Junio 13th, 2007

Feria alternativa

Posted by Peter Parker en general

Este fin de semana, el domingo, me pasee por la Feria Alternativa. Este evento tendría que haberse celebrado con el inicio de la primavera, a mitad de mayo, pero con el tema de las elecciones, para que la cosa no ensuciara la visión de los votantes, ni enturbiara su decisión de voto, el ayuntamiento decidió aplazarla unas semanas.

Hablando con una amiga metida en el rollito averigüé cosas que desconocía. Tenía en mente que todos los tinglados que se montaban en este rincón del antiguo cauce estaban relacionados con la feria, por lo visto estaba equivocado. Hay un recinto, limitado por una verja, que agrupa todos los chiringuitos: comida, venta de artículos, ong’s, asociaciones, etc, que legalmente tienen permiso para ocupar esa ubicación, después, en las inmediaciones de este perímetro se haya otro, variopinto, conjunto de puestecitos que ofrecen pendientes, anillos, ropa, pañuelos, tatuajes de gena, elaboración de trenzas para el pelo y todo lo que a la imaginación se le pueda ocurrir y que tenga tufillo a hippie-alternativo. A esto hay que añadir las improvisadas fiestecillas que, con la excusa, se montan alrededor de cuatro bombos, una guitarra y otros tantos melenudos, un botellón camuflado de encuentro-musical-interracial,
Fiestecilla hippie
y que, aunque aumentan el atractivo del asunto, ni una cosa, ni la otra tiene la responsabilidad y obligaciones que sufre la Feria Alternativa.

Hay muchas cosas útiles, asociaciones que tiene que darse a conocer y causas que hay que defender, pero ignoro cuanto provecho se le sacará porque tengo la impresión de que el noventa por ciento de los visitantes se acercan para lucir palmito.

Y es que para ir a la Feria Alternativa la gente se disfraza, no puedes ir con la misma ropa con la que vas al trabajo o pasas el sábado por la tarde con los amigos, no, hay que currárselo.

Mi mujer y yo, sin ir más lejos, estuvimos un rato decidiendo que nos poníamos. Ella eligió una camiseta de tirantes algo vieja que tenía por el armario, unos vaqueros manchados que había dado por imposible, unas ibicencas de hace cuatro veranos y una rasta de quita y pon que le regalaron en una peluquería. Yo me puse mis piratas rotos, una camiseta de “noseque” asociación en defensa de un árbol milenario africano, unas sandalias pordioseras, un pendiente (de esos de enganche que no necesitan agujero) que me puse en la ceja y me manché un poco el brazo con grasa de bicicleta, para que no pareciera que acababa de ducharme.

Con todo salimos listos para sumergirnos en la marea con el resto de alternativos de ocasión. Cuando llevábamos medio camino me percaté que en el atuendo de mi mujer algo faltaba, más bien sobraba, se había despistado y se había dejado el sujetador puesto, gran error, la descubrirían de inmediato. Y es que la Feria Alternativa es la mayor concentración de tetas sin sostén por metro cuadrado, y eso, es otro de sus grandes atractivos. Por suerte convencimos a mi madre para que se viniera, con ella el look de hipíes lo tenemos clavado, claro que ella no tiene que retocarse, su trenza pelirroja por la cintura y su aspecto casual nos da pasaporte directo, además vino acompañada de Pancha, un chucho, del que ya he hablado alguna vez, de raza indeterminada y que nos daba el toque perfecto.

La misma chiquita que puedes encontrar en las discotecas del puerto, con una camiseta de “Dolce&Gabbana”, pantalones Miss Sixty y zapatitos de punta, con tacón de aguja, enseñando escote a los guiris de la Copa de América, te la puedes cruzar aquí con un pañuelo en la cabeza, una falda de mercadito o unos pantalones recortados y una camiseta de tirantes que en otro caso gastaría para limpiar el polvo.
Hippie de ocasión 2Hippie de ocasión 1

A unos poco metros de ella tienes al tamborilero-tribal de turno, con aspecto de no haberse duchado en cuatro días, melena despeinada, camiseta sucia, pantalón sucio, sandalias sucias y una mochila del tamaño de una taza de water, hecha a medida para el tambor, impermeable, ajustable, con tirantes acolchados y barras anti-vuelco, una virguería, pero es que para guardar un bien tan preciado no hay que escatimar en gastos. Si eres un hippie-guarro alternativo que toca el bombo o la caja eres el puto amo, las pijas del puerto se les hace todo agua viendo como manejas con tus manos ese instrumento que tienes entre las piernas. Se les debe ir la cabeza de solo imaginar ese instrumento entre las suyas.
vibrando con el instrumento entre las piernas

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