No es política, es que llega el verano y me acaloro
Recientemente, no se si en algún noticiario o en el programa “Callejeros” de la cuatro, he podido ver escenas relacionadas con los accidentes de tráfico, multas, exceso de velocidad y alcohol. Un tema muy de moda sobre todo después de los comentarios de nuestro afamado ex presidente del gobierno.
El campeón soltó lo siguiente:
-A mí no me gusta que me digan “no puede ir usted a más de tanta velocidad, no puede usted comer hamburguesas de tanto, debe usted evitar esto y además a usted le prohíbo beber vino”. Que se deje a los ciudadanos tranquilos para que decidan por sí mismos, que en eso consiste la libertad y en eso consiste la responsabilidad individual.
Además de ironizar sobre los anuncios de la DGT, que rezan “No podemos conducir por tí”, insistió convencido de que él sabe cuántas copas de vino puede beber sin poner en riesgo a los demás.
No dudo que el señor Aznar, cabal y responsable, como ha demostrado en innumerables ocasiones, tenga claro cual es el riesgo de sus acciones, antes de poner en peligro a los demás. Pero no hay que confundir libertad con libertinaje y no necesito las imágenes de los reportajes de los que hablaba al principio para convencerme de que el españolito de a pie es tonto del culo y la responsabilidad individual no sabría lo que es ni buscando en el diccionario.
En una de las noticias, la policía había parado a un conductor que comía mientras conducía y le habían puesto una multa. El reportero se acercó al sancionado para sacarle algunas declaraciones y esté cumplió con las expectativas “Yo lo tengo claro, si tengo hambre voy a comer, esté parado o conduciendo. Juo, juo, juo”. Con la multa en la mano.
Sin comentarios.
En otro reportaje aparecían imágenes tomadas por la policía de vehículos a más de doscientos kilómetros por hora y un tipet, indignado, probablemente multado por exceso de velocidad, que comentaba “Si un tío circula a ciento veinte por una autovía ten por seguro que está molestando”. Sin comentarios también.
Todos nos hemos saltado un semáforo alguna vez o sobrepasado el límite de velocidad en un determinado momento, bueno, menos mi hermana mayor, pero es un caso especial, la excepción que confirma la regla, pero tengo claro que cuando un coche lo conduce un descerebrado o un irresponsable deja de ser un medio de transporte para convertirse en un arma, pasa a ser un peligro.
Con todo este rollo no sabía si poner fotos de coches o de armas,


así que mejor me centro en cosas de mayor relevancia:
Imagino que a todos os habrá llegado la información, ese importante comunicado que ha hecho El Corte Inglés “¡Ya es verano!”.
Y estos tíos no se equivocan, ellos deciden cuando empieza y termina la primavera. Solo hay que salir a la calle para comprobarlo, si hay alguna que no lleve escote, tirantes, un palabra de honor fresquito, faldita o bermudas, es que esconde algo y ojito con esas que son las peores.

Y es que las jodias no saben esperar, ven dos rayitos de sol y venga, todo a la vista. Y ahí nos tienes a los tíos mareados que no sabemos donde mirar, hay tantas y tanta carne al descubierto que no quieres perderte nada. Es como los caracoles, termina la lluvia y salen a enseñar los cuernos al sol. Pues las mujeres lo mismo pero los cuernos los tienen entre el ombligo y el cuello.
Hay que estar atento con las modas de este año, no estoy muy versado en este tema, pero me atrevería a pronosticar que, como el verano pasado, vamos a disfrutar de bermuditas, pero esta vez con cuatro dedos menos (rollito short). Ya se sabe, cada año menos tela. Y también las mallitas, ya estoy viendo por ahí más de las que nos tienen acostumbrado y la verdad es que me encanta.


Pero para lucir esta moda y enseñar palmito hay que ponerse las pilas con lo que han venido a bautizar “Operación bikini”. Dietas equilibradas, adelgazamientos, gimnasios abarrotados y cremas bronceadoras. Todo lo que sea necesario para que cuando llegue el día de estrenar bikini estés tremenda.




Algo que también hay que tener en cuenta es la avalancha de guiris, no se si por la Copa América o atraídas por el vino y la fiesta que tanto se disfruta en nuestro país, pero ya tenemos un buen número, no me quiero imaginar como será la cosa a mitad de verano. Esto es un infierno.

