Miércoles Fotográficos

Cenita de amiguetes

Posted by el Miércoles, octubre 11th, 2006

Estoy de Rodríguez. No he podido evitar recordar esas películas de Juanjo Menéndez y Jesús puente -aunque probablemente no fueran ellos- de allá por los setenta en las que el entrañable protagonista alentaba a su esposa a irse de vacaciones sin él:

- Ve cariño, no te preocupes, coge a los niños y marcharos a Benidorm que yo no tengo puente y el cabrón del jefe me ha cargado de trabajo. No es cuestión de que tu y los niños os quedéis encerrados en casa por mi culpa.

Con esta perfecta excusa el comediante se quedaba solo disfrutando de la paz y la tranquilidad en la soledad de su casa y de la posibilidad de, sin ataduras, buscar algo de diversión fuera de casa. Después, tras varias desventuras y algún que otro despropósito en las labores del hogar, nuestro héroe, un par de días antes de lo que pensaba, huía desesperado y escarmentado al amparo de su señora esposa con la buena noticia de que el jefe les había dejado libres.

En estos tiempos modernos estas cosas no pasan, la mayoría de los jóvenes con pareja de hoy en día somos perfectos amitos de casa y una hamburguesa o el bar de la esquina nos saca de cualquier apuro y si no se hace la cama en cinco días no pasa nada. Yo hasta estoy pensando en plancharme una camisa para salir de fiesta, siempre hay una primera vez para todo y seguro que en Internet hay alguna web que explica como se hace.
Salir con los amigotes es la meta máxima del Rodríguez. Yo la verdad es que lo estoy deseando, lo echo de menos, mañana echaré de menos a mi mujer (tenía que decirlo que ella lo lee) pero hoy echo de menos las cenas de tíos.

La última fue en febrero y lo pasamos realmente bien y, aún sabiendo que intentar repetirla es encaminarse al fracaso, de esta noche no pasa, he conseguido reunir a cuatro desesperados del equipo de fútbol para tomar unos bocatas en un bar. Estoy escribiendo esto antes de salir pero lo mandaré cuando regrese, mala idea ahora que caigo, porque entonces mi mujer sabrá a que hora volví y eso es dar demasiada información.

Realmente somos inofensivos, nos ponemos a hablar de fútbol, de tetas, de los kilos que vamos cogiendo, de tetas y, si nos pilla la noche tonta, de política o de las bombas atómicas de Corea del Norte. Aunque entonces uno dirá “para bombas atómicas las de mi amiga Pili…” Y entonces volvemos a hablar de tetas.
Babearemos con las niñas de veinte añitos que nos verán y se saldrán del pub donde estemos diciendo que eso es un local de abuelos. Nos cortarán las de treinta dejándonos en ridículo y nos reiremos de unos y de otros recordando partidos de fútbol y cachondeos en los vestuarios -Otra cosa que echo de menos y que da para otro textito-.
Pero al final volveremos a casa, no habremos ligado nada, nos habremos gastado una pasta y seguramente la camisa planchada ahora tendrá una mancha que no se irá nunca, pero nos sentiremos más completo, con esa sensación del trabajo bien hecho, de haber llegado a la meta. Al final solo se trata de hablar de tonterías, de unas risas, de conversaciones y recuerdos, de compañerismo, de despreocupación y liberación por unos instantes, de estar con los amigos delante de una barra con una cerveza y la noche para disfrutarla.
Salida de amigos

Archivado en amigos | No hay respuestas

URL de Trackback | RSS de Commentarios

Dejar un comentario