Diciembre 5th, 2007

Salir by Albiñana y Parker

Posted by Peter Parker en amigos

Salir. Qué bonita palabra. Yo lo hacía, lo de salir. Me encantaba salir, la verdad. Pero ahora ya no salgo casi … No … a decir verdad, ya no salgo una mierda. Como mucho, a aparcar el coche o a tirar la basura.

Al principio, cuando empecé a vivir con mi mujer, yo pensé: “qué coño”, y seguía saliendo.
Me corría mis buenas juergas con mis colegas: en casa de alguien, en un bar, tocaba la guitarra, me fumaba un porrico, iba a un concierto … nada del otro mundo. Y así me desahogaba, porque es bien sabido que el que no se desahoga, se ahoga. Luego el resacón me lo pasaba en el sobre, y el domingo por la tarde, película, padrenuestro y orinal.

Pero poco a poco mi mujer empezó a hacer su trabajo de demolición. Es como esos boxeadores que no te ganan por K.O., sino que ganan siempre por puntos. Por ejemplo, Evander Hollyfield, o Pernell Whitaker o, en general, los pupilos de Lou Duva. No buscan arrancarte la cabeza desde el primer tañido de la campana, tipo Mike Tysson, sino que se mantienen con la guardia bien alta en la distancia, te meten un jab de izquierda, retroceden para que tu golpe no les alcance, te tocan el hígado con un directo, esquivan, luego te llegan a la mandíbula con un crochet … y así, sin derribarte, te van haciendo mierda. Uno a uno, van ganando todos los rounds: los jueces les puntúan por encima en todas las cartulinas. Y cuando quieres darte cuenta, ya ha pasado el ecuador del combate, quedan cinco asaltos y la única forma de remontar es buscando un golpe demoledor. Y es entonces cuando, aprovechando tu prisa y tu ansiedad, te meten hondonadas de hostias y te pegan una paliza que te descalabran.

Pues así empezó mi mujer. Primero con puyas y comentarios incomodantes, luego con pequeñas putadas … y por fin, cuando se quedó embarazada, no dejándome dormir la mona. Poco a poco las resacas fueron haciéndose más y más desagradables: desayunos sin ganas, paseos con andar titubeante y maldecap y gafas de sol, resistencia tormentosa al sueño, cerebro inoperante, boca pastosa, indefensión si te gritan … Y llega un punto en el que la idea de salir, que hasta entonces iba asociada en mi cerebro a emborracharse, ligar y reír, empieza lentamente a desdibujarse y a identificarse con sensaciones desagradables y estomagantes … con dolor de cabeza, con bronca, con malestar … como el puto perro de Pavlov. Y si encima, un día sales y por lo que sea no te lo pasas bien, pues ya te cagas.

Finalmente llegó el momento en que cuando un colega me proponía salir, era como si pasara un trapo de esparto sobre una espalda quemada por el sol. Mi contestación era el aturullado balbuceo suplicante del boxeador apalizado que solo espera que acabe el combate para derrumbarse en la intimidad del vestuario: “sí, claro que quiero … bueno … eeeeh … ya te diré … es quee … grrrfff … nnggg …hgggg.”

Y ahora, definitivamente derrotado y con mi cerebro convenientemente manipuladito hasta haberme quedado medio sonado, los domingos por la mañana me paseo sonriente en chándal por los kioscos como un Rocky Balboa viejo, gordo y desdentado, le pregunto al panadero por sus hijas, espero mientras mea el perro, y por supuesto, me he olvidado para siempre de aquello … sí, de aquello … de salir … de esa bonita palabra.

Otra impagable colaboración de mi querido amigo David Albiñana (a la marcha que lleva terminará haciéndose el amo). Se lo agradezco mucho porque mi mujer y unas amigas suyas se han empeñado en que me las lleve de fiesta y no podía negarme. De no ser por él no hubiera salido la edición de hoy.
Cuando nos habló, frente a unas cervezas, de esta situación a la que hace referencia, uno de los amigos que lo escuchaba sugirió que sería un buen tema para un Miércoles.
David me ha pedido que añada esta dedicatoria para él:
“A nuestro amigo Pascual, que no está tan mal como él cree.”

Boxeo 9Boxeo 8Boxeo 7Boxeo 6Boxeo 5Boxeo 4Boxeo 3Boxeo 2Boxeo 10Boxeo 1

Leave a reply