Pero ¿Tu quién te has creído que eres piltrafilla?
Posted by Peter Parker el Domingo, mayo 3rd, 2009
Se me ha ido la pinza, tengo el ego subido a la parra. Por un momento me he debido creer Benedetti o Neruda.
¿Pues no he estado a punto de poner un poema en los Miércoles Fotográficos?
- No vale reírse que te he visto
Por suerte a las dos de la madrugada del Miércoles tuve un atisbo de conciencia y lo mandé todo a escaparrar.
Creo que la cosa empezó con el post “Todo por un sueño”. Por una vez me invento una historia y no hablo de las tonterías de siempre (es decir, de mi) y resulta que a la familia y a los amigos les gusta. Me llegan elogios por e-mail y claro, como no estoy acostumbrado, me emociono. Tiempo después, la semana pasada, me ocurre lo mismo con el post “Sin título” (por cierto que si a alguien se le ocurre un título estoy abierto a sugerencias), vuelven a caer elogios y amigos que no tienen por costumbre opinar sobre mis textos lo hacen con buenas palabras y, aunque se que de los amigos y la familia no puedes esperar menos, me vuelvo a emocionar.
Así que empiezo a darle vueltas a la cabeza, a decirme a mi mismo que tengo que mantener el nivel, incluso superarlo. Pasan los días y no se me ocurre nada, tampoco sueño con nada (nada que pueda contar). Decido concentrarme en lo que más me emociona en estos momentos, en eso que ocupa todo mi tiempo y mis pensamientos y dejo fluir mis sentimientos, el miércoles a las once de la noche intento ordenar mi ideas, cuando me doy cuenta estoy escribiendo un poema. ¡Joder un poema! ¡¡¡Pero si no se ni lo que es!!!
Lo que se hubiera reído Don Baldomero.
Don Baldomero era el tutor de mi clase en el colegio y profesor de lenguaje. Lo recuerdo bajito, gruñón y siempre acompañado de un fuerte olor a tabaco. Aunque de mi último año en el colegio también recuerdo su sonrisa, de haberlo conocido en otras circunstancias seguro que me hubiera parecido un cachondo.
Don Baldomero no era de los que daban collejas, ni atizaba con la regla, él te cogía los pelos de la patilla y era capaz de levantarte un palmo del suelo, era él o que los alumnos del Villar Palasí aprendimos a levitar para mitigar el dolor.
Con esas medidas de reprimenda típicas de la educación clásica no consiguió que aprendiera lo que era una rima asonante, consonante o malsonante (como en mi caso), recuerdo los ejercicios que nos ponía, el escribía un poema en la pizarra y el alumno, al final de cada frase, debía colocar “a” o “b” para definir si la rima era “abba” o “abab” o algo así, pero yo nunca acertaba una.
Y el miércoles, cuando releo lo que llevo escrito se me cae encima el cubo de agua fría, me he visto a mi mismo como el tío con cara de atún del anuncio aquel que le decían:
“- Pero ¿Tu tienes estudios piltrafilla?
Alego locura transitoria, pero ya me he caído del árbol y aunque apoyándome en él, mejor me levanto y me centro en mis tonterías y en las tías en pelotas que es lo mío.
Y menos mal, por que a ver que fotos relaciono con un poema a mi hijo.[ver foto 1] [ver foto 2] [ver foto 3] [ver foto 4]
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