Cerdito mascota
No estaba preparado para tal impacto. Me encontraba en los alrededores de la plaza de toros cuando la vi de reojo, alta, morena y sofisticada, con una pizca de ese aire de mujer moderna y liberada que desprenden las chicas de Sexo en Nueva York pero con el atractivo mediterráneo. La ojee fugazmente de arriba abajo sin demasiado detenimiento, pero cuando llegué abajo no puede contener mi aturdimiento, iba paseando con correa y arnés a un cerdito negro de poco más de palmo y medio de alto.
No se porque extraña razón, creo que poco habitual en mi forma de pensar, he descubierto un gran prejuicio sobre estas cosas, no puedo más que culpar a la costumbre o al “aprendido” vínculo entre cerdo y alimento o cerdo y falta de higiene pero no acabo de acogerlo con simpatía. El prejuicio por supuesto no es contra el cerdo sino contra la dueña. Me parece una moda importada de América y que calificaría, si se me permite el anacronismo, de un gigantesco esnobismo. Es obcecación mía, lo se y la imagen de pava “soycoolmimáscotaeslomásguay” con que me ha dejado la chica del cerdito tardaría menos en desaparecer si dejara de verlo como un jamón y le diera una oportunidad.
Con esto no quiero decir que vaya a adoptar una nueva mascota, reconozco que sería una solución en el caso de plantearme tener una, ya que recientemente he descubierto que soy alérgico a perros y gatos, pero se que a escondidas de mi mujer empezaría a cebarlo hasta que se pudiera aprovechar todo.
El caso es que por el articulito de marras he querido documentarme un poco, se llaman cerdos vietnamitas y les atribuyen una inteligencia superior a la del perro, además añaden los calificativos de cariñosos y juguetones, si, pero la nariz esa no se la quita nadie, hasta un Bulldog francés resulta más agradable a la vista y mira que son feos los pobrecillos, dicen que también son muy limpios y pueden llegar a vivir entre quince y veinticinco años, madre mía, con una buena dieta, lo que puede engordar el cochinillo en ese tiempo. En fin, trataré de ser abierto y ver las cosas desde otro punto de vista, aceptaremos cerdo como animal de compañía, pero no sería más “coolfashiondelamuer” que en lugar de que el cerdo venga a la ciudad vayamos nosotros a la granja.
Nota: Después de dos horas escribiendo me he vuelto loco buscando la imagen que tenía en mente, al final la encuentro usada en un artículo de diciembre del 2004 y he tenido que salir del paso con la última frase y esta foto. Que triste. Para los que quieran consultar la foto pensada y su artículo de por aquel entonces: http://www.miercolesfotograficos.com/2004/diciembre.htm

