Ipod
Posted by Peter Parker el Miércoles, octubre 4th, 2006
No se si había dicho que ya tengo el lavavajillas nuevo instalado y funcionando. Curioso que con la variedad de temas que trato en los Miércoles sea el del lavavajillas el que más comentarios suscitó y todos, por supuesto, de hombres apoyando el invento. Como si estuvieran hartos de fregar y habían descubierto el aparato milagroso.
Seguro que ni la mitad lo llena ni sabe ponerlo en marcha, pero desde que lo tienen han dejado de oír a la parienta con aquello de: “a ver cuando haces algo en casa y por lo menos friegas” y es todo un descanso. Aunque de la que todavía no se libran es de “podrías ayudar un poco más en las tareas del hogar guapito, que tus calzoncillos no van solos a la lavadora”.
Antes amontonábamos los platos sucios en la pila y conseguíamos una reproducción muy fiel de la torre de Pisa, pero, como solo tenemos una, llegaba un momento en que el riesgo al desmoronamiento era muy grande y había que fregar. Ahora los tenemos bien ordenaditos y escondidos en el lavavajillas y, como uno tiene su espíritu ecologista, hasta que no se llena del todo no se pone en marcha.
Esto es un problema, porque más de una vez hemos tenido que comer la carne con cuchara y beber agua en taza, y eso que, unas navidades, mi abuela, mi madre y una amiga nos regalaron un juego de vasos cada una -eso son dieciocho vasos-, pues no quedaba ni uno, todos escondiditos en el lavavajillas.
Como si no fuera bastante con la nevera nueva y el lavavajillas, ahora mi señora se ha agenciado un Ipod. Otro caprichito.
Siendo sinceros es una imitación, tiene el mismo color y la misma forma pero visto de cerca por alguien que conoce el tema -no como yo-, por lo visto la diferencia es evidente, sobre todo en el precio que no llega a la mitad del original. Entre otras diferencias tiene distinto interfaz y además de escuchar archivos mp3 y dos gigas de almacenamiento, incorpora juegos, radio, agenda de teléfono, lectura de ficheros y visionado de video en una pantalla que a penas mide dos centímetros y medio de ancho por tres de alto.
Una caña de aparatito que ya veremos lo que tarda en olvidarse en un cajón, porque mi señora dice que lo va a utilizar para el gimnasio mientras hace aparatos. En estas dos semanas que lo tenemos se lo ha llevado varias veces, pero ahora acaba de sustituir el gimnasio por un cursillo de natación y, aunque el cacharrito lo hace casi todo, creo que el ser sumergible no estaba en sus especificaciones. Eso si, enganchado en el cinturón o en un brazalete que incorporaba queda de lo más mono oye. No necesitas más para ir a la última.




Archivado en cosas mías | Una respuesta
[...] Reconozco que el pecho lo necesitaba, podía dejar entre los pelos Ipod mientras escuchaba música sin miedo a que se me cayera. Pero me pasé, el picor que ahora no tengo en la barba lo tengo por todo el cuerpo. Mi compañera de trabajo me mira raro cuando me rasco en sitios extraños, pero es discreta y no dice nada. [...]