Miércoles Fotográficos

Por fin

Posted by el Miércoles, noviembre 12th, 2008

Ya me advirtieron que iba a ser difícil y que podría pasarlo mal. Si he de ser sincero no hice mucho caso, no creí que fuera para tanto y estaba seguro que tendría mejores cosas en que pensar.

Al principio así fue, te encuentras rodeado de pañales de olor intenso o abrumado por mil llantos que no aciertas a consolar y lo demás te parece lejano, no te preocupa.

El miedo a esta situación nueva y desconocida supera cualquier otro deseo o necesidad. Y el cariño que te embriaga por esa personita de medio metro te tiene completamente absorvido. Si a esto le añades las pocas horas de sueño que disfrutas y el cansancio acumulado olvídate de tener fuerzas para nada más.

Cuando se acaba la baja de paternidad y vuelves a la vida laboral normal hay unos pocos días en los que el cansancio se agudiza, pero, por lo menos en mi caso, es la mujer quien carga con el peso de las noches en vela. Ayudo algo, pero generalmente no me avisa y me deja dormir para que no me quede indispuesto sobre el monitor con la babita humedeciendo el teclado. Así, poco a poco, se van recuperando fuerzas y ganas.

Además, aunque solo sea para ir a trabajar, sales más, te relacionas con más gente y te da el airecito, todo esto despierta el espíritu y desentumece los músculos. Y es entonces cuando empiezas a echarlo de menos, a ser consciente que hay algo que falta y que tienes unas necesidades que no están siendo cubiertas, pero también sabes que tienes unas obligaciones y que no depende solo de ti.

Con el paso de los días la escasez va siendo menos llevadera, crees que puedes aliviarte por tu cuenta pero tristemente descubres que no te llena de la misma forma. Antes podía servir porque era algo complementario, ahora es como aliñar un plato de ensalada sin ensalada. Sales a la calle y todo te lo recuerda, solo piensas en eso, tus conversaciones giran en torno a eso, todos tus comentarios llevan una alusión, empieza a convertirse en una obsesión.

Por fin este fin de semana, sin estar seguro de que fuera a ocurrir, terminó la espera. Parece que los astros se pusieron de acuerdo y los planetas se alinearon en alguna galaxia lejana.

Había pasado tanto tiempo que me encontraba un poco inseguro, estas cosas se olvidan, la maestría se alcanza con práctica y si dejas pasar mucho tiempo no sabes como va a reaccionar tu cuerpo, puedes hacer un mal movimiento y acabar con todas tus expectativas.

Eché toda la carne en el asador y me dejé llevar por mis instintos. Al final me dolían todos los músculos, lógico porque he perdido algo de forma, pero por lo menos ganamos el partido, aunque mi contribución no fue muy destacada y, teniendo claro que mis escasos ejercicios durante este mes no serían suficientes, aguanté y corrí más de lo que esperaba sin llegar a olvidar del todo como se lleva un balón.

Como se disfruta disputando un partido se disfruta en pocos sitios. Hacía más de un mes que no jugaba, mi cuerpo y mi mente me lo pedían, además fue una alegría volver a ver a mis compañeros de equipo. Amigos, os echaba de menos.
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