Septiembre 12th, 2007

Mamada inolvidable

Posted by Peter Parker en amigos

Lo que a continuación relato, a pesar de estar narrado en primera persona, no me sucedió a mí, lo transcribo tal cual me lo contó un buen amigo del cual he preferido omitir su nombre. Voy a ello:

A Bryan lo conocí en Londres cuando estuve estudiando allí. Luego, cuando ambos nos pusimos a trabajar, seguimos manteniendo el contacto, pero nuestras empresas requerían que nos desplazáramos a menudo a otros países y nuestra comunicación acabó básicamente reducida a mensajes de e-mail cada vez más esporádicos.

Este mes de julio, cuando hacía casi un año que no me llegaban noticias suyas, recibí un correo donde me contaba que había alquilado, con su hermano y unos amigos, una casita en Menorca y me invitaba a escaparme unos días para vernos y recordar viejos tiempos entre mar, sol y cubatas.

Me encontraba de vuelta en España, viviendo en Valencia y, aunque la empresa donde trabajaba en ese momento no iba a dejar que me cogiera vacaciones, si podía pedirme un viernes y aprovechar un fin de semana largo.

Llegué el jueves algo tarde y por suerte para mi el plan para ese día no contemplaba salir de la casa, con lo que pude descansar del viaje e instalarme cómodamente.
Bryan, su hermano y dos amigos más habían comprado bebida para un regimiento y algo de cena y pensaban pasar toda la noche bebiendo, charlando y oyendo música sin moverse de allí. El día siguiente lo pasamos casi entero dormitando en la playa.
En esos momentos solo éramos cinco, pero, Bryan me contó que iba a haber algo de trasiego de más amigos que había invitado y que aparecerían a lo largo del fin de semana.
La noche del viernes fuimos a recorrer los garitos de la zona y a relacionarnos con las nativas del lugar, mucha fiesta, mucho chupito y mucho buitreo, lo pasamos bien.
El sábado, muy avanzada la mañana, casi al mediodía, llego Valeria.

Valeria era de Milán. La conocí hace unos años cuando vino unos días a Londres para visitar a Bryan. Nos caímos bien, pero a su marcha solo sabía de ella lo que contaba Bryan ocasionalmente.
Me alegré de volver a verla, estaba preciosa, su piel tostada por el sol resaltaba sus ojos verdes, los rizos negros le caían indomables hasta mitad de la espalda y su sonrisa seguía tal cual yo la recordaba.

Aunque ya éramos siete los amigos de Bryan congregados en la isla, la noche del sábado se presentaba más tranquila que la anterior. Decidimos pasarnos por una playa en la que había un par de chiringuitos cerca de la orilla.
El sitio era agradable, varios taburetes para tomarte algo en la barra y unas cuantas mesitas esparcidas sobre un tablado que se encontraba pocos metros separado del mar.

Mientras el resto bailaba o bebía, Valeria y yo nos pusimos pronto al día resumiendo lo que habíamos vivido desde que nos vimos por última vez. La conversación se hizo cada vez más interesante, claro que yo podía pasarme horas escuchando su acento italiano aunque me estuviera leyendo la guía telefónica en voz alta, pero ha medida que pasaba el tiempo fue creciendo la afluencia de gente lo que supuso el aumento del volumen de la música, con lo cual ambos, quitándonos el calzado, optamos por alejarnos paseando por la playa y seguir la charla. Hablando de trabajo, política y sueños acabamos lejos de la luz del chiringuito. Nos sentamos en la arena muy cerca del mar, parecía que se trataba de asfalto, no corría el aire y no había olas más que un leve movimiento en la orilla. De repente Valeria se levantó, y diciendo que tenía calor se desabrochó la camisa dejando a la vista unos pechos firmes que parecían apuntar a las estrellas, se soltó la falda y la dejó deslizar hasta sus pies, me miró y dijo - ¿vienes?.
Sin esperar respuesta salió corriendo y se zambulló en el agua. Todavía recuerdo la sensación de perplejidad que me dejó paralizado un instante, cuando me repuse me quité la camiseta y los pantalones y la seguí solo con unos calzoncillos que nunca hubiera elegido para la ocasión.

Había sido un día caluroso y la temperatura del agua era perfecta.
Cuando la alcancé me esperaba sonriente, intercambiamos tres o cuatro palabras estúpidas y no puede aguantar más, la acerque a mí y la besé. Acaricié su espalda mojada, disfrute del sabor salado de sus pezones, deslicé mis manos hasta su culito respingón y luego suavemente las llevé delante.

Cuando pensaba que tardaría poco en explotar o que con la erección iba a reventar los calzoncillos, detuvo mis caricias y se arrodilló frente a mí deslizando hacía abajo mi ropa interior. El agua le llegaba casi a la barbilla, tenía mi pene justo delante y yo, reprimiendo mi impaciencia, me mantuve quieto como una estatua, notaba los testículos sumergidos en el agua y el resto fuera apuntando para arriba como un cañón apunto de ser disparado. Se la metió en la boca y con su lengua y dientes me acarició el glande, mientras, con una mano me acariciaba los testículos bajo el agua. Con movimientos rítmicos recorría con sus labios todo el tallo que le cabía en la boca, de arriba abajo intermitentemente. De pronto, muy lentamente, bajó la barbilla. Mi pene y su boca quedaron bajo el agua mientras ella seguía con aquel movimiento que me volvía loco, apretando y aflojando, subiendo y bajando, la sensación no podría describirla, pero me miró mientras emergía y mi cara debió delatarme porque una sonrisa asomó por sus ocupados labios.

Repitió la operación varias veces junto con otros juegos hasta que no pude más, se lo indiqué con un gesto, así que dejó que sus manos acabaran el trabajo bajo el agua, la oscuridad del mar ocultó cualquier posible prueba.

Me dejé caer de rodillas y la besé, estoy seguro de que mi cara debía seguir mostrando esa expresión de flipado, los ojos salidos de las órbitas y una sonrisa difícil de borrar. Ahora era mi turno y tenía que estar a la altura, pero esa es otra historia.

Al día siguiente le pregunté a Valeria donde había aprendido a hacer eso, por supuesto no me contestó, pero me dijo que el secreto estaba en colocarse de manera que el agua te cubra por el sitio exacto.
Que cubra por aquí 1Que cubra por aquí 2Que cubra por aquí 3Que cubra por aquí 4

One Response to ' Mamada inolvidable '

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  1. trotamonas said,

    on Agosto 12th, 2008 at 20:27

    Amen…

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