Enero 24th, 2008

Limpieza del hogar

Posted by Peter Parker en cosas mías

Es muy común para los valencianos que disfrutan de la festividad del patrón de la ciudad (de cruces para adentro), y de puente, si se da el caso, aprovechar y hacer una escapadita. Uno de los destinos más frecuentados es la, tan añorada, nieve.

En mi caso, dado que en la empresa donde trabajo hace años que olvidaron que es eso de los puentes -si hay un río te lo cruzas a nado o te haces una barca y ya te apañas en agosto para flotar en la playa con los tablones que te queden-, tenía el efímero día veintidós para quitarme el mono con Javalambre o Valdelinares, que están cerquita, y podía aprovechar el día para matar el gusanillo.

El problema es que, en mi casa, los domingos por la mañana (y algún viernes por la tarde) se llevan acabo las arduas tareas de limpieza del hogar.
Siempre y cuando se cumpla esta periodicidad no es necesario más días, pero dado que este fin de semana (y también el anterior en lo que a mis obligaciones se refiere) habíamos ignorado el compromiso, sospechaba yo que iba a tener que encontrar tiempo por algún lado.

La noche del domingo, estaba sentado tranquilamente en el sofá, con la manta y la estufita, acurrucado junto a ella, viendo una película y mientras acariciando suavemente su pelo, cuando, muy dulcemente, dijo “este martes que es fiesta tenemos que hacer limpieza sin falta ¿eh?”.

Es algo que las mujeres suelen hacer y que si aprendes a identificarlo te ahorras muchos disgustos. Lo dejan caer espontáneamente, como de casualidad, es tan sutil que puedes creer que están buscando tu aprobación, pero analizándolo unos segundos te das cuenta que es una orden del comandante en jefe supremo totalmente ineludible. Ni protestes, ni lo replantees. Ten claro que cualquier maniobra de evasión será dinamitada y estará condenada al fracaso.

En ese momento es cuando comprendí que ya era demasiado tarde para comentarle que los colegas me habían dicho de ir a esquiar y traté de hacerme a la idea.

Tenemos muy bien repartidas las tareas de limpieza, por lo menos para mi mujer, a ella le tocan el cuarto de baño y la cocina y a mi las tres habitaciones y el salón. No consigo recordar en que momento acepté que me metieran la goma de semejante manera. Hay días que ella termina y todavía estoy yo una hora con el trapito y el mochito. Si bien he de reconocer que eso solo pasa cuando me meto a limpiar mi despacho, cosa que no hago muy a menudo, además de que realmente debería dedicarle una semana para dejarlo decente, me da miedo. Lo he llamado despacho, pero trastero o, incluso, gruta, lo podrían describir mejor.

En vista de que estaba claro cual iba a ser el plan decidí currármelo con un par.
Aspiré bien los estores del salón, quité el polvo a todos los muebles, aspiré los sofás y el suelo y luego pasé el mocho. Poco tiempo me quedó para las habitaciones, lo justo para quitarles el polvo y pasar el aspirador, por supuesto al despacho ni me asomé, pero el trabajo había cundido y la casa tenía otro aspecto.

Estaba exhausto y satisfecho admirando mi trabajo cuando me acordé como terminaban siempre estas jornadas de mantenimiento del hogar. No tuve que esperar mucho, mis temores se hicieron realidad cuando ella lo dejó caer espontáneamente, como de casualidad “hemos perdido toda la mañana ¿No crees que deberíamos contratar a alguien para que nos ayude con la casa?”. Sabía que era inútil, pero esta vez me revolví y comenzó la discusión.
No se porque razón pero la idea de tener una mujer de la limpieza, en estos momentos, me resulta incómodo.

Expuse mis argumentaciones: “nosotros nos organizamos bien”, “¿Para que gastarnos dinero si nos apañamos?”, “más cuidado en la limpieza que nosotros no va a tener nadie”, “seguro que nos lo cambia todo de sitio y no encontramos nada”, “a ver si me voy a enamorar y acabo fugándome con ella a Rumania”, “y si me roba uno a uno mis muñecos de StarWars y los vende en Ebay…”

Parecía que la tenía contra las cuerdas cuando me suelta: “Hazte a la idea, porque si alguna vez tenemos hijos vamos a necesitar ayuda”

En eso, sospecho, que razón no le falta y aunque para eso puede que todavía quede algún tiempo, ya tengo claro como va a acabar la cosa, así que he decidido empezar con el casting.
Chacha 2Chacha 6Chacha 3Chacha 4Chacha 5Chacha 1

Leave a reply