Regalos de reyes
Posted by Peter Parker el Miércoles, enero 17th, 2007
Ahora que se ha enfriado un poco el tema de los regalos de reyes voy a cagarla volviendo a poner el asunto en la palestra.
El otro día una amiga me preguntaba si me había portado bien y si pensaba que me iban a regalar muchas cosas los Reyes Magos. Yo creo que, en esta época de vorágine y estrés laboral que llevamos, poco tiempo tenemos para portarnos mal. Saltarnos algún semáforo, tender la ropa sin centrifugar, no bajar la tapa después de mear o quitar la revista de Ono del buzón de al lado, pero no da tiempo para más.
Lo que realmente cuenta es como se portan los Reyes Magos y los míos este año se han portado fenomenal, se nota que me conocen y han sabido acertar, todavía los estoy disfrutando y lo que me queda. En cambio los de mi mujer mejor se les hubiera llevado el camello la grúa el día del reparto.
Hace poco, una de esas veces que me siento en el ordenador con la intención de hacer algo de provecho y acabo viendo porno o leyendo blogs me encontré un texto, que no he encontrado para copiar aquí, que decía algo así:
Se acercaba San Valentín y aunque llevaba poco con mi novia no quería quedar mal ese día y pensé hacerle un pequeño detalle.
- Cariño, dentro de poco es San Valentín. No se que regalarte – Le solté disimulando.
- Nada de nada – Contestó – San Valentín es un invento de los centros comerciales para sacar dinero, para nosotros todos los días son el día de los enamorados, no me compres nada.
Flipado pero contento de que las cosas estuvieran tan claras dejé pasar el tiempo hasta que llegó el día. Apareció con un regalo y yo por supuesto con las manos vacías.
- ¿Pero no habías quedado que no hacíamos regalos? No te he comprado nada.
- No te preocupes – Dijo, evidentemente desilusionada – Solo era un detallito que me apetecía hacerte.
Poco tiempo más tarde se acercaba su cumpleaños, así que le volví a preguntar
- Pues cualquier cosa, lo que tu quieras – Me contestó.
Aparecí con un jersey de lana a rayas verdes, naranjas, azules y rojas. Creo que no le gustó mucho.
Para la siguiente vez concretó un poco más, quería un pantalón de la talla 38, uno que me gustara.
Le regalé un pantalón verde que parecía muy cómodo, a juego con el jersey. Tampoco tuvo éxito.
Días antes de Navidad, la estaba dejando es su casa cuando sacó un papel del bolsillo y me dijo:
- Para Navidades quiero una falda y una blusa. Aquí tienes apuntados el modelo y la dirección de la tienda. La dependienta sabe que vas a ir, te estará esperando.
Eso terminó con todos mis problemas a la hora de elegir regalo.
Os aseguro que yo me fijo y escucho. Cuando pasamos por una tienda de zapatos y mi mujer, como quien no quiere la cosa, me dice que en el escaparate hay unos de rayas que le gustan, yo me lo apunto. Lo que pasa es que cuando voy a la tienda días después ya no se si los de rayas eran negros y blancos o marrones y dorados, con punta o cuadrados, con mucho tacón o con poco y acabo por dejarlo estar por miedo a equivocarme, porque lo paso muy mal cuando hay que devolver las cosas. Soy muy indeciso, así que al final me decanté por un par de esas cosas por las que la había oído protestar en casa. Que si la sartenes están muy gastadas, que el aspirador no tira.
Ahora me pongo a imaginar que me hubieran hecho a mi estos regalos, que también uso, y se me cae la cara de vergüenza. No fue buena idea. Os doy un consejo que se me ha grabado a fuego: los regalos útiles si, pero para ella, no para la casa. Aún así hemos tenido que devolver alguno.



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