Enero 12th, 2005

Navidades sin esquí

Posted by Peter Parker en general

Por fin entramos en el nuevo año y se acabaron estas entrañables fiestas en las que la redacción se ha tomado unas merecidas vacaciones, que al final, no lo han sido tanto.

El problema de los viajes al extranjero para alguien con mi nivel adquisitivo, es que vas con la idea en la cabeza de que probablemente no vuelvas a pisar, si no nunca, en muchos años, el lugar que visitas, y te embarcas en un maratón agotador con el lema de “hay que verlo todo”. Yo he descubierto que Paris es infinito y si a eso le añadimos los tres grados bajo cero y que a las 17:15 ya es de noche, acabas por no disfrutar lo que debieras, sabiendo que la culpa es tuya y no de los franceses.

Por otro lado el fin de año parisino fue una decepción, por supuesto no contaba con las uvas y las campanadas, pero un castillo de fuegos artificiales y la iluminación de la Torre Eiffel como ya la había visto todos los días a cada hora en punto, supongo que por ser navidades, no me parecía del glamour suficiente.

No se que esperaba, pero me quedé con sensación de que se celebra el año nuevo de la misma manera que en mi ciudad se festeja que el equipo local gane la liga, la gente en los coches, bebiendo, pitando y gritando, o una especie de fallas, por la multitud que se amontona en la calle de los Campos Elíseos, pero sin música ni churros, solo hamburguesas, baguettes y mucha cerveza. No me sentí identificado con esa manera de recibir el cambio de año y el desconocimiento del idioma supongo que tampoco ayudó.

Pero que bien queda decir que he pasado el fin de año en Paris.

Ahora he cambiado radicalmente el concepto vacaciones, a partir de ahora será sinónimo de sol y reposo, que lo único que tengas que decidir es hacía que lado duermo la siesta y que lo máximo que tenga que andar sea hasta el aseo.

A pesar de todo me voy a quedar con ganas de disfrutar de la nieve, de esquiar y mejorar mi escasa o inexistente técnica con la tabla, con el desembolso de este viaje puedo olvidarme para todo este invierno. Añoro esos montes blancos, esas laderas cubiertas con mantos lechosos por los que me lanzaría sin dudarlo, ese paisaje níveo de límites redondeados y esponjosos. Se me hace un mundo esperar al momento en que pueda volver a esquiar.
Montes nevados

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