Modas cíclicas
El fin de semana pasado mi mujer y yo nos pusimos con el cambio de armario o como se llame a eso de guardar la ropa de invierno y sacar la de verano, conmigo hay poco que hacer porque llevo camisetas todo el año, pero la tía lista aprovechó la oportunidad para llenar dos bolsas con ropa que dice que no me pongo y pedirme que me deshaga de ella, para empezar no se como sabe que no me la pongo si yo no me acuerdo de lo que me puse ayer, además le he dicho que la moda es cíclica y cualquier cosa que tuvo éxito en un determinado momento volverá a interesar o se tratará de imitar buscando el mercado que atrajo en ocasiones anteriores y por eso no conviene deshacerse de nada. No ha colado, dice que éxito, lo que se dice éxito no ha tenido mi ropa y que mi cintura no es cíclica y que dentro de poco ya no aceptará las tallas de cuando tenía veintitantos años, que crueles pueden llegar a ser las mujeres cuando el tema de la limpieza está por en medio.
Esto de las repeticiones de la moda no es broma y no pasa solo con la ropa, los pantalones de campana, las camisas de cuadros, las blusas de lunares, los zuecos o las cazadoras vaqueras con forro de borrego y otros mil ejemplos que podemos ver circular o veremos según el ojo de algún oportunista, esto pasa con todo lo que se nos pueda ocurrir.
Hoy he leído un artículo que mostraban diferentes fotografías de objetos cuotidianos a los que se les ha dado un aspecto “retro” que ahora vuelve a estar de moda, neveras, cadenas de música, cámaras digitales, etc., y continuamente lo vemos en el cine, solo hay que ver que cada cierto tiempo vuelven las películas de vaqueros, aunque haya que darles un toque más actual.
Pero lo que me sorprendió y produjo mayor satisfacción fue ver, el lunes, a un niño jugando con un yoyo, parece que todavía hay esperanza para la juventud, me asustaba la idea de que con tanta Xbox, PlayStation, Nintendo, televisión por cable, móvil y ordenador personal no tendrían tiempo para jugar a nada. Que recuerdos, yo con el yoyo hacía el columpio, el perrito y daba lo menos cinco vueltas como si fuera un pistolero antes de cogerlo, todo un maestro y haciendo más memoria me llega a la mente las canicas, también era un crack, mi colección crecía a costa de la de mis compañeros de clase y eso por no hablar de la peonza, jugábamos a poner las viejas de cada uno en un círculo en el suelo y a partirlas, les cambiábamos las puntas por clavos o las limábamos para conseguir más destrozos, yo era el terror, hace unos años intenté enseñar a un primo pequeño de mi mujer y me tuvo que enseñar él, con lo que yo he sido y no conseguí más que hacerla rodar al revés, que triste.
Todas esas modas espero que cada generación las disfrute dejando a un lado los videojuegos por un tiempo, también recuerdo los cromos de fútbol y del “sabias que…” los chinos, que eran unos pequeños muñequitos de madera que, sobre todo, las niñas se ponían en las correas de los relojes o en los zapatos, y las pulseras esas del bienestar o algo así, unas pulseras de metal que no estaban cerradas del todo y que en cada extremo había una bola, por lo visto te hacían sentir mejor o algo así, estás si que he visto que se han vuelto a poner de moda aunque no para las muñecas y realmente parece que funciona, yo con solo mirarlas ya me siento mucho mejor.





