Piscina
Ayer me recordó mi prima algo que pasó un día o dos antes de mi boda. Algo que no puedo olvidar y que no me apetece nada que me lo recuerden porque eso quiere decir que el resto lo percibió tal y como me temía.
Cada vez que lo recuerdo, demasiadas veces para mi gusto, siento vergüenza propia.
Habré contado mil veces que mis padres tienen una casita en Godelleta, un pueblo a treinta kilómetros de Valencia. La casa tiene un poco de terreno con arbolitos y una piscinita. Así que pensamos que allí podríamos celebrar la boda.
Pues bien, uno o dos días antes de la boda yo me encontré con que el agua de la piscina estaba turbia. Me daba igual que las flores de la decoración llegaran veinte minutos antes de la boda, que me acabaran de cambiar el menú del catering, que uno de los padrinos me mandara un mensaje diciendo que probablemente no le diera tiempo a llegar porque había perdido un vuelo desde el Congo o tener caducado el pasaporte para irme de Luna de Miel, lo importante de verdad era la piscina. Que la gente pudiera refrescarse en algún momento de la fiesta me parecía imprescindible y ya había avisado a los invitados que llevaran bañador. Además era veintitrés de julio y calor íbamos a tener seguro. Tres años ya, como pasa el tiempo. -Leches!!! Esto me recuerda que me quedan menos de cinco días para comprar el regalo de aniversario y eso contando el domingo, Dios!! Creo que me gusta el riesgo. Si a alguien se le ocurre algo, se acepta cualquier sugerencia (de ti también cariño)-
Bueno, a lo que íbamos. Al ver así la piscina pillé una rabieta de narices, parecida a esas que vemos en las series americanas que a la novia no le gusta el peinado y, con los nervios, monta un pollo con que así no se casa y que no va a ver boda, o la típica del niño que se pone a patalear para que su padre le compre el juguetito y que entran ganas de meterle un par de leches.
Tal como yo me recuerdo ahora, mi padre debió pensar que era gilipollas, lo que pasa es que con treinta y pico años prefirió no darme un par de leches.
Al final dio tiempo de colocar las flores, la comida estaba muy buena (aunque alguien se quejó de que la retiraron demasiado pronto), el padrino, que estaba de viaje, llegó, me renové el pasaporte en tiempo record y mi padre y mi vecino recuperaron la piscina y la dejaron perfecta.
Y en eso estoy yo ahora, intentándola recuperar de un verde ciénaga que da miedo. Hay algo de sequía en el pueblo, así que hemos decidido no vaciarla para limpiarla y ver si a base de depuradora la sacamos.
Lo malo de aparecer por allí los fines de semana, y no todos, es que la tarea se hace bastante complicada. Si a eso le añades que se estropea el temporizador y se atasca la bomba de la depuradora, te sale más a cuenta comprar unas ranitas y criarlas aprovechando que ya tienes conseguido su hábitat natural.
Encontrar la pieza del temporizador me costó un huevo y cuando la encontré tuve que poner el otro. Llamé un técnico para la bomba, se enrolló mogollón y me dio unas cuantas directrices para que la desbloqueara yo sin tener él que desplazarse, gracias al cielo no me la cargué del todo.
Tras unas semanas parece que ya tira y la depuradora va a su marcheta. La tengo cinco horas al día dale que te pego.
El último fin de semana compré un producto para piscinas, era de color azul oscuro. Le eché casi cinco litros, se quedó igual de turbia y se seguía sin ver el suelo, pero había cambiado el verde por el azul, no se si limpiaría, más bien parece que le dio color al agua. Lo malo es que otra semana sin pasar por allí y el verde ciénaga ha vuelto ha aparecer, voy a tener que hacerme a la idea que este verano va a ser como bañarse en un pantano.








on Julio 19th, 2007 at 6:31
Muy bueno eh? Se nota que esta vez te lo has currado. Tiene bastante calidad. El post, si eso, ya lo leo luego, pero la galería de fotos, ya te digo, muy bien buscado. Además con la url de la fuente en las fotos, geniales…
on Julio 19th, 2007 at 6:32
Primer punto, confirmo toda la historia de la boda, detalle por detalle, sobre todo lo del ataquito de nervios.
Segundo punto, hace DOS AÑOS que nos casamos, no tres, pero parece que el tiempo pasa más rápido para unos que para otros ;oP
Sobre lo de mi regalo, luego en casa te doy la lista de cosas que quiero, jejeje.
on Julio 19th, 2007 at 7:23
¿He puesto tres años? vaya despiste, esto es como cavar mi propia tumba.
Supongo que me costará un regalo más caro.