Higiene personal
Posted by Peter Parker el Miércoles, diciembre 8th, 2004
La historia nos explica que fueron los avances y las costumbres en higiene personal las que mejoraron la calidad y la esperanza de vida.
Gracias a que el hombre fue, poco a poco, adquiriendo el hábito de su propio aseo, en lugar de simplemente ocultar los malos olores, se consiguió evitar muchas enfermedades y mejorar, en buena medida, la salud.
Hoy en día existen infinidad de productos útiles para combatir el olor corporal, miles de desodorantes que incluso diferencian entre hombres y mujeres, cremas, colonias y el uso de la ducha, que a pesar de que para algunos puede darse en periodos de tiempo algo largos, está mas que extendido y es, me gusta pensar, mayoritariamente un acto diario.
Pero las actividades cuotidianas o el uso de determinada vestimenta poco transpirable provoca que el cuerpo humano despida algunos olores poco agradables.
Seguro que todos hemos sufrido en el metro, el ascensor o un autobús la proximidad con un individuo/a al que le ha abandonado el desodorante o este ha sufrido una reacción química al mezclarse con sus propias sudoraciones. La situación es incómoda, tanto para el que la sufre como para el que la provoca si es consciente de ella.
Dado que, como decía, las circunstancias a las que nos enfrentamos diariamente fácilmente pueden provocar que nuestro cuerpo revele su inconformidad con el entorno o, lo que es lo mismo, que apeste y puesto que no siempre tenemos una ducha a mano y tiempo para ella, es muy aconsejable acudir al aseo más cercano y refrescarnos un poco para aliviar las glándulas olfativas de quienes nos rodean.
Pero, insisto, es solo un consejo y la exahustividad del acto es cosa de cada uno.

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