Agosto 30th, 2006

Mi abuelo

Posted by Peter Parker en cosas mías

Si me hubieran preguntado hace cuatro días habría puesto la mano en el fuego apostando a que mi abuelo llegaría a los cien años. Nos dijo adiós el lunes con noventa muy bien cumplidos y la cabeza más lúcida que mucha gente que conozco.

Hace menos de un mes nos bañábamos juntos en la piscina y el domingo ganaba a mi hermana jugando a la ajedrez y todos los días que podía andaba su kilómetro acompañado de su inseparable bastón. Un bastón que nunca recordaba donde había dejado y por el que revolucionaba a toda la casa buscándolo hasta encontrarlo en los lugares más insospechados.

Tenía muchísimas cosas que contar. La guerra o las vivencias de médico y anestesista eran historias enriquecedoras. No hace mucho, recibí un golpe durísimo en el dedo gordo y perdí toda la uña, la miró y me dijo: “Tranquilo, la naturaleza es sabia, una vez tuve que atender a un hombre al que se le habían helado las manos, se le cayó la piel de ambas como si de guantes se tratara y al tiempo le volvió a crecer”.

Aprendí mucho de él -a jugar al ajedrez entre otras cosas-, le gustaba dar consejos aunque reconocía que en ocasiones cada uno debía tropezarse antes para seguir el consejo. Estoy seguro de que toda mi vida cortaré el queso y me limpiaré los dientes como él me enseñó.

Su inteligencia se evidenciaba entre otras cosas por su sentido del humor, le gustaban los juegos de palabras que cubrían el espectro desde el chiste más malo a la más divertida ocurrencia. Y nunca perdió las ganas de aprender. Si algo me gustaría heredar es su infinito afán por descubrir o investigar lo que fuera. Debido a la guerra no pudo aprender bien la gramática, así que se compró varios libros para hacerlo por su cuenta, después pasó a las matemáticas.

A los ochenta y muchos años tenía un ordenador con el que practicaba el Word, probó Internet, pero se le hacía complicado de entender. Y en su saloncito tenía dos videos y un DVD conectados a la antena para grabar y quitar luego los anuncios o grabarse DVDs con los subtítulos ya que tenía algo de sordera y así podía verlos cuando el quisiera. A ver quien le explicaba que eso era pirateo y que ahora la ley actúa.

Pero su verdadera pasión eran los libros, me gusta pensar que es gracias a él mi afición a leer, ya que el primer libro con el que empezó a apasionarme la lectura fue el Señor de los anillos, una edición suya que decía que se había leído más de ocho veces. Los devoraba como si se tratara de un plato de arroz y si le gustaban los leía una y otra vez y te preguntaba por el que tu leías y te lo pedía para cuando se terminara el suyo, siempre estaba rodeado de libros.
Libros

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