¿Qué tendrá la vecina de enfrente?
Posted by Peter Parker el Miércoles, abril 30th, 2008
Lo preguntan los de Ono en sus anuncios y no es una pregunta tonta.
Está muy bien esto de buscar fotos por Internet modelos voluptuosas ligeras de ropa, pechos redondeados que desafían la ley de la gravedad, pezones de rosadas aureolas, traseros prietos que podrían partir nueces pero suaves como un melocotón, labios húmedos y entreabiertos sugiriendo la promesa de momentos inolvidables (los de la boca también), piernas largas, abiertas en su mayoría, descubriendo tesoros carentes de vello, todas las posturas imaginables en escenarios paradisíacos y todo ello, por supuesto, embadurnado bajo grandes capas de Photoshop, retocadas de pies a cabeza para rozar la perfección y, en muchas ocasiones, alejándose de la realidad. Y aquí es donde entra la vecina de enfrente o las guiris del metro, las chicas del gimnasio o la cajera del Mercadona.
Es lo que tenemos los tíos, si tenemos que fantasear para un momento onanista, antes que una supermodelo irreal e inalcanzable preferimos montárnoslo con la que se ha parado a nuestro lado en el semáforo o una mamá que iba paseando a su bebé por el parque.
La brasileña tetona con la que se imaginaba mi amigo David seguro que se la cruzó en el autobús.
Será por ese punto voyeur que todos tenemos, esa atracción por lo cercano pero imposible.
Y en esta época, con la llegada del calorcito, la cosa se pone difícil, vas por la calle y no sabes cual elegir. Te fijas en una, te quedas un rato mirándola rezando por que no te sorprenda estudiando cada milímetro de su anatomía y piensas “esta noche a tu salud guapa” y entonces giras la esquina o entra otra en el metro o te cruzas con un escote o unos tirantitos y ¡Zas! Te despistas, ya no sabes con cual quedarte. Como dice un amigo mío: “Por estas fechas están todas buenas…, hasta la mía”
Todo esto, el calorcito y las mujeres que nos cruzamos en el ir y venir de cada día, me hace recordar aquella propuesta que lancé allá por los inicios de los Miércoles Fotográficos -hace la friolera de cinco años- y que expliqué más detalladamente un poco después -hacía tiempo que no lo recordaba por aquí-
Han cambiado mucho las cosas desde entonces, pero ahora que sigo con la cámara estropeada no sería mala idea volver a sugerirlo, a ver si así consigo fotos de la vecina de enfrente.
Otra método sería copiar la genial iniciativa de “I shot myself”, donde impulsan a la gente a fotografiarse ellos mismos y mandarles las fotos, con una peculiaridad, tienen que ser tías en pelotas ¿Quién es el crack al que se le ha ocurrido la ideita? Lo increíble es que la web está llena de fotos. Yo salgo por las noches con los colegas y me cuesta una barbaridad que una tía se haga fotos con nosotros, cuando se lo pregunto la tía debe pensar: “¿contigo y con los gorilas de tus amigos? Para eso me voy al Bioparc” Y el tío de la web está no tiene ni que buscarlas, se las mandan.
Aquí tenéis algunas por si os da pereza visitar la página, a ver si alguno descubre entre ellas a su vecinita.
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