Una noche cualquiera
En casa de mi madre han empezado con las obras, van a cambiar las ventanas de toda la casa en, se supone, tres días. Me he pasado por si había que echar una mano. Aquello parece un campo de batalla. Además han desmontado el aire acondicionado y es como estar en un horno. El suelo de parqué, ya viejo por los años, tiene una capa de blanco por la obra, que dudo se pueda eliminar del todo. Si no fuera por el calor parece que estoy en Baqueira.
Movemos estanterías para que mañana puedan seguir trabajando. Quitamos libros de los estantes y tapamos algún mueble con plásticos en las habitaciones donde todavía tienen que trabajar.
Detrás de un armario nos aparece un hula hop. Nadie sabe de quien es. Creía que estos artilugios se habían extinguido. No nos atrevemos a mover nada más por si detrás de un sofá aparece el dueño reclamándolo.
Mi madre nerviosa reflexiona sobre todo lo que hay que tirar. Me increpa a que me lleve mis cosas. Esto pasa cada vez que hacen limpieza a fondo en la casa y cada vez que pasa me lo llevo todo. O eso pienso, porque siguen apareciendo trastos, para mi que se reproducen o que mi madre me esconde cosas y las saca cada cierto tiempo para poder echarme en cara que no me las llevo.
Salgo con chorretones cayéndome por la cara. Llego a casita pasadas las diez de la noche, ayudo a María a terminar de poner la mesa y servir lo que ha preparado de cena.
Mientras cenamos nos ponemos al día de todo lo que ha pasado hoy y nos reímos con Cámera Café. Terminamos y nos sentamos en el sofá frente a la tele. Al terminar la serie de turno, me lavo los dientes asomado a la ventana para aprovechar la más mínima ráfaga de aire que, despistada, pase cerca de mi casa.
Me voy a la habitación, me pongo el pijama, pongo la alarma en el móvil, enciendo el ventilador y me tumbo a su lado. Me vuelvo hacia ella, la miro con ojos libidinosos y justo cuando me empiezo a poner mimoso me suelta:
- ¿Tu no tienes que hacer los Miércoles?
- Mierda!!
Las doce y media de la noche, ni tema, ni ideas, ni foto, ni nada. Estoy más perdido que un esquimal en el desierto.
Me siento frente al monitor. Tengo la impresión de que me paso el día cara al ordenador, un día me voy a rascar la nariz y me va a salir el menú de Windows por una oreja.
Me suda el trasero, la silla da mucho calor. Estoy pensando en como refrescarme



cuando me acuerdo que antes de cenar había metido una botella de cristal en el congelador. Salgo escopeteado a la cocina, llego a tiempo, no puedo beber, ni siquiera abrirla, pero por lo menos no ha explotado.
Me pongo a revisar fotos. No entiendo como no sufro un ataque de epilepsia con la cantidad de tetas y culos que pasan por mi retina por segundo. Lo cual, dicho sea de paso, tampoco ayuda con el calor. No puedo concentrarme, solo pienso en el ventilador que me espera a los pies de la cama. Creo que es pequeño y no va a ser suficiente para paliar mis calores, tengo que agenciarme uno más grande.



on Septiembre 22nd, 2007 at 7:57
Aunque hacer fotografías de calidad no es my best skill, pero me gustaría poder colaborar con algún texto y algunas fotos para, al menos un miércoles, evitarte el curro que te pegas. Deséame suerte! a ver si encuentro una jovenzuela que se preste.