Familia, tradiciones y Navidad
No se si a raíz de la reciente manifestación “por la defensa de la familia” acontecida en Madrid el pasado diciembre o por la polémica que parece estar siempre en el aire sobre este tema que han alcanzado las críticas a mi propia persona.
Se me ha acusado de olvidar los valores familiares y no respetar las sagradas tradiciones que imperan en esta España nuestra -se supone que laica-.
Por lo visto con mi indiferencia a las, tan arraigadas costumbres, de estas fechas tan señaladas, es posible que este contribuyendo a la desvalorización de la familia que, según el cardenal de Madrid Rouco Varela, ha ido en aumento en las tres últimas décadas, y a la pérdida de esos valores tradicionales que fortalecen la unificación y la armonía de nuestra sociedad.
Esto me hace reflexionar, entre otras cosas, sobre la definición de familia, algo que ciertamente está evolucionando y a lo que no debería nadie imponer unas premisas en cuanto a número de miembros, relación entre ellos o sexo y religión de cada uno. Ya deberíamos haberlo aprendido de “El Padrino”
Me considero afortunado con la familia que me ha tocado, disfruto con todos y cada uno de ellos, pero hace tiempo que he incluido en este grupo a personas con las que no me une ningún parentesco. Tengo amigos que ya no lo son, hace tiempo que los considero familia, aunque la verdad es que quizá pierde un poco ese toque especial y entrañable que conlleva la palabra por la cantidad de gente que incluyo bajo este apelativo. Diría que la definición de familia debería englobar a todos aquellos a los que quieres…
¡¡Joer, si parezco un Oso Amoroso!!, Toda esta intranscendente chachara no viene por otra cosa más que por el toque de atención que me han hecho por no haber felicitado las Navidades y el Año Nuevo desde el blog.
He querido darle un poco más de fuerza a la queja recibida cuando me he dado cuenta que, por mi parte, la falta es mucho mayor.
Ya comenté el año pasado que eso del espíritu Navideño se estaba enfriando, pero no pensaba que la cosa fuera conmigo.
No hemos puesto árbol de Navidad, nos hemos saltado toda esa ceremonia que envuelve a la decoración del árbol. Debe haber uno de esos de plástico comprado en los chinos arrugado en un armario, pero ni mi mujer ni yo nos hemos planteado sacarlo y adornarlo, ni siquiera hemos puesto un poco de espumillón en el potos que hay junto a la mini-cadena.
Lejos queda aquel año en el que con los muñecos de StarWars monté un Belén en el que incluso participó algún peluche de Spiderman. Este año solo una postal, enviada por el tío que le vendió a mi mujer todos los seguros de vida que existen, adorna una de las estanterías de salón -es normal que el tío se acuerde de nosotros año tras año-, creo que sigue ahí todavía y ahí estará hasta que uno de los dos nos acordemos de quitarla.
He mandado pocos SMS’s para felicitar a los amigos y a la familia, y ni un solo correo electrónico.
A mis vecinos “hola y adiós”. Como mucho se me ha escapado algún “Felices fiestas”, todo muy aséptico.
Tal vez sea tarde ya, pero me invade un profundo arrepentimiento y no quiero que pase un día más sin felicitaros a todos y desearos que este año que acaba de empezar sea mejor que el anterior -cosa poco difícil-, para ello os mando algunas imágenes con motivos navideños que he encontrado por aquí.






Aquí tenéis, como regalito especial, un video para felicitaros las Navidades
