Ya estamos de vuelta
Posted by Peter Parker el Miércoles, octubre 7th, 2009
Parece que rondaba el año 1978 cuando se público el último post. Recuerdo que la idea era que el texto tuviera un rollito de adiós definitivo, que pareciera que se cerraba la paraeta, para luego volver como siempre después de verano, pero aquello empezó a desvirtuarse y quedó más como una simple despedida de vacaciones y la confesión de que el verdadero trabajo de los Miércoles es la fotografía, esto último ha provocado la llegada a mi buzón de algún que otro comentario jocoso de individuos incrédulos que dudan de la autoría de las imágenes que enriquecen los textos y mi amistad con las modelos, esta actitud descreída no hace mella en mi autoestima y además tengo más pruebas. [ver foto 1] [ver foto 2] [ver foto 3]
Si me descuido y me sigo acomodando al final casi cumplo la idea original del post, no de palabra pero si de hecho.
Y es que no hay nada como ser tu propio jefe y decidir cuando empezar a trabajar, si en septiembre no apetece…, pues nada, otro mes más de vacaciones, con un par. Como molaría decirle al jefe: “Tu tranqui colega que yo si eso ya me paso por aquí en octubre”. Pues eso.
Necesitaba alejarme de esas feas costumbres de acostarse a las tantas de la madrugada, a costa de la salud, escribiendo tonterías que leen cuatro gatos o buscando fotos compulsivamente (estas si que las ven los gatos, los perros y todo hijo de vecino).
Encontrar un tema que te sirva para escribir el parrafito, y siempre en el último momento, puede ser agotador, pero pasar horas “buscando material” puede llegar a ser muy duro, mirar fotos y más fotos de mujeres desnudas es terrible, dicen que te puedes quedar ciego… y por forzar mucho la vista también.
Podría decir que ha sido por salud o por falta de tiempo y las dos excusas valdrían, pero lo cierto es que el problema es otro. Cuando se ha sido padre recientemente, septiembre es el peor mes con diferencia, no importa la edad de tu hijo o hija, septiembre es un mes horrible, angustioso, me río yo de la cuesta de enero. Es conveniente guardar fuerzas para lograr dejarlo atrás dignamente y estar en plena forma física y mental.
Septiembre es el mes en el que los niños empieza la guardería y esta es una empresa digna de incluir entre las doce pruebas de Hércules.
Los que son padres me entienden, saben lo que es dejar al niño cada mañana y abandonarlo allí desprotegido y desconsolado. Buscando, con un nudo en la garganta, fuerzas para mantenerte firme mientras observas a la profesora como lo adentra en la guardería, esas misteriosas instalaciones en las que desconoces las terribles torturas que infligen a tu hijo.
Si vas con la madre todavía es más difícil, una vez me plantee dejarla inconsciente, pensé que sería la única manera de evitar que no volviera a la guardería, arrancara la puerta y se llevara al niño con ella, al final logré que se calmara sin utilizar demasiada fuerza.
Al pequeño le está costando aclimatarse a la guardería, eso influye en sus hábitos alimenticios y de sueño, es decir que no come bien y que aquí no duerme ni Dios, la madre lo está pasando mal, así que estoy planteándome aplicarle el “método Estivill”, a la madre, claro, porque no hay quien la aguante.
Pero el verdadero problema no es sobrellevar la indefensión del niño, no me refiero a eso, el problema real son todas esas madres que llevan a sus criaturas a la guardería a la misma hora que tu dejas a tu hijo, esas madres primerizas, que lucen los remanentes de la operación bikini, bronceadas por el sol de agosto y ataviadas con ropas ligeras para soportar la incomodidad del fin de las vacaciones y el caluroso septiembre. ¡¡Un completo despropósito!! Es imposible concentrarse en consolar al niño que llora a moco tendido con semejante desfile de pantalones ajustados, escotes que dejan ver el encaje del sujetador y faldas cortas mecidas por el viento.
Le das al niño una galleta, las llaves del coche e incluso un zapato para que se calme mientras luchas por no desviar la mirada, concentrarla en esos ojos llorosos que te imploran un abrazo y que no puedes ni debes complacer y que tampoco quieres mirar para no caer en tus instintos paternales, es un estrés superlativo, razón más que suficiente para tomarse septiembre de descanso.
Pero todo lo bueno se acaba y aquí estamos otra vez, frescos y listos para lo que tenga que venir. [ver foto 1] [ver foto 2]
Archivado en cosas mías,Paternidad | Una respuesta
Celebro que estes de vuelta por fin. Los miércoles no eran los mismos desde que te cogiste vacaciones. ;o)