Otro día de los enamorados
En retrospectiva pienso que viendo como la había cagado con los regalos de reyes, debería haberme estado quietecito y aprovechar que mi mujer y yo somos una de esas parejas modernas que considera San Valentín una promoción del Corte Inglés.
Es posible que en otros países haya mucha más tradición. Hoy mismo me he enterado que en los Estados Unidos (país del que, tradicionalmente, se evita y copian las festividades por igual) se celebra con más entusiasmo y lo interesante es que, allí, se felicita a todas las personas importantes en tu vida, sean o no pareja. Pero aquí parece otra excusa para gastar un poquito más después de las rebajas o con lo que queda de ellas y mi mujer y yo no le damos mucha importancia a esta fecha. Yo le digo eso de que para mi todos los días son el día de los enamorados y parece colar.
De todas maneras, sabiendo el mal sabor de boca que la pobre chiquilla se había llevado en Navidad llevaba tiempo dando vueltas a comprarle algo, y ya que San Valentín pasaba por aquí empecé a afinar el oído por si se le escapaba algo que le interesaba. Esto en los hombres es una tarea muy complicada, hay que estar muy entrenado y muy concentrado.
Hace varios días llegó del trabajo diciendo que se había pasado por un par de tiendas para ver las rebajas, que había visto un suéter de la marca “talycual”, negro, de pico por delante y por detrás, con unas letras en la manga y otras en la parte de abajo. Tal y como comentaba hace unos días le faltó darme la referencia de la prenda y el teléfono de la dependienta. Al día siguiente había visto unos zapatos negros, de la tela “nosecomo” con una hebilla de “talforma” en una tienda a dos calles de donde vivimos. Empecé a sospechar ¿A ver si va a resultar que esta mujer espera algo y no va a ser una sorpresa?
Hoy he visto que si que ha sido una sorpresa, no se lo esperaba, porque, entre otras cosas, yo no he tenido regalo. Mola más regalar cuando no recibes ni esperas, tiene más mérito, y se que no es una venganza por los regalos chungos de Navidad, porque la conozco y me hubiera comprado un martillo para que le colgara unos cuadros o una llave de fontanero para que le desemboce un par de desagües, eso si hubiera sido una venganza.
No pillé bien la descripción de los zapatos. Para mi unos zapatos son negros o marrones, con cordones o sin ellos. Más allá mi imaginación sufre un colapso y se hace imposible cualquier identificación, así que le dije que muy bonitos sin enterarme de nada. Me he pasado tres días buscando el maldito suéter, al final no ha habido suerte, le he comprado una chaqueta.
Conforme la estaba pagando me he dado cuenta que la había vuelto a cagar. Le regalé una el año pasado en invierno, se la ha puesto dos o tres veces, dice que cuando hace mucho frío no le abriga y que cuando hace un poco de calor se asa. Con esta me temo que va a pasar tres partes de lo mismo, y yo me acuerdo de todo esto cuando estoy firmando en el ticket.
Me ha dicho que le ha encantado, que se la va a poner más, mañana mismo la estrena. Yo me quedo con la mosca detrás de la oreja, lo mismo pasó con la otra. No acierto nunca, esto de los regalos es un rollo, y más el día de los enamorados. Si estás enamorado lo mejor es demostrarlo. Un beso y una abrazo como toca y se acabaron los regalos inútiles que ocupan espacio en un armario. Y si puede ser un polvete, perdón, hacer el amor, que nunca está de más.





