Abril 26th, 2006

Teléfono móvil

Posted by Peter Parker in general

Uno no puede más que maravillarse con el avance casi diario de la tecnología, a esta velocidad es fácil imaginar, por ejemplo, que en pocos años todos llevaremos incorporados a la ropa aparatos para comunicarnos por video (no solo por voz), dispositivos para medir la tensión o el ritmo cardiaco o para manipular los electrodomésticos del hogar a varios kilómetros de distancia o que habrá robots que controlen el tráfico y conduzcan automóviles, pero lo que más me sorprende del momento en que nos encontramos es el fenómeno teléfono móvil. Hace cinco o seis años cuando llegó a mis manos mi primer móvil, que medía casi un palmo desde la base hasta la antena y que era bastante incómodo llevar en el bolsillo, no recuerdo haberme detenido a pensar hasta donde llegarían las cosas en tan poco tiempo, si alguien me lo hubiera dicho no se si le hubiera creído.

No solo me refiero al negocio que genera entre llamadas, descargas de politonterías y nuevos terminales ultra modernos, es más bien la adicción que está generando. Hoy en día puedes salir de casa y dejarte las gafas -si las necesitas-, o el abrigo o las bragas o la cabeza, pero nunca el móvil.

Hace cinco años, ayer prácticamente, no teníamos esta necesidad de hablar con alguien a cualquier hora o saber que podemos hacerlo, ahora sin el teléfono parece que estamos desvalidos.

No puedo entender que los chavales de doce años lleven móvil o que andes por la calle y cuatro de cada diez personas con las que te cruzas vayan hablando con el móvil y de esas cuatro, dos vayan acompañadas, es absurdo y no se si una falta de educación, porque vale que llames o te llamen y la conversación sea para concretar un hora en que encontrarse, preguntar si se necesita algo del supermercado o especificar un cambio de planes y hasta luego, pero contar la ropita que te has comprado, lo que hiciste el fin de semana o si tu novio no se ha acordado que hoy hacíais un mes no lo puedo concebir.

Hace unos días, parado en una esquina vi como un hombre que hablaba por teléfono mientras conducía tuvo que pegar un frenazo en seco y por pocos centímetros no se comió al coche que iba delante, da que pensar que la prohibición de usar el móvil a la vez que se conduce no es un capricho y aún así a mi me recuerda a cuando somos niños y nuestro padre nos dice que no juguemos a la pelota dentro de casa porque romperemos algo, cuando te lo dice lo dejas, pero luego, cuando no mira, sigues con la pelotita, te crees un maestro y que tu padre no tiene ni idea de cómo controlas el balón, total que juegas, que la botas, que la chutas, que la rematas y ¡crash! Pepinazo al jarrón y castigo para una semana con el agravante de “te lo advertí”.

La última moda con la que me he topado me ha dejado totalmente patidifuso, solo la he descubierto en mujeres, pero estoy seguro de que no será exclusividad suya, el caso es que me encontraba en la bici parado en un semáforo -esto no es normal en mi-, cuando se detuvo a mi lado una moto, al principio no le presté atención pero de pronto oí que la conductora me hablaba, me giré rapidísimo pensando que había ligado -esto tampoco es normal en mi-, inmediatamente recapacité y deduje que la chica estaba loca, las dos manos en el manillar de la moto, la mirada al frente y charrando por los codos, se me pasó por la cabeza que rezaba el padre nuestro y que estaba a punto de cruzar la Gran Vía en hora punta con el semáforo en rojo cuando me fije que en uno de los lados del casco llevaba enganchado el móvil, la verdad, hubiera preferido lo del padre nuestro. Cuando me encontré con otros casos o cascos iguales ya confirmé que nos estamos volviendo locos con el teléfono. Al final va a resultar que es verdad eso de dejarse la cabeza y coger el móvil ¿o eran las bragas?.
móvil

Abril 19th, 2006

Listo para el verano

Posted by Peter Parker in deporte

La mayoría de los acontecimientos que tienen lugar a lo largo de nuestra vida son cíclicos, tarde o temprano se repiten con alguna que otra diferencia.

Esto es producido por el método con que medimos el tiempo, los días vienen dados por las vueltas que da la tierra sobre si misma, los años las vueltas alrededor del sol y si viviéramos millones de años, tal vez, las glaciaciones, el choque de un meteorito sobre la tierra, el calentamiento global o la destrucción del planeta a manos de la especie dominante se darían cada vuelta del sistema solar respecto al centro de la Vía Láctea.
Con tanta vuelta no es raro que nos mareemos y acabemos repitiendo las mismas historias.

Con esto quiero decir que no es de extrañar que escriba del mismo tema que hace exactamente un año y que la culpa no es mía, en todo caso de la reiterada llegada del buen tiempo año tras año.

En cuanto llega el calorcito empezamos a quitarnos ropita, pasamos de abrigos o jerséis y cuando salimos a la calle y nos vemos reflejados en un escaparate nos encontramos de perfil con todos los excesos del invierno que hasta ahora escondían chaquetas y suéteres de lana, así que vamos corriendo a apuntarnos al gimnasio para ver si en quince días conseguimos un estómago plano y erradicar la celulitis, vamos, lo de siempre.

