Carteles publicitarios
Lo bueno de ir en bici a todas partes, además de evitar atascos y semáforos, no tener que buscar aparcamiento y, para los más defensores de este medio de transporte, hacer deporte y cuidar el medio ambiente, es que puedes prestar atención a todo lo que te rodea.
Conduciendo un coche tienes que estar pendiente del tráfico, de los semáforos, de los peatones que cruzan y del cuentakilómetros, entre otras cosas.
Cuando vas en bici llevas una velocidad idónea para disfrutar mirándolo todo. En mi trayecto al trabajo veo a estudiantes que van clase, a madres que llevan a sus niños al colegio, a la directiva del banco entrando en la sucursal, a la encargada de una tienda de telefonía, a las que van en moto, a las que van en coche, a las ciclistas, a las que van a la cafetería a por el cafetito de la mañana, a repartidoras de periódicos y, creo, que algún tío que otro, pero en lo que más me fijo, de todo lo que me voy encontrando en mi camino al trabajo, es en los carteles de publicidad.
Tirando por lo bajo, el noventa por ciento de estos carteles llevan la foto de una persona. El noventa y nueve por ciento de esos noventa por ciento llevan a una mujer o chica o joven. Lo cual es lógico extrapolando en lo que yo me fijo de camino al trabajo, con el resto de viandantes de mi mismo sexo. A pesar de ello tengo que decir que hay muchos carteles muy poco afortunados como reclamo publicitario, en algunas ocasiones por la imagen y otras por el mensaje.
Recuerdo un cartel, creo que del centro comercial Aqua, aunque no apostaría por ello, en el que salían tres hombres, cada uno ofreciendo un regalo, vestidos con chaqueta y corbata y alguno abrigo y bufanda. Por lo visto simulaban ser unos Reyes Magos modernos que habían ido a aprovisionarse al centro comercial. Modernos es un decir, porque el cartelito echaba un tufillo años ochenta que no había por donde cogerlo. Melchor, que debía ser el rubio de melena, le pegaba el traje como a mi ahora el de mi comunión.
Había otro, de la marca de relojes Swacth, también en Navidades, en el que aparecían varias chicas saliendo de iglúes como de una tarta de despedida de soltero y ponía el siguiente mensaje: “Conseguirás sorprender”. No tenía desperdicio, para mi es un misterio que pinta el edificio con columnas que se veía detrás de los iglúes (http://www.evasanagustin.com/addb/anuncio.asp?id=652), no se en que estaría pensando el localizador de exteriores.
En estos momentos hay muchos carteles del centro comercial El Saler, otros que también se han lucido. Sale la chica con un vestidito marrón y el siguiente mensaje: “operación vecina rabiosa”. En esta dirección (http://www.elsaler.com/) se puede ver un banner, pero es mejor fijarse en los carteles de la calle porque el vestido no sale entero. Para mi que la vecina está rabiosa porque la chica le ha robado el saco de patatas y lo lleva puesto.
A menudo, por enero o febrero, aparecen muchos carteles poblando la gran vía, anunciando ropa interior. Llevo días intentando acordarme de la marca y no he podido encontrar nada por Internet. Se llama algo así como “Lissa Marie” o yo que se. Las colecciones son más feas que pisar a un cojo. Estampados con crisantemos, pétalos de nomeolvides, hojas de níspero. Parecerían retales del mantel de casa de mi madre si no fuera por los lacitos rosas. No se lo regalaría ni a mi abuela.
Eso sí, las tías están de miedo, perfectas, parece que está hecho ha medida, el conjuntito les está como un guante, me las imagino con uno de La Perla y ya sería la caña.

Me da miedo pensar si un día aparece mi mujer en ropa interior con un modelito de esos, se me planta delante y me pregunta:
- ¿Te gusta el modelito nuevo que me he comprado?

Menudo bajón, la libido por los suelos, yo preguntándote si el estampado son lilas o crisantemos y dándole mil vueltas a lo que voy a contestar:
- Ummm, ya estoy deseando que te lo quites para ver que hay debajo.


Por suerte ahora podemos ver en muchas paradas de autobús anuncios de La Perla, como no he encontrado nada por Internet que valiera la pena y las que salen en estos carteles están un poco flacas y no tienen mucho donde agarrarse me he permitido la libertad de buscar otras fotillos para ilustrar la idea de lo que, creo, es una ropa interior más apropiada.




on Marzo 29th, 2007 at 9:54
Pues por una vez no estoy de acuerdo contigo…
La marca a la que te refieres creo que es Lise Charmel y las cosas que tienen custan una pasta… yo le compré a mi mujer un modelito en plan matahari con un corsé que lo flipas y tiene bastante morbazo… pero claro sobre gustos…
Está claro que lo minimalista ahora mismo es lo que triunfa, pero oye de vez en cuando tropezarte con una amapola o con un gladiolo también mola… JAUS
:;
on Marzo 29th, 2007 at 18:07
Efectivamente, me refería a Lise Charmel, gracias tío, siempre das buena información y opinión a los miércoles.
La verdad es que ahora con el nombre he podido encontrar más datos y realmente tienen cositas interesantes, pero te puedo asegurar que lo que había en los carteles, que a las modelos les quedaba de miedo, pero no acababa de gustarme mucho. De todas maneras me parece muy acertado un modelito en plan Matahari para la parienta, eso siempre se disfruta. Jeje