Cena de equipo
Posted by Peter Parker el Miércoles, abril 15th, 2009
No es la primera entrada de este tema (y probablemente no será la última), por lo que puedo esperar que alguno me vuelva a decir que me repito, pero cumplo una necesidad que hace semanas llevo aguantando y que no podía esperar más, sobre todo después del texto de mi amigo Saúl sobre la grandeza del fútbol. En el que, entre otras cosas, mencionaba los almuerzos y las otras actividades satélites del fútbol.
La cena de equipo es otra de estas actividades satélite a los partidos de fútbol de los sábados pero que, lamentablemente, tiene una cadencia bastante pobre. Para que tenga lugar se procura conseguir un quórum elevado para la fecha señalada, y esto cada vez resulta más complicado.
Este tipo de eventos se tienen que organizar con tiempo, es necesario que alguien tome la iniciativa, ponga una fecha y reserve la mesa. Sin preguntar, sin dar opción, fijando día, hora y lugar, de manera que el resto tenga claro que la decisión está tomada de manera invariable y que a partir de ese momento hay que empezar a preparar el terreno. Hay que dar las gracias a Rubén porque se encargó de todo a la perfección.
Para preparar el terreno no hay más que cancelar cualquier compromiso para esa fecha y avisar a la parienta. Esto último es fácil si se tiene una cosa clara, ir a una cena de equipo no es salir con los amigotes, es mucho más, y esto es algo que tiene que quedar bien claro.
El lunes por la mañana, cuando estás apunto de ir a trabajar, te plantas delante de tu pareja, consultas el reloj como para hacer ver que llegas tarde y, lentamente, la miras a los ojos y le dices:
- Cariño, el sábado tengo cena de equipo
Tienes que sonar enérgico pero tranquilo, seguro y confiado. Tan solo con esa frase debes expresar claramente que no te vas con los amigos a disfrutar de alcohol y cachondeo, no, tienes un deber que cumplir, vas a defender un ideal, te diriges a la batalla con tu regimiento, como cada sábado cuando te dejas la piel en el campo.
Es mucho más importante que una comida con un cliente, vas a cerrar el negocio de tu vida. Y ella henchida de orgullo tendrá el impulso de desearte suerte.
Parece que hace un mes todos hicimos los deberes, no podía imaginar que todos acudiéramos a la cita, probablemente fuera el subidón que proporciona el liderato de la liga que nadie pudo permitirse perderse la celebración.
No podía faltar a la cena el que llegó tarde o el que hizo un calvo, el que comió por dos, ni el que bebió por cuatro. Se hablo de fútbol y por supuesto de mujeres, se criticó a exnovias, se contaron mentiras y se exageraron hazañas amatorias.
Después de la cena, como mandan los cánones y las buenas costumbres, vino el turno del baile y las copas, el azar nos llevó a un garito con buen ambiente y pronto nos hicimos los dueños de la barra. [ver foto 1] [ver foto 2] [ver foto 3] [ver foto 4]
Se ensalzó la amistad, se forjaron alianzas para emprender conquistas y, como era de esperar, el que tenía que ligar ligó.
Unos bailaron, otros se sentaron a dialogar para arreglar el mundo, luego los que bailaban se sentaron y lo que dialogaban bailaron, se hicieron nuevas amistades, se bailó con las guapas, porque feas no había ninguna, no faltó el alcohol, tampoco camaradería ni juego limpio.
Se hicieron pases largos y remates por la escuadra. Fue la noche del equipo, una cena para el recuerdo, una cena de buenos amigos y estábamos todos, nadie se fue al acabar la cena, ninguno desapareció al llegar la una. El que más pronto se fue lo hizo pasadas las cuatro y me sentía en la obligación de decirlo, no hubo CALZUS.
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