Julio 25th, 2007

Una noche cualquiera

Posted by Peter Parker in cosas mías

En casa de mi madre han empezado con las obras, van a cambiar las ventanas de toda la casa en, se supone, tres días. Me he pasado por si había que echar una mano. Aquello parece un campo de batalla. Además han desmontado el aire acondicionado y es como estar en un horno. El suelo de parqué, ya viejo por los años, tiene una capa de blanco por la obra, que dudo se pueda eliminar del todo. Si no fuera por el calor parece que estoy en Baqueira.

Movemos estanterías para que mañana puedan seguir trabajando. Quitamos libros de los estantes y tapamos algún mueble con plásticos en las habitaciones donde todavía tienen que trabajar.
Detrás de un armario nos aparece un hula hop. Nadie sabe de quien es. Creía que estos artilugios se habían extinguido. No nos atrevemos a mover nada más por si detrás de un sofá aparece el dueño reclamándolo.

Mi madre nerviosa reflexiona sobre todo lo que hay que tirar. Me increpa a que me lleve mis cosas. Esto pasa cada vez que hacen limpieza a fondo en la casa y cada vez que pasa me lo llevo todo. O eso pienso, porque siguen apareciendo trastos, para mi que se reproducen o que mi madre me esconde cosas y las saca cada cierto tiempo para poder echarme en cara que no me las llevo.

Salgo con chorretones cayéndome por la cara. Llego a casita pasadas las diez de la noche, ayudo a María a terminar de poner la mesa y servir lo que ha preparado de cena.

Mientras cenamos nos ponemos al día de todo lo que ha pasado hoy y nos reímos con Cámera Café. Terminamos y nos sentamos en el sofá frente a la tele. Al terminar la serie de turno, me lavo los dientes asomado a la ventana para aprovechar la más mínima ráfaga de aire que, despistada, pase cerca de mi casa.

Me voy a la habitación, me pongo el pijama, pongo la alarma en el móvil, enciendo el ventilador y me tumbo a su lado. Me vuelvo hacia ella, la miro con ojos libidinosos y justo cuando me empiezo a poner mimoso me suelta:
- ¿Tu no tienes que hacer los Miércoles?
- Mierda!!

Las doce y media de la noche, ni tema, ni ideas, ni foto, ni nada. Estoy más perdido que un esquimal en el desierto.

Me siento frente al monitor. Tengo la impresión de que me paso el día cara al ordenador, un día me voy a rascar la nariz y me va a salir el menú de Windows por una oreja.

Me suda el trasero, la silla da mucho calor. Estoy pensando en como refrescarme
Refrescarse 1Refrescarse 2Refrescarse 3
cuando me acuerdo que antes de cenar había metido una botella de cristal en el congelador. Salgo escopeteado a la cocina, llego a tiempo, no puedo beber, ni siquiera abrirla, pero por lo menos no ha explotado.

Me pongo a revisar fotos. No entiendo como no sufro un ataque de epilepsia con la cantidad de tetas y culos que pasan por mi retina por segundo. Lo cual, dicho sea de paso, tampoco ayuda con el calor. No puedo concentrarme, solo pienso en el ventilador que me espera a los pies de la cama. Creo que es pequeño y no va a ser suficiente para paliar mis calores, tengo que agenciarme uno más grande.
Ventilador 1Ventilador 2

Julio 18th, 2007

Piscina

Posted by Peter Parker in cosas mías

Ayer me recordó mi prima algo que pasó un día o dos antes de mi boda. Algo que no puedo olvidar y que no me apetece nada que me lo recuerden porque eso quiere decir que el resto lo percibió tal y como me temía.
Cada vez que lo recuerdo, demasiadas veces para mi gusto, siento vergüenza propia.

Habré contado mil veces que mis padres tienen una casita en Godelleta, un pueblo a treinta kilómetros de Valencia. La casa tiene un poco de terreno con arbolitos y una piscinita. Así que pensamos que allí podríamos celebrar la boda.

Pues bien, uno o dos días antes de la boda yo me encontré con que el agua de la piscina estaba turbia. Me daba igual que las flores de la decoración llegaran veinte minutos antes de la boda, que me acabaran de cambiar el menú del catering, que uno de los padrinos me mandara un mensaje diciendo que probablemente no le diera tiempo a llegar porque había perdido un vuelo desde el Congo o tener caducado el pasaporte para irme de Luna de Miel, lo importante de verdad era la piscina. Que la gente pudiera refrescarse en algún momento de la fiesta me parecía imprescindible y ya había avisado a los invitados que llevaran bañador. Además era veintitrés de julio y calor íbamos a tener seguro. Tres años ya, como pasa el tiempo. -Leches!!! Esto me recuerda que me quedan menos de cinco días para comprar el regalo de aniversario y eso contando el domingo, Dios!! Creo que me gusta el riesgo. Si a alguien se le ocurre algo, se acepta cualquier sugerencia (de ti también cariño)-

Bueno, a lo que íbamos. Al ver así la piscina pillé una rabieta de narices, parecida a esas que vemos en las series americanas que a la novia no le gusta el peinado y, con los nervios, monta un pollo con que así no se casa y que no va a ver boda, o la típica del niño que se pone a patalear para que su padre le compre el juguetito y que entran ganas de meterle un par de leches.

