Sexo, SGAE y cintas de video
Poco puedo añadir yo del tema este que nos envuelve casi a diario. El pirateo, las descargas ilegales, el canon digital y las mentiras de la SGAE tratando de convencernos de que descargar música y películas es ilegal y que iremos todos al infierno.
Cada día aparece una noticia referida al tema, a veces se ganan batallas, como la reciente sentencia de la Unión Europea que exime a las telefonías de suministrar los datos de clientes que descargan música por la red, claro que debe ser mucho más sencillo dar los datos de los cuatro o cinco que no descargan música.
Por supuesto otras se pierden y hay quien hace de una derrota una victoria.
Hay quienes redefinen el dicho ese de “cómprate un bosque y piérdete” porque querer comprar un país para hacer P2P sin que sea delito, tiene delito.
Aparecen aliados donde no te lo esperas, aunque en estas fechas todo vale y huele igual que los cuatrocientos euros de rebaja de impuestos.
Y te llevas sorpresas de lo más inesperadas.
No es de extrañar que cada vez que salga el tema se monten unos pifostios de mucho cuidado, los blogs parecen hervir y no es para menos, además cada uno hace lo que le da la gana y entiende los derechos de autor como le conviene. Echad un vistazo a como “El Mundo” se pasa la autoría de unos textos de David Bravo por el forro y si queréis pasearos por ese blog para estar más al día del asunto.
Lo que más molesta es que se le considere a uno culpable hasta que se demuestre lo contrario, ya que se cobra canon sobre muchos tipos de soporte digital independiente de cual vaya a ser su uso. Que se cobre por las tarjetas de la cámara de fotos por si voy a guardar ahí canciones de Ramoncín es de risa.
En cuanto a la piratería, está claro que descargo películas, pero aquí la legislación es clara y si no hay ánimo de lucro no hay delito.
Recuerdo cuando mi amigo Alejandro y yo íbamos a un videoclub para alquilar juegos de Spectrum, pagábamos a medias para tenerlo uno o dos días. Por supuesto lo copiábamos en una cinta, jugábamos con él hasta que nos cansábamos y lo dejábamos a compañeros del colegio para que se lo copiaran.
Ya por entonces me debió empezar a salir el parche y la pata de palo. No se me ocurrió cobrar algo a los amigos, tal vez el almuerzo o unas pelillas para pagar las cintas vírgenes, ahora estaría montado en el dólar, tendría mi propio imperio.
Mi abuelo, que siempre fue muy dado a la tecnología y a los cachivaches, tenía dos videos y se grababa las películas que alquilaba, de uno a otro. Hace menos tiempo se compró un aparato de esos que tienen video y grabador/reproductor de DVD y me comentó su intención de pasar a DVD algunas películas que alquilaba en video (algo extraño, porque es más fácil alquilar el DVD y grabársela en el ordenador, pero él era así). Cuando me lo contó se me pusieron los pelos de punta, tantas amenazas contra la piratería que me imaginé a mi abuelo acosado y perseguido con perros hasta el agotamiento.
Recientemente me he encontrado con una noticia donde hablan de la “Brigada canina antipiratería” y me he acordado de esa preocupación que despertó en mi la piratería de mi abuelo. Se trata de dos perras de raza labrador que “han sido entrenadas para detectar discos ópticos no declarados entre la carga de un aeropuerto”.
De verdad que lo leo y me descojono. Dentro de poco al llegar a un aeropuerto y pasar los controles nos encontraremos que son cuatro perros los que olfatean cada maleta. El que revisa por si hay drogas, el que revisa por si hay bombas, el que revisa si hay dispositivos ópticos y el que revisa por si hay contrabando de Gamusinos.
Propongo, además, un control exhaustivo para que se aseguren que en las maletas no haya ningún alijo ilegal de consoladores y artículos eróticos, que la sociedad de hoy en día se está saliendo del camino recto y esto puede llevar al caos absoluto. Para ello habría que entrenar a una buena sabuesa para que olfateara nuestro equipaje. Creo que tenemos al individuo indicado.




























