La travesía infernal by Jordi Soriano
Posted by Peter Parker el Miércoles, octubre 28th, 2009
Ya empiezan las colaboraciones en los Miércoles, os anuncio que esta temporada viene la cosa cargadita. Hoy un escalofriante relato narrado en primera persona.
</Peter>
La noche del viernes 17 al sábado 18 de julio tardaré en olvidarla,
aquí tenéis la crónica según la viví yo:
Estábamos fondeados en Formentera y empezaba a anochecer, cuando las rachas de viento cambiaron de sur a norte hasta alcanzar fuerza 8. Uno de los veleros que por lo visto lanzó poca cadena del ancla al fondear, fue arrastrado, y tras dar golpes con una motora enredó su cadena con otros barcos.. su experimentado patrón Ernesto “Tuko”, le comentó el problema al nuestro (Carlos de 22 años) por radio y este acudió raudo y veloz a ayudarle con la zodiac. A la hora cuando ya todos habíamos cenado y bebido nuestro cubatas, apareció alterado y en un extraño estado de euforia diciendo que teníamos que salir, que aquello no era seguro y que a Ernesto se le había estropeado el motor y debía ir a alguna población donde se lo arreglaran así que lo mejor era ir con ellos para rescatarlos en el peor de los casos, ya que solo podían ir a vela…
¿Que era esto? ¿un viaje de placer o una misión de rescate? después de estas preguntas vinieron otras más existenciales.
Cuando Gus ayudado por Tristán y David (bajo las ordenes de Carlos) logró recoger la cadena del ancla a mano (el motor se había estropeado) y zarpamos, la travesía más dura de mi vida dio comienzo. Olas de 4 y 5 metros caían sobre el velerito, con el viento enfurecido a 47 nudos de velocidad, la embarcación escoraba siempre unos 20 grados… los que nunca habíamos visto nada igual solo podíamos quedarnos en nuestros camarotes con los ojos cerrados y lo pies en el techo o andar vomitando y dándose golpes con todo como hizo Tristán que seguramente nunca más suba a un velero.
Gus ayudaba en todo lo posible al joven patrón hasta que vio que se disponía a pasar por un pequeño estrecho, maniobra muy arriesgada con el temporal que nos caía, fue entonces cuando bajo al interior de la nave, se tumbó en el suelo del pasillo junto a la puerta de salida pensando que íbamos a romper la quilla y tendríamos que salir de un barco hundido vuelto del revés. Yo cada vez que intentaba ponerme las zapatillas para salir a cubierta, me entraban arcadas, así que volvía a mi posición fetal cerrando los ojos para soportar lo golpes y la angustia.
El agua entraba por los respiraderos a chorros…Tristán gritaba de dolor y no paraba de vomitar llegó a balbucear que quería tirarse por lo borda, ya no soportaba más la situación.
No sé si fue un milagro pero amaneció, me decidí a salir a cubierta descalzo y me agarré a lo que pude. Mantuve la mirada en un punto fijo de la isla de Ibiza y logré apaciguar mi angustia, el agua de las olas me despejó la cara varias veces y el frío me despertó definitivamente.
Dos horas después llegamos a San Antonio (habíamos hecho una distancia que se recorre habitualmente en unas 2 horas en 9 horas) pisé tierra y después de maldecir varias veces al jovenzuelo patrón valoré muy mucho el volver a Valencia en un Ferry.. pero tras consultar el parte meteorológico me llené de valor y subí al velero por la noche para volver a Valencia.
La parte relajada del viaje fue un cubata dentro del agua en la playa paradisiaca del “Tiburón” (conocido chiringuito caro de Formentera) y la puesta del sol desde el famoso paseo del café del Mar en San Antonio antes de zarpar rumbo a Valencia.
.. Desde luego el viaje ha sido toda una aventura..
Fotos de los buenos momentos (en los malos necesitaba las dos manos para agarrarme a algo):
[ver foto 1] [ver foto 2] [ver foto 3] [ver foto 4] [ver foto 5]
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