Diciembre 21st, 2005

Series de televisión

Posted by Peter Parker in Cine/televisión

Mi parienta y yo somos adictos a las series, llevo meses diciendo que lo voy a dejar pero no consigo desengancharme, y tampoco es de extrañar porque nos bombardean sin piedad. A la hora de cenar, enciendes la tele y hasta las doce que acaba la serie no nos despegamos del dichoso televisor, da igual que sean malas, los actores inaguantables o, incluso, repetidas, no nos perdemos ni una.

Los domingos “Aída” o “Los hombres de Paco”, los lunes “CSI Miami y CSI Nueva York, los martes “Roma” y ahora vuelven los Serrano, los miércoles “Aquí no hay quien viva” y los jueves “Sin rastro”, menos mal que aprovechamos bien el viernes y el sábado, sabadete, porque de otro modo mi señora y yo bajábamos la media española de caiditas de Roma.

El caso es que soy un experto, si alguien se pone a hablar de política internacional, de economía de mercado o de aranceles europeos bajo la cabeza y la meto bajo tierra como las avestruces, pero si hablan de series me defiendo que da gusto: “Sin rastro”, “Ley y orden”, “Expediente X”, “Starfly”, “Los 4400″, “24″, “Buffy caza vampiros”, “Perdidos”, “Medical investigation”, “SG-1″…, cada día me digo a mi mismo, más de diez veces, que esta vez no caigo, que aprovecharé el tiempo en cualquier cosa, pero no hay manera, así que me convenzo a mi mismo de que es porque voy a la caza de la frase. Esto es porque tengo la teoría de que en las series de ahora los personajes tienen su frase fija o una actitud fija definida por las frases que sueltan.

En “Aquí no hay quien viva” tenemos “un poquito de por favor”, “que mona va esta chica siempre”, “vamos, no me jodas” y varias más, en los “Serrano” pasa algo parecido con el “mayormente” de Fiti y en “Aída” hay que destacar a la madre de la protagonista con frases como la que dijo saliendo del baño: “ahí te he soltado cuatro kilos, no sabía si tirar de la cadena o bautizarlo”, o hablando de la nieta al verla tontear con el novio: “Esta chica, como siga por ese camino en lugar de tampax va a necesitar rollos de cocina”, pero quien de verdad se merece una mención especial es nuestro amigo Horatio de CSI Miami, este tío es como Jessica Fletcher, pero con gafas de sol y todo el día estreñido, el caso es que me cayó en gracia en la peli “El gran halcón” cuando hacía de mimo -sería porque no hablaba-, pero ahora es casi insufrible, alguien debería recopilar todas frases, porque no tienen desperdicio:

- Tiene intimidados a los testigos, pero a las pruebas no puede asustarlas

- Al final te cogeré, nosotros no cerramos nunca

- No te encontrarías el culo ni con las dos manos

- El crimen es una plaga y yo soy el remedio

Lástima que no pongan las tomas falsas, estoy seguro que cuando el tío se quita las gafas, pone los brazos en jarras, mira hacía el lado contrario donde está la persona con la que habla y suelta la chulería, tiene que acabar descojonado.

Esta serie es como “Se ha escrito un crimen”, pero en lugar de que la Flecher le llegue la inspiración por un pastel que estaba haciendo la maruja de turno, aquí todo se resuelve porque encuentran un trocito de hierba en la suela del zapato de un sospechoso que resulta que solo crece al sureste de Miami en la época de apareamiento de la gaviota argéntea, que es justo donde mataron al buzo y esto es porque uno del grupo se sabe de memoria todas las hierbas de Miami y el apareamiento de la gaviota.

Pero otra cosa que tienen en común estas series es que no es necesario seguirlas de continuo, puedes ver un capítulo sin ver el resto y la cosa tiene su interés, pero si además ves el conjunto entonces descubres más detalles del asunto.
EpisodioSerie

Diciembre 14th, 2005

Cenas en Londres

Posted by Peter Parker in general

Aprovechamos este puente tan largo para huir de las temidas carreteras españolas y hacer un viajecito a Londres.

Aunque dicho así parece como si fuera para allá cada tres fines de semana, realmente fue porque el billete nos costaba setenta y pocos euros por persona, tasas incluidas y mi buen amigo Roge, al que le queda poco por estar allí por lo que había que darse prisa, nos proveía de alojamiento gratuito, aún así, me iba yo convencido de que iba a ser el más cool de entre los modernos, hasta que, al poco de llegar, me encuentro que no hemos sido los únicos que han tenido la misma idea, aquello está repleto de españolitos.

Me llamó la atención como cambiamos en el extranjero, aquí en Valencia tu estás en el metro o en la parada del bus con un amigo y hablas más o menos bajito para que nadie te oiga, allí no hace falta, se ve que estamos a gusto y ale!, venga a chillar, como nadie nos entiende, no pasa nada. Íbamos paseando por Portobello, entre los puestecitos, las tiendecitas, los músicos en la calle, el atardecer otoñal completamente abarrotado de gente y una chica que andaba, hablando con una amiga, a poca distancia de mi, se para en seco y le chilla al novio que se encontraba a penas a dos metros adelantado:

¡Manolo, no corras que vamos a ver en esta tienda que está todo rebajao!

Lo menos se giraron tres Manolos, a mi casi me destroza el tímpano, y al músico le desafinaron tres notas. Pues en el metro peor aún, eso si, en cuanto ves que el de al lado es Español te callas y hablas bajito, no vaya a ser que te descubran.

Escarmentados de Paris decidimos que nada de agobiarse y anulamos, casi por completo, esa obligación, que tenemos todos cuando viajamos, de ver cuanto más museo mejor, aunque he de reconocer que en Londres tiene delito, porque son todos gratis (es lo único, todo lo demás vale una pasta), así que fuimos a la National Gallery para que no diga y decidimos pasear hacia los lugares más emblemáticos a ver que nos encontramos. Llegamos a la Torre de Londres, veinte pounds para ver un castillo, un par de armaduras y las joyas de la corona, nos pareció muy caro, la Abadía de Westminster, catorce con noventa y cinco pounds, por ver una iglesia, para eso vamos a Toledo y vemos la catedral, total que cambiamos cultura por gastronomía y como todo el mundo dice que los ingleses comen fatal, solo hay que ver el chips and fish ese que está por todas partes, nos dejamos arrastrar por Roge hacía restaurantes que no se ven en nuestra tierra -pasados los días me doy cuenta que si me hubiera atiborrado a fish and chips en lugar de pagar esas cenas hubiera podido visitar cinco veces la Torre de Londres y tres la abadía de Westminster- total, que lo probamos todo, tailandés, marroquí, turco e indio, la mayoría eran sitios oscuros, que la carta está en un idioma raro (probablemente el inglés), de esos que se suele pedir un montón de platos para ir probando y que te tienen que explicar que es cada cosa porque nunca sabes lo que te van a servir para comer.
cena