Agosto 1st, 2007

Síndrome del “Uno de Agosto”

Posted by Peter Parker en general

Iba esta mañana con mi bici en dirección al trabajo, buscando algún tema para los miércoles que pudiera relacionar con un par de fotos que hacía tiempo que tenía en la recámara, cuando miro a mi alrededor y me encuentro que la Gran Vía está casi vacía. Nada parecido al jaleo de coches de días atrás.

Esta claro que se tenía que notar que era uno de agosto. La mitad de la gente comienza las vacaciones y, nosotros, en la empresa por fin empezábamos la, tan deseada, jornada intensiva.

Éramos cuatro gatos en el curro, combatiendo a duras penas con ese ambiente distendido que reduce al mínimo la productividad.

El síndrome del “Uno de Agosto” es peliagudo, mucho peor que una gripe, mucho más contagioso y puede tardar en curarse varios días. La mayoría de las veces se pasa a los quince días, sobre todo si es el día quince cuando te tocan las vacaciones (como es mi caso).

Me senté en mi sitio sabiendo que lo que venía a continuación iba a ser un esfuerzo sobrehumano. Me costaba deslizar el ratón por la alfombrilla, la luz del monitor me molestaba, parecía que mis dedos se pegaban a las letras en teclado, no conseguía levantarlos ni pulsar las correctas. El aire acondicionado enfriaba más de lo normal, el respaldo de la silla se me clavaba en la espalda y cada vez que pensaba en ponerme a escribir código me venían a la mente imágenes de una tumbona junto a la piscina, en la que me encuentro recostado, fresquito tras un buen chapuzón.

Hablando de chapuzones, creo que no he contado que ya he recuperado la transparencia en la piscinita. Hace un par de fines de semana vino mi tío Manolo a comer y me recomendó saturarla de cloro. Eso hice, eche unas diez pastillas como puños y en poco tiempo ha desaparecido el verde. Ahora es posible que después de bañarme salga rubio, pero como ahora ya se ve el fondo lo demás me da igual. Mi mujer dice que todavía huele un poco a pantano y que hay algún bichito que solo ve ella, pero es que es más fina que el papel de fumar. Para mi antes, cuando estaba verde, ya me parecía apta para el baño, así que ahora está perfecta. Menos mal porque ya me imaginaba todo el verano a base de manguerita para refrescarme.
Manguerazo refrescante 3Manguerazo refrescante 2Manguerazo refrescante

Volviendo al tema principal he de decir que tengo una voluntad de hierro y he conseguido arañar algunos instantes de productividad, más o menos, bien enfocados. Un par de e-mails por aquí y otros por allá para aparentar laboriosidad y, al final, parece que he salvado la mañana.

El problema del síndrome del “Uno de Agosto” es que no acaba tras la jornada laboral, todo lo contrario, el resto del día se va ampliando poco a poco. La siesta se hace imprescindible y de la fiebre del zaping en el sofá no se escapa nadie. En este punto los síntomas se agudizan. Te encuentras en el sofá, con el pijama, repantigado, incómodo y, si no tienes la suerte de tener aire acondicionado, sudoroso, no te apetece hacer nada ni ver nada, todo lo que ponen en la tele es un bodrio, así que cambias de canal compulsivamente sin dejar que tu mujer, o cualquiera que esté contigo, vea algo. Lo mismo que todos los días pero a disgusto.

Es fácil de entender como a las dos de la madrugada, con el síndrome en su punto de mayor gravedad, cuando me pongo a pensar en teclear en el ordenador, solo me vienen a la mente imágenes de una tumbona junto a la piscina, en la que me encuentro recostado, fresquito tras un buen chapuzón.
Tumbado fresquito 4Tumbado fresquito 3Tumbado fresquito 2Tumbado fresquito

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