Miércoles Fotográficos

Tres semanas más

Posted by el Miércoles, abril 23rd, 2008

Me ha pillado, esta última semana, bastante harto con el tema de la escayola y con la infundada seguridad de que, por fin, este martes pasado, en la cita con el especialista, me la quitarían definitivamente.

Había hecho partícipe a todo el que me preguntaba de mis positivas expectativas, y, haciendo planes para el resto de la semana, en la que gozaría ya de completa libertad, fue pasando el tiempo con relativa rapidez hasta llegar al lunes por la noche, víspera de mi visita con el traumatólogo.

Me encontraba sentado en el sofá y esperando a que mi mujer terminara de hacer la cena cuando, de pronto, me invadió una sensación extraña, sufrí inquieto por un mal presagio.

El sentimiento de vacío y desasosiego que parecía surgir de mi interior contrastaba con la imagen que quería dibujar en mi mente de mi mismo privado del lastre de la escayola. Mis sentidos se habían puesto en alerta, me veía a mi mismo como un gato, que consciente del peligro, eriza todos sus pelos para ahuyentar a su enemigo.

No entendía esta reacción así que traté de calmarme y considerar las posibles causas. En ese momento mi mujer salió de la cocina cargada con un montón de ropa que acababa de destender, fue al verla cuando se agravó la sensación de peligro, una leve angustia y un fugaz mareo azotaron mi ánimo, el peligro acechaba. En ese instante empecé a comprenderlos motivos de mi inquietud.

Mi primer pensamiento al verla fue culparme a mi mismo por estar impedido a ayudarla, el dichoso dedo roto me limitaba muchas acciones. El segundo pensamiento traía una fugaz sensación de alivio pues al día siguiente estaría como nuevo.
Al momento volvió a sobrevenirme esa sensación de angustia y malestar, eso lo aclaraba todo, algo dentro de mi se rebelaba contra el pensamiento de cambiar mi situación actual. Llevaba tres semanas sin pegar ni chapa, no he pasado el aspirador, no he quitado el polvo ni fregado el suelo, no ayudo con cenas y comidas, no quito ni pongo el lavavajillas y no tiendo la ropa.

Es normal, estoy viviendo como un príncipe ¿para que estropearlo? Quiero aclarar que yo lo intento, me ofrezco a ayudar y a hacer todo lo que pueda, pero mi mujer y mi familia me lo impide. Que si a ver si me hago daño, que tengo que estarme quieto, que no haga esfuerzos para recuperarme pronto.
De vez en cuando tomo la iniciativa y me pongo a pelarme una manzana, pero a mitad me quejo un poquito y cuando se preocupan les explico que en determinadas posturas me duele un poquito. Hay muchas cosas que no puedo hacer, no solo en lo que respecta a la limpieza del hogar, por eso hay veces que me la pelan… la manzana.

Soy un auténtico maestro, hasta he conseguido que un compañero me friegue la taza del desayuno cuando lo tomo en el trabajo. Eso si, todas las mañanas al gimnasio, un ratito en la bicicleta elíptica para no perder la forma, que mucho comer y sofá tampoco es bueno.

Descubiertas las causas del problema solo cabía cambiar de táctica, tuve que convencer a la traumatóloga que no importaba lo que se viera en la radiografía, había que asegurarse de que el hueso soldara bien y que aguantar un poco mas la escayola era la mejor solución, nada de buscar en una ortopedia algo que me sujetara bien, esas cosas acabas descuidándolas y es peor el remedio. Casi no la convenzo, he estado a punto de ofrecerle dinero para que no me la quitara, al final, entró en razón cuando le expliqué que era zurdo y que prefería asegurarme, no fuera que quedara maltrecho para siempre.

Y así es como sigo siendo un príncipe en mi casa y mi pobre mujercita va a tener que dedicarse, durante tres semanas más, a las tareas del hogar sin mi ayuda.
Plancha 2Plancha 1Cocina

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