Adolescentes
La verdad es que tengo miedo. Escucho las noticias y se me ponen los pelos de punta. Y soy de los que prefiere no prestar mucha atención a los medios en estos casos. Cuando no les da por los perros de presa, les da por los maltratadores de animales y si está de moda y es noticia te sacan dos mil casos como si nunca hubiera pasado antes y en los momentos que es noticia se esté propagando un virus violento sobre perros y dueños. No dejan de ser noticias preocupantes, pero el bombo que le dan para conseguir audiencia, a mi parecer, le quita peso.
Las últimas noticias de los chavales de ahora ciertamente me acojona, vale que todo eso del acosador que intimida al resto y les saca las pelas del almuerzo o se lía a leches con el débil es muy serio. Aunque ya pasará allá por la época de Cervantes, ahora que les ha dado por bautizarlo como bullying lo es mucho más. Ya sabemos que todo lo que se le pone un nombre anglosajón parece nuevo y mola que te cagas, se ve que en castellano no habrá un nombre para el hecho en si, aunque esté bien claro que siempre ha habido un matón y una víctima.
Pero lo fuerte es la caña que se están llevando los profesores. Hoy salían en las noticias varios adolescentes diciendo que habían amenazado a algún profesor con que le quedaba un día de vida o le habían dado collejas a otro. “Lo normal”, decía el pavo, “por aburrimiento”. No me quiero ni imaginar a este tío dentro de quince años lo que puede hacer por aburrimiento: -Nada, me subí a la azotea y me lié a tiros, es que me aburría. Lo que yo digo, para echarse a temblar.
Por lo visto son numerosas las denuncias de profesores, tanto a alumnos como a padres. También hablaba un profesor agredido por un padre por castigar a su hijo. Tengo clarísimo que eso de educar a un hijo tiene que ser jodidísimo, tiemblo si alguna vez me toca, pero deberían poner un carnet de padre y a más de uno quitarle los puntos de golpe.
Además ahora con el tema de las nuevas tecnologías y los móviles con cámara esto ya es la monda, los chavales se van al profe, le dan una tunda y la novia lo graba con la esperanza de que el tío se revuelva y tengan pruebas de agresión para sacarse un buen pellizco o que se lo compre algún periodista por cien euros si quiere la exclusiva.
Me está cambiando la idea que tenía yo del típico adolescente, la imagen esa de las trencitas y la falda a cuadros se está volviendo algo más agresiva.
Hoy ración extra de fotos y un consejo: id a ver “Infiltrados” de Scorsese, vale la pena.




