.

Los primeros artículos del, ahora, famoso y odiado doctor, que pasará a la historia como el causante del fin del mundo, fueron tomados como SPAM, por esta razón su descubrimiento no tuvo ninguna repercusión durante las primeras semanas.

Fue desde el momento en el que Benison Dale consiguió colarse en el Show de David Letterman con los pantalones por los tobillos cuando consiguió atraer la atención mundial.

Las grandes superpotencias y las empresas farmacéuticas intentaron apoderarse de la fórmula pero “El Doctor” no se dejó intimidar por chantajes, extorsiones o grandes sumas de dinero.
Tras unos meses disfrutando de un suculento contrato en la industria del porno, el diez de septiembre de 2012 el doctor hizo público su descubrimiento detallando exactamente el proceso a seguir para obtener el efecto deseado, que en tan solo un par de meses hacía visibles sus efectos.

Todos los NewsBlogs se hicieron eco de la noticia, la receta se tradujo a decenas de idiomas y en dos o tres meses no había hombre sobre la tierra que no llevara veinticinco centímetros, como mínimo, entre las piernas, siempre lista para cumplir con la firmeza de una barra de acero.

Este nuevo estatus aumentó el apetito de los hombres, verse con semejante aparato les incitaba a gastarlo y las mujeres por su parte se volvían cada vez más dispuestas. La considerable mejora de sus parejas, de su vecino o su compañero de trabajo, les hacía imaginar una mayor satisfacción, y así era, no hubieron más mujeres insatisfechas, el hombre prácticamente no necesitaba esforzarse, el placer mutuo estaba asegurado.

Las primeras en sufrir las consecuencias fueron las fábricas de chocolate, la gente no comía tanto chocolate, no lo necesitaba. En cambio algunas empresas de profilácticos no tardaron en salir a Bolsa.

Empezaron a caer grandes tabúes, la fidelidad dejó de tener el mismo significado, desapareció la monogamia.

Si a dos le apetecía se hacía, ya no te digo si a tres o a cuatro, no había problemas si era en un lugar público o en el puesto de trabajo, incluso se hacían quedadas en FuckBook.

Poco a poco la gente dejó de acudir a trabajar. Se cerraron comercios, librerías, cines, se redujeron los partidos de fútbol en televisión, pero a nadie pareció importarle, mientras pudieras echar un polvo en cualquier momento todo iba bien. La gente era como zombis adictos al sexo.

No tardaron en escasear los alimentos, dejó de fluir el agua corriente, falló la electricidad en las casas, cuando se trató de solucionar la situación ya era tarde.

De la noche a la mañana los edificios empezaron a hundirse, los coches a explotar y los aviones a estrellarse.

En infinidad de camas podías encontrarte cadáveres famélicos y exhaustos pero con una sonrisa en el rostro.

Somos una resistencia que no se dejó embaucar y que sobrevivió bajo el lema de “el tamaño no importa”. Nosotros la tenemos pequeña y ellas están insatisfechas, pero estamos vivos.[ver foto 1] [ver foto 2]

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