Ojito con la celulitis
Lo tengo decidido, me voy a comprar un par de productos anticelulíticos, no puedo evitarlo hay tantos anuncios del tema y las deja a todas tan estupendas que no me puedo controlar. Las veo con esos vestidos ajustados, esas piernas tan suaves y firmes que solo tengo en la cabeza la idea de estar estupendo para el veranito.
Además ahora hay mucho cachas vigoréxico de gimnasio y las tías son cada vez más críticas, se te tienen que marcar bien las abdominales y hay que dejase una barbita de malo como el Duque ese de “Sin tetas no hay paraíso” o parece que ni existes y como no me espabile me va a pillar el toro.
Estoy convencido de que después de este periodo de lesión, en el que no he podido mantenerme en forma, tengo piel de naranja hasta en las orejas y se me ha puesto el pandero que parezco el pato Donald, aunque a veces pienso que me estoy dejando influenciar demasiado por los anuncios.
Había pensado volver a mi rutina del gimnasio por las mañanitas, pero ya estoy mayor para madrugar tanto(y aprovechar para dormir ahora que luego nunca se sabe) y por las tardes después de currar apetece ir a casita y practicar zapping. Tal vez subir a casa por las escaleras o volver andando del trabajo, pero son nueve pisos y seguro que acabo agotado en mitad de la subida


y andar es muy lento y aburrido.
Otra opción sería comer sano, menos bollería en el desayuno y nada de cenas copiosas, un poco de fruta antes de acostarme



y, como mucho, un yogurt, pero uno tiene unas costumbres muy arraigadas y mi estómago debe tener un tamaño tal, que si está noche no me hubiera tomado mi hamburguesa, mi huevo frito y mi ensaladita hubiera parecido que estaba medio vacío y mi más de medio tubo de galletas María para desayunar no me lo quita nadie.
Por eso con solo cinco minutos de televisión tengo claro cual es la solución, el único problema es decidirse, porque la oferta es enorme.
Como innovación este año tenemos el cosmético bebido de Inneov (si, bebido), que debe ser RedBull pero para el culo. Le pegas un trago y, como Asterix con la poción mágica, se te pone el trasero para partir nueces. No se si lo venderán en farmacias o en el Mecadona, pero como la cosa se ponga de moda me veo en la terracita del bar:
-Póngame un anticelulítico con cola, pero que no sea de garrafón ¿eh?
Luego están los parches de Comodynes, que hay que saber bien donde te lo pones para que haga su efecto y hay que tener cuidado con no confundirlos con los de nicotina porque más de uno puede acabar fumándose un parche anticelulítico.
También tenemos los típicos de frío y calor, que uno nunca sabe si primero va el frío y luego el calor o primero el efecto calor y luego el frío y además puedes acabar pillando una pulmonía. Al final para no liarte los mezclas los dos y que sea lo que Dios quiera, seguramente no te quitan la celulitis, pero si te untas un poco debajo de los huevecillos es la caña, parece que vas todo el día con una mariposa en los calzoncillos, digo yo que será como llevar una compresa con alas.
Los de L’Oreal han sacado uno que incorpora unos rodillos para masajear la parte afectada, que no es apto para los impacientes que quieren ver efectos el primer día, porque se pueden poner a darse con el aparatito hasta que les salga surco. Pero es muy útil para momentos de romanticismo con la pareja en la bañera, ya que viene muy bien para masajitos en la espalda que siempre se pueden canjear por otro tipo de favores.
No se por cual me decidiré, pero tengo claro que el culo hay que cuidarlo.
Dice mucho de una persona. La cara es la que hemos heredado de nuestros padres y con el tamaño de nuestros atributos poco podemos hacer, pero un trasero bien cuidado y trabajado es muy agradecido y la gente lo sabe apreciar, es importante que esté firme, bien formado y que no caiga, si hace falta un anticelulítico o alguna ayuda externa pues se busca y en paz.