Tal como yo me recuerdo ahora, mi padre debió pensar que era gilipollas, lo que pasa es que con treinta y pico años prefirió no darme un par de leches.

Al final dio tiempo de colocar las flores, la comida estaba muy buena (aunque alguien se quejó de que la retiraron demasiado pronto), el padrino, que estaba de viaje, llegó, me renové el pasaporte en tiempo record y mi padre y mi vecino recuperaron la piscina y la dejaron perfecta.

Y en eso estoy yo ahora, intentándola recuperar de un verde ciénaga que da miedo. Hay algo de sequía en el pueblo, así que hemos decidido no vaciarla para limpiarla y ver si a base de depuradora la sacamos.

Lo malo de aparecer por allí los fines de semana, y no todos, es que la tarea se hace bastante complicada. Si a eso le añades que se estropea el temporizador y se atasca la bomba de la depuradora, te sale más a cuenta comprar unas ranitas y criarlas aprovechando que ya tienes conseguido su hábitat natural.

Encontrar la pieza del temporizador me costó un huevo y cuando la encontré tuve que poner el otro. Llamé un técnico para la bomba, se enrolló mogollón y me dio unas cuantas directrices para que la desbloqueara yo sin tener él que desplazarse, gracias al cielo no me la cargué del todo.

Tras unas semanas parece que ya tira y la depuradora va a su marcheta. La tengo cinco horas al día dale que te pego.
El último fin de semana compré un producto para piscinas, era de color azul oscuro. Le eché casi cinco litros, se quedó igual de turbia y se seguía sin ver el suelo, pero había cambiado el verde por el azul, no se si limpiaría, más bien parece que le dio color al agua. Lo malo es que otra semana sin pasar por allí y el verde ciénaga ha vuelto ha aparecer, voy a tener que hacerme a la idea que este verano va a ser como bañarse en un pantano.
Piscina pantano 7Piscina pantano 6Piscina pantano 5Piscina pantano 4Piscina pantano 3Piscina pantano 2Piscina pantano 1

Julio 11th, 2007

Veranito

Posted by Peter Parker in general

Me encanta el verano. La playita, el rumor del mar, el calor de la arena y la tranquilidad de relajarse al sol, eso cuando no hay niños peleando ni horteras con transistor.

Por esta época se duplica la gente que se desplaza con bici y una mujer subida en una bici me parece algo muy sexy. Probablemente la forma de los sillines hace volar mi imaginación.
Mujer en bici

Por fin podemos saborear un buen helado, puedes comprarlo antes, pero no lo disfrutas bien hasta que, de verdad, hace calor. Primero te refrescas los labios y pasas la lengua por ellos para sentir el frío, al final no puedes esperar más y muerdes y al tragar sientes como el frescor desciende recorriendo todo tu cuerpo, el pecho, el ombligo y no sabría decir si más abajo.
Heladito 1Heladito 2

Pero realmente, el verano, es un no parar de sufrir. No me refiero a la manía que tienen las mujeres de, por estas fechas, empeñarse en enseñarnos cuanta más carne mejor.

Se pasan el otoño, la primavera y el invierno quejándose del frío y ahora nos quieren hacer creer que tienen tanto calor que van medio en pelotas. Esta claro que lo hacen para fastidiar.

No, me refiero al calor. No tenemos bastante para que además nos calienten, y ojito con que te pillen mirando un escote, entonces te miran con cara de asco y te sientes un guarro. Si yo no quería, pero es que salta a la vista. Y si me descuido una teta de esas me da en un ojo.

Encima tenemos pocas opciones para paliar el calor. Nuestra indumentaria de verano se reduce a llevar piratas o bermudas y una camiseta de manga corta. Por que eso sí, ellas van monísimas con sus camisetitas de tirantes, pero ve tu a trabajar de esa guisa y verás que risa. Y, aunque vayas por la calle, si vas con tirantes tienes que ir depilado, que mucha caña les ha caído a los metrosexuales, pero lo de “pecho lobo” se quedó en los noventa.

Imaginad cada mañana a las nueve menos cuarto, que ya pega el calorcito, en bicicleta. Llego al trabajo hecho una sopa, me caen goterones por todas partes, alguna vez me han preguntado si estaba lloviendo.

Luego vuelve a casa a las dos de la tarde. Todos los termómetros a treinta y pico y yo todo chulo con mi bici, da igual que vaya despacito o que me de el airecito, llego directamente para escurrir.

Lo peor volver al curro a las cuatro, recién comido, adormilado de la microsiesta y calor, mucho calor, rindo mogollón, ya os podéis imaginar.