Mi caso es distinto, soy un adicto al deporte así que llevo catorce años, día arriba, día abajo, acudiendo al gimnasio de la politécnica una media de cuatro días a la semana, no llegan a ser cinco porque a las horas que me acuesto por culpa de los Miércoles no hay quien se levante para hacer deporte.

Empecé con el rollo de las pesas, un desastre, no hay nada que hacer, me tiré más de un año, no levanto na y no me pongo cachas ni a la de tres, así que por casualidades del destino, que ahora no vienen a cuento, me pasé al aeróbic. Esto me ha valido el cachondeo de muchos amiguetes y soportar muchas cobardías ya que la mayor parte del tiempo era el único espécimen masculino de la clase.

Pero el esfuerzo al final tiene sus gratificaciones, para empezar después de doce o trece años ya controlo un poco la técnica -un poco, no os vayáis a pensar- y eso hace que no pase tanta vergüenza, porque aunque tenga diez años más que el resto de alumnas (incluso que la profesora) lo hago mejor que la mayoría de ellas, el resto de alegrías sería un poco complicado describirlas, así que mejor mirar el video de este enlace para haceros una idea de lo que he sufrido estos doce últimos años à http://www.youtube.com/watch?v=-kiS_Ek4hZM&search=Call%20On%20Me%20
Os aconsejo que nada más empiece le deis a la pausa y no pulséis al play hasta que se haya descargado entero. Si alguien no lo puede ver en este enlace que pruebe con este otro, es más pequeño y con otro formato à http://www.kontraband.com/show/show.asp?ID=1577

A pesar de este ejemplo os invito a olvidaros del gimnasio, hay que abrir puertas a los deportes de equipo, no me refiero al fútbol ni al baloncesto, están demasiado vistos, quiero reenviaros la foto de mi amiga Carmen, me la mandó hace un tiempo con la idea de convencerme para que jugara al hockey hierba, animaros, hay que darle un empuje a estos deportes casi olvidados.
hokey

Para los que se empeñan en machacarse a última hora para lucirse en verano quiero recordarles que no basa con el deporte, hay que adelantarse al sol y lucir moreno antes que nadie.
rayos uva

Abril 5th, 2006

Golf

Posted by Peter Parker in general

La semana pasada por cortesía de la empresa en la que trabajo disfrutamos de una intensiva jornada de golf.

No se trata de una práctica habitual, ni practicar el golf por mi parte, ni que la empresa acostumbre a costearnos semejantes divertimentos, de hecho no se celebró la tradicional cena de Navidad y me atrevería a pensar que esto fue en compensación aprovechando que se había finalizado recientemente el proyecto web del campo de golf al que acudimos.

El plan consistía en una comida en el restaurante del campo de golf y después tras una breve introducción histórica del deporte, seríamos acompañados por unos monitores que nos guiarían por tres circuitos diferentes para mostrarnos brevemente la técnica empleada en cada uno de ellos.

Para los entrantes, la degustación de arroces, el vino y el postre no soy capaz de encontrar adjetivos, un verdadero placer, con eso ya me hubiera conformado, podría haberme ido a casa sin tocar un palo de golf y sin dañar a mi autoestima, pero he de reconocer que el deporte me sorprendió, no me había hecho ninguna idea preconcebida al respecto, es de esas cosas que las ves de pasada y no te llama la atención, pero el caso es que lo pasamos bastante bien y la cosa engancha, más que nada por la impotencia de los primeros tiros en los que no le das a la bola y cuando le das sale flojita hacia el lado contrario al que pretendías, el profesor te enseña a coger el palo, a colocar las piernas y a realizar el golpe, el tío hace un lanzamiento, la manda a más de ciento cincuenta metros y el movimiento parece una coreografía, yo cojo el palo, me coloco en posición, de milagro le doy a la bola y la alejo diez metros y con mi postura parece que voy de diarrea, pero vas poco a poco haciéndolo mejor y te picas contigo mismo.

Pero en este deporte no se corre y yo si soy bueno en algo es en correr. Si lanzaras la bola y luego salieras corriendo y ganara el que llegara antes al sitio donde ha caído, pues es posible que ganara algo, pero tal y como está montado no hay nada que hacer, además hay que estar en silencio y eso es un problema, en mi equipo de futbol están hartos de que les chille, pero claro, en el golf no puedes gritarle al tío con el que juegas ¡¡Pásala, pásala que estoy solo!! Y tanto que estás solo, como que el campo ese enorme, ahí se podrían organizar un montón de partiditos.

El caso es que como he dicho disfrutamos, pero es un deporte muy tranquilo y no se si conseguiría desfogar el estrés de una dura jornada de trabajo, eso sin añadir que mi bolsillo no me lo permitiría, tendrían que aumentar los alicientes del golf para que me lo planteara seriamente, no se, quizá cambiando el tipo de hoyo.
Golf