Septiembre 3rd, 2008

Diario de un embarazo IV - El padre que no lo es tanto

Posted by Peter Parker en cosas mías

Dicen por ahí que durante el embarazo el marido-pareja-inseminador -dígale como usted quiera- todavía no se le puede llamar padre, que no es muy consciente de lo que se le viene encima y que tampoco sufre el embarazo como tal.
No hay nada más falso y quien dijo eso seguramente no ha acompañado a una mujer en ese largo y escabroso proceso. Nadie sabe lo duro que es ser la pareja de una mujer embarazada hasta que lo vive.

Ya avisan que, cuando nazca la criatura, el padre cuenta menos que un bolígrafo verde sin tinta y afirmaciones como esta sirven para ir acostumbrándolo a lo que va a venir. Luego el día a día le va dejando pistas claras de cómo va a ser considerado en un futuro próximo.

Yo os aseguro, sin lugar a dudas, que el padre aguanta el embarazo y lo sufre en sus propias carnes. Se le trata como un ente abstracto y superfluo que ya ha cumplido su papel y no se cuenta con él para nada. La madre y la gente que la rodea lo ningunean y le asignan todo tipo de tareas rutinarias y pesadas sin ninguna gratificación.

Recuerdo un viernes que había salido tarde del trabajo y después había tenido que pasar por un par de sitios antes de llegar a casa. Al reloj le faltaban pocos minutos para marcar las nueve de la noche y me encontraba algo cansado, estaba empezando a ponerme el pijama para disfrutar, fresquito y cómodo, de una de mis series favoritas, cuando oigo la voz de mi mujer que, completamente espatarrada y con la barriga al aire, me grita desde el sofá:
- Cariño ¿Te importaría pasarte por Mercadona antes de que cierren y comprarme unos polos de limón? Es que me apetecen mucho y con el calor que hace nos vendrán muy bien a los dos.
¿A los dos?¿Qué dos? Si yo no quería nada, por supuesto se refería a ella y al niño. Yo ya no aparecía en la ecuación.

Un día llegó por casa con un bote enorme de banderillas, de esas que tienen pepinillos y cebollitas en vinagre, jamás habíamos tenido nada parecido en la nevera, le duró dos días, creo que yo probé una. Algo más tarde oí como le decía a una amiga:
- El embarazo genial, ni mareos ni nauseas ni antojos.
Nada de nada, las banderillas serían para matar el gusanillo y los polos se los habrá recetado el médico, porque desde entonces se toma uno cada veinticuatro horas.

Otro de los problemas es el calor, de todos es sabido que las embarazadas sufren de unos calores asfixiantes durante gran parte del embarazo, y mucho más si es verano.
Para paliarlo un poco tenemos el ventilador encendido toda la noche a máxima potencia.
Ella duerme la mar de bien, incluso a veces se levanta diciendo que ha pasado algo de calor, mientras yo me levanto con el moquillo colgando o a mitad noche me despierto tiritando y acabo tapándome hasta las orejas. Poco a poco estoy perdiendo la salud.

Todas estas cosas, dentro de lo que caben, son lógicas, el marido tiene un valor insignificante completamente supeditado al bienestar de la mujer preñada y tiene que acostumbrarse. De lo que no me habían advertido es que el embarazo fuera contagioso o por lo menos sus síntomas más agudos y acostumbrarte a esos cambios tan bruscos en tan poco tiempo es una agonía.

Achaqué que estaba engordando al veranito, se come más y dejé de hacer deporte porque no tenía tiempo para nada. Cada día, hay que comprar algo para el bebé, que si un pijamita, que si las sábanas para la cuna, incluso un termómetro para el agua de la bañera. Y lo que nos queda, mi mujer tiene una lista que no nos la acabamos ni pidiéndolo para los Reyes Magos. Además hay que cambiar bombillas por otras que alumbren más, poner cortinas de colores, colocar trampas para cucarachas y reubicar la ropa para que quepa la del niño. Así que no presté atención a esos quilitos de más y pensé que era normal porque con tanto ajetreo no me estaba cuidando. Ahora me he dado cuenta que ella come por dos pero yo por cuatro.

Empecé a mosquearme un poco con el insomnio, pero culpé al calor. Más preocupante fue cuando me dio por levantarme varias veces de madrugada para ir a mear. Por suerte no he tenido mareos, pero un tío que puede comerme un zumo de limón recién exprimido antes de acostarse o un plato de curry picante como si nada y ahora va y tiene acidez, es para flipar.

Puedo pensar que todo esto es debido a la alimentación o nervios por lo que va a venir pero no puedo entender lo que me pasó el martes pasado frente al televisor, se me cayeron unas lagrimillas viendo un anuncio de cerveza. Yo soy un tiarrón, no puede ser que por ver a cuatro colegas en la barra de un bar, celebrando su amistad con unas tapas y unos tercios se me cayera el mundo al suelo, está claro que tengo las hormonas revolucionadas.

Ojalá eso fuera todo, no os podéis imaginar lo duro que es un embarazo. Pase lo de los quilitos de más, pase lo del insomnio, las meaditas de madrugada y la acidez y pase por las lagrimillas en los anuncios de exaltación de la amistad, pero lo de esta mañana es inconcebible, el colmo, me he levantado y tenía irritados los pezones ¡¡Me cago en to!!
[ver foto 1][ver foto 2][ver foto 3][ver foto 4][ver foto 5]

3 Responses to ' Diario de un embarazo IV - El padre que no lo es tanto '

Subscribe to comments with RSS or TrackBack to ' Diario de un embarazo IV - El padre que no lo es tanto '.

  1. MALENA said,

    on Septiembre 4th, 2008 at 12:01

    Me siento fatal leyendo estoooo!!! Me he dado cuenta de que tal vez (bueno, seguro) yo sea una de las que te ningunea tras el embarazo de la chikipandi (digo, de María).. aunque bueno, he de reconocer que los comentarios de “ya todos sabemos quién” diciéndote que tu ya has hecho todo lo que tenías que hacer y no te necesitamos para nada más, no ayudan demasiado ;-) (… es bromita… higancio, te queremos).
    Prometo prestarte más atención y tratarte como te mereces.. una personita maravillosa con su corazoncito (blandito, sobre todo cuando ve anuncios de cerveza).
    No llores Vicente.. que tú no estás acabado: “.. si tu ahora estás empezando.. tu haces ahora una gira por Soria y te forras” (Martes y Trece dixit).
    Bromitas a parte.. pienso prestarte más atención, como Vicente tal cual y no como padre de : Nachín Nicolás P-Tinto Martinez Lórman! (ahh.. no, Peris, Peris..)
    We love you the way you are! Eso sí.. eso de comer por cuatro háztelo mirar!
    Besicos

  2. gerardet said,

    on Septiembre 4th, 2008 at 14:28

    Eso son mariconadas, so quejica: lo más mejor está por llegar. Eso sí, como dijeron en cierto film de culto “siempre nos quedará la wii”, o algo asín.

  3. Peter Parker said,

    on Septiembre 11th, 2008 at 0:03

    Gerardet tiene razón, son mariconadas, o más bien exageraciones, Malena, no me hagas ni caso, jamás osaría decir que tengo carencia de atención por vuestra parte, sois geniales, pero no es malo lloriquear un poco para que no se olviden de uno.

Leave a reply