Es lo malo del verano, soy de sudoración fácil, vamos que sudo como un condenado, me gotea hasta el carné de identidad.
Sudada
Estoy convencido de que mi compañera planea fumigarme con Nenuco.

En las indicaciones del desodorante dice que dura veinticuatro horas, yo a los quince minutos ya tengo un rodal en el sobaco derecho que espanta, pero para evitar malos olores he optado por la costumbre de cambiarme de camiseta entre tres y cuatro veces al día, la lavadora echa humo. Menos mal que no me puedo oler los gayumbos, sino tendría que tomar medidas más drásticas.
Lavando gayumbos 3Lavando gayumbos 2Lavando gayumbos 1

Julio 4th, 2007

Manipulación en la pareja

Posted by Peter Parker in cosas mías

Me siento utilizado, manipulado, mi mujer se ha aprovechado de mi. No os vayáis a pensar lo que no es, vale que últimamente la cosa esté movidita, pero para hablar de temas erótico-festivos tendría que sacar algo de pasta a cambio de soportar las iras matrimoniales y con esto no gano más que sueño al día siguiente.

De todas maneras la historia no va por ahí, intentaré poneros en situación.
Mi mujer es una persona más o menos organizada, ha vivido muchos años en pisos de estudiantes y mantiene algunos vestigios de aquel entonces. He conseguido que se le pase la fiebre de invitar a todas sus amigas de Cartagena a pasar las fallas en casa, todo era un desastre, sujetadores en la lámpara de la mesita de noche, tangas en mi cajón de los calzoncillos, el cuarto de baño ocupado las veinticuatro horas del día y cuando conseguía entrar parecía un puesto del mercadito, cuatro secadores, cuatro botes de fijador, cuatro estuches con utensilios de maquillaje, otros tantos para la limpieza de cutis, peines para rizar el pelo, peines para alisar el pelo, peines para despeinar el pelo ¿Por qué no se ponen de acuerdo para que cada una lleve una cosa? Tuve que ponerme duro y cortar por lo sano, esto se ponía imposible, había demasiado jaleo.
Demasiado jaleo 1Demasiado jaleo 2

Pero se ha quedado con la costumbre de programar las comidas de la semana siguiente. Reserva un momento de la noche del domingo para, sentada en el sofá, organizar que vamos a comer y cenar cada día de la semana.

Así, el lunes por la tarde, salimos de compras teniendo en cuenta todo lo que necesitamos. Quizá algo de chocolate y algún que otro caprichito, pero con la seguridad de que no se te va a estropear nada.

A mi me parece muy práctico y me he acostumbrado rápidamente. Solo tengo que tener cuidado cuando está en el gimnasio y me toca hacer cena o comida, como me equivoque de menú, desbarato todo el planning y ya la tenemos montada.

El jueves pasado era uno de esos días, y con la cocina para mi solo, me dispuse a preparar la comida del día siguiente. Según el organigrama tocaba quiche y como ella tenía comida de trabajo pensé que puesto que era iba a ser para mi que menos que currármela yo.

Me puse a freír los champiñones, la cebolla la había dejado ella lista, Batí los huevos y los removí con la nata, mi mujer llegó del gimnasio cuando había que mezclarlo todo. Se encargó ella, lo pasó a la bandeja y lo metió en el horno, no sin antes decirme que había hecho poco, que friera otra tanda de champiñones, cuatro cebollas más y algo de jamón para que una de las dos tuviera un toque distinto. Por lo visto había comprado dos bandejas y había que aprovecharlas. Lo primero que pensé es que me iba a poner morado y en todo lo que iba a sobrar, pero como es un plato que me gusta no me importaba repetir otro día. La mandé al salón a que viera su serie favorita mientras yo seguía con las tareas culinarias y ya que estaba me ponía con la cena, total ya estaba metido en harina un poco más no importaba.
En harina 2En harina 1

Se acercó en los anuncios, mezcló los ingredientes, colocó la nueva bandeja en el horno, lo dejó todo listo para que se fuera haciendo solo y me aclaró el misterio, para la comida de su trabajo cada uno llevaba un plato y ella iba a llevar quiche, las mismas que había cocinado yo durante la última hora.

Al menos me preguntó de cual de las dos quería que me dejara un trozo. Un trozo exiguo, que al día siguiente tuve que acompañar con una descomunal ensalada y un buen postre.
Buen postre

Conclusión, que hice yo la comida para sus compañeros y no me lo dijo hasta que hube terminado, si eso no es manipulación que baje Dios y lo vea.
Por suerte es un plato fácil de hacer y gusta bastante, o eso creo, porque a mi casa no volvieron ni las migajas, a ver si para otra hay trueque y me llegan unas croquetas de esas tan bien rebozadas que hace la madre de un compañero suyo, cuya fama ha llegado hasta mis oídos.
Croquetas 2Croquetas 1