Listo para el verano
La mayoría de los acontecimientos que tienen lugar a lo largo de nuestra vida son cíclicos, tarde o temprano se repiten con alguna que otra diferencia.
Esto es producido por el método con que medimos el tiempo, los días vienen dados por las vueltas que da la tierra sobre si misma, los años las vueltas alrededor del sol y si viviéramos millones de años, tal vez, las glaciaciones, el choque de un meteorito sobre la tierra, el calentamiento global o la destrucción del planeta a manos de la especie dominante se darían cada vuelta del sistema solar respecto al centro de la Vía Láctea.
Con tanta vuelta no es raro que nos mareemos y acabemos repitiendo las mismas historias.
Con esto quiero decir que no es de extrañar que escriba del mismo tema que hace exactamente un año y que la culpa no es mía, en todo caso de la reiterada llegada del buen tiempo año tras año.
En cuanto llega el calorcito empezamos a quitarnos ropita, pasamos de abrigos o jerséis y cuando salimos a la calle y nos vemos reflejados en un escaparate nos encontramos de perfil con todos los excesos del invierno que hasta ahora escondían chaquetas y suéteres de lana, así que vamos corriendo a apuntarnos al gimnasio para ver si en quince días conseguimos un estómago plano y erradicar la celulitis, vamos, lo de siempre.
Mi caso es distinto, soy un adicto al deporte así que llevo catorce años, día arriba, día abajo, acudiendo al gimnasio de la politécnica una media de cuatro días a la semana, no llegan a ser cinco porque a las horas que me acuesto por culpa de los Miércoles no hay quien se levante para hacer deporte.
Empecé con el rollo de las pesas, un desastre, no hay nada que hacer, me tiré más de un año, no levanto na y no me pongo cachas ni a la de tres, así que por casualidades del destino, que ahora no vienen a cuento, me pasé al aeróbic. Esto me ha valido el cachondeo de muchos amiguetes y soportar muchas cobardías ya que la mayor parte del tiempo era el único espécimen masculino de la clase.
Pero el esfuerzo al final tiene sus gratificaciones, para empezar después de doce o trece años ya controlo un poco la técnica -un poco, no os vayáis a pensar- y eso hace que no pase tanta vergüenza, porque aunque tenga diez años más que el resto de alumnas (incluso que la profesora) lo hago mejor que la mayoría de ellas, el resto de alegrías sería un poco complicado describirlas, así que mejor mirar el video de este enlace para haceros una idea de lo que he sufrido estos doce últimos años à http://www.youtube.com/watch?v=-kiS_Ek4hZM&search=Call%20On%20Me%20
Os aconsejo que nada más empiece le deis a la pausa y no pulséis al play hasta que se haya descargado entero. Si alguien no lo puede ver en este enlace que pruebe con este otro, es más pequeño y con otro formato à http://www.kontraband.com/show/show.asp?ID=1577
A pesar de este ejemplo os invito a olvidaros del gimnasio, hay que abrir puertas a los deportes de equipo, no me refiero al fútbol ni al baloncesto, están demasiado vistos, quiero reenviaros la foto de mi amiga Carmen, me la mandó hace un tiempo con la idea de convencerme para que jugara al hockey hierba, animaros, hay que darle un empuje a estos deportes casi olvidados.

Para los que se empeñan en machacarse a última hora para lucirse en verano quiero recordarles que no basa con el deporte, hay que adelantarse al sol y lucir moreno antes que nadie.

