Junio 11th, 2008

Calzus, Big Calzus y Master Calzus of the Universe

Posted by Peter Parker in amigos

Los tíos, cuando estamos en pareja tratamos por todos los medios de buscarnos nuestro propio espacio o momento de desparrame. En casa, la mayoría se las apaña para agenciarse su despachito, normalmente la habitación más pequeña de la casa, oscura y, probablemente, desastrada (cuando no consigues llegar a un acuerdo mejor), pero que, con la excusa de adelantar trabajo o consultar unas cotizaciones de bolsa, nos brinda una intimidad y unos momentos de paz impagables, muy útiles para descargar porno o huir de las tareas del hogar.

Pero incluso en su cueva el oso debe estar alerta, es mucho más peligroso que entre tu mujer en la habitación y te pille con una tía en pelotas a toda pantalla a que lo haga tu jefe en horas de trabajo. Mucho más aún si te pilla con un buen trozo de papel higiénico en la mano, que la explicación de que es para sonarse podría colar con las madres, pero tu mujer se las sabe todas.

Además de este cubículo de intimidad el hombre inventa cualquier excusa o actividad para alejarse del yugo matrimonial y reunirse con sus semejantes. Esto no debe entenderse como una actitud egoísta o de rechazo a la vida en pareja ya que sus orígenes se fechan en el paleolítico, se trata de reminiscencias que hemos heredado de cuando el hombre primitivo se reunía, antes y después de la caza, para celebrar las ceremonias que, según el caso, propiciarían una buena captura o de agradecimiento por las piezas capturadas.

Las cenas de colegas, las partiditas de Play o juegos en red y los partidos de futbito de los sábados con su posterior almuerzo, hasta un congreso de la cría del escarabajo pelotero a orillas del Eúfrates serviría. Todo para decir cuatro burradas, fantasear con una que te has cruzado en la calle, en Mercadona o en el banco. Para hablar de fútbol o de la Fórmula 1. Unos para despotricar de la mujer, otros para criticar a la suegra o al jefe, pero con el único fin de la relajación y el desahogo.

Lo que cuenta no es lo que se hace o dice en estas reuniones, lo verdaderamente importante es la ceremonia en si, el fin que se consigue, las reglas no escritas y lo sagrado del evento.

El problema es que algunos miembros de la especie se empeñan en romper las reglas y desvirtuar lo sagrado. A estos miembros se les conoce por el apelativo de “Calzus” y podemos encontrar distintos niveles: el Calzus, el Big Calzus y el Master Calzus of the Universe.

Veamos unos ejemplos para ilustrar más sencillamente a esta especie.

Caso 1: Quedas con los colegas para ver una película de acción, os juntáis 5 ó 6 amiguetes para ver “Arma Letal 8″, “La habitación de los 13457 cadáveres”, “Indiana Jones 17″ o “Mary Pompis“.
El Calzus tarda en contestar a la convocatoria, al final dice que no puede sin dar explicaciones, de todas maneras nadie contaba con él.
El Big Calzus es el primero en decir que si viene y hasta se compromete a comprar las entradas por adelantado, luego no aparece, la excusa es que tenía cena en casa de los suegros y se le había olvidado, más tarde descubres que va el mismo día todas las semanas desde hace tres años. De milagro no te quedas sin entradas y otras veces te acaba sobrando su entrada y te toca revenderla en taquilla.
El Master Calzus of the Universe viene al cine, pero le acompaña su mujer, una amiga fea de su mujer y el hijo de esta, igual de feo y con más mala baba que un hobbit con juanetes. Justo antes de comprar las entradas, las mujeres, empiezan a decir que somos unos infantiles y unos simples y acabas viendo “Sentido y sensibilidad”, “Kate y Leopold” o “Que bonito es el amor sobre todo en primavera”

Caso 2: Termina el partido de los sábados, tras la lid viene la recuperación, el reposo del guerrero, el almuerzo, las bravas, la sepia y la cervecita. Es el momento, sin duda, más sagrado de la semana, el auténtico desparrame de libertad.
El Calzus desaparece, sale del vestuario zumbao cuando el resto todavía no se ha quitado las botas, por lo visto llega tarde a Mercadona.
El Big Calzus no aparece a la hora del partido y mucho menos al almuerzo, a pesar de que había avisado varias veces que él este no se lo perdía.
El Master Calzus of the Universe viene al partido y al almuerzo y se trae a la mujer. El último reducto de libertad desaparece, no hay peor afrenta, el vínculo sagrado se rompe. Ya no se habla de chotas ni de futbol sino de trabajo, de bodas o de bebés, ninguna broma soez, ni una mala calificación de las mujeres, nada de bravas. Ensaladita y Tónica, al menos para él, al resto por suerte no nos alcanza el influjo… todavía.

Hay que tener cuidado con estos individuos y también sentir un poco de lástima por ellos porque seguro que llegan a casa y les dejan las cosas bien claritas.

[ver foto 1][ver foto 2]

Claro que si se portan bien y siguen las reglas quizá tengan algún que otro premio de consolación
[ver foto 3][ver foto 4][ver foto 5]

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