Miércoles Fotográficos

Siempre quise ser Robocop

Posted by el Miércoles, octubre 14th, 2009

Hace unas semanas me llegó un mail de una pareja de amigos con una foto adjunta que ellos mismos habían tomado. En la imagen se veía un primer plano de la espalda de una chica sentada a la que se le veía parte del tanga asomando por la parte superior del pantalón, el “tirachinas”, como se conoce coloquialmente en la calle.
En el texto del mensaje mis amigos decían haberla tomado porque se acordaron de mi al descubrir la estampa.[ver foto]

Reconozco que conociendo los Miércoles Fotográficos uno puede hacerse una idea clara, aunque poco profunda, de cómo es la persona que escribe y en que se fijará cuando va por la calle, pero yo pensaba que estos amigos míos, que me conocen más, entenderían la ironía, sabrían que soy una persona sensible, que se interesa por el alma de las personas y que no necesita fijarse en tangas y falditas, además estaba convencido que en el trato cotidiano conmigo estas cosas no eran tan evidentes.
Por lo visto no engaño a nadie, no debo haber cambiado un ápice desde mi adolescencia., y por eso, lo confieso abiertamente, yo siempre he querido ser Robocop.
Ahora mismo lo explico.
Algunos chavales sueñan con ser un héroe o alguien especial, estrellas del deporte o de la música, otros del comic o la televisión, en mi caso, además de “El Gran héroe Americano” yo quería ser Robocop.
Si, eso de volar como Superman, está muy bien y lo de la fuerza y velocidad de una araña tiene que ser la caña, pero desde que vi la película del policía Cyborg no me cupo la menor duda.

No es que eso de tener el cuerpo formado por partes metálicas lo vea una gran ventaja. Bueno…, pensándolo bien, algunas piezas adaptables de tamaño variable podrían ser interesantes y la resistencia que te dan unas buenas baterías eléctricas no tiene precio. Esto me ha hecho pensar en como sería el pene de Robocop. Sencillo, no tiene ¿Para qué?, al tío le basta con entrar en un Sexshop y decir: “Quiero ese. No me lo envuelva, me lo llevo puesto”. Pero, os aseguro, que esa no es la razón del asunto. Recuerdo la escena de la película que me convenció definitivamente que quería ser como Robocop.
Hace tiempo que vi la película por última vez, y es posible que algunos detalles queden desdibujados por el olvido, pero me parece recordar a Robocop entrando en una especie de biblioteca -tal vez fuera de la comisaría- y dirigirse hacía el terminal de un ordenador, una vez allí, sacaba un pincho de su puño y lo introducía en una ranura, inmediatamente aparecía en la pantalla escenas que el mismo había presenciado anteriormente. Las detenía, las rebobinaba o adelantaba y las volvía a pasar lentamente, hacía un zoom o enfocaba una zona lejana apartada del foco principal, todo esto con la máxima calidad.
¿No sería la leche? Llegas a casa después de todo el día de un lado para otro, en el trabajo, en la calle, en el supermercado y te conectas al ordenador y recuperas todo lo que has visto, pudiéndolo ver lentamente para quedarte con un fotograma en concreto, una frase, una discusión, una puesta del sol. No necesitas llegar al fin de semana y cuando estás de cervezas con los colegas contarles como está la cajera nueva del Mercadona, directamente se la mandas por e-mail.

Hace un par de semanas salía del trabajo para ir a comer a casa, era un día soleado, pasaba con la bici por la plaza del ayuntamiento cuando me llamó la atención, un poco más adelante, dos chicas que llevaban un carrito con un bebé, extranjeras, Checas probablemente, justo cuando llegaba a su altura, una de ellas, la de la minifalda -de ahí que me llamaran la atención-, se agachó para dirigirse al bebé, piernas rectas, largas, espalda en perfecto ángulo recto, dando la espalda a la vía donde circulan los coches, la falda se le subió completamente hasta la cintura -sigo sin creerme que no se diera cuenta-, llevaba un tanga blanco, lo pude ver por debajo -no se si me explico-, porque el hilo quedaba escondido entre sus cachetes y la parte del tirachinas la ocultaba la falda, yo nunca había visto un culo tan lejos de la playa.
Allí pudo ocurrir una catástrofe, yo con la bici sin saber si pararme y buscar el móvil y tratando de recordar si llevaba la cámara en la mochila, casi me doy con el de delante que a su vez casi se da con el de delante suyo, el de mi izquierda dio un frenazo, tuvimos suerte y no hubo que lamentar heridos.

Como eché de menos en ese momento el pincho de Robocop. [ver foto 1] [ver foto 2] [ver foto 3] [ver foto 4]

Alguna vez vuelvo a pasar por aquellas esquina, cámara en mano, parezco un niño perdido, mirando a todos lados, triste, desconsolado, hay cosas que no pasan dos veces en la vida.

Casi por casualidad encontré la solución, no hace falta convertirse en Robocop, aunque poco falta para que tengamos injertos mecánicos bajo la piel o que la ropa de diario se conecte a Internet, nos diga las constantes vitales y nos tome el pulso o la temperatura corporal. La solución es más sencilla, unas simples gafas de sol con cámara incorporada. Esta claro que tenía que estar inventado, más de uno se ha quedado en la adolescencia.
Ahora tengo que idear como se lo explico a mi mujer, ella si cree que soy una persona sensible que se interesa por el alma de las personas.

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