Agosto 11th, 2004

Que bueno es el tenis!!

Posted by Peter Parker in deporte

Andaba, hoy, un poco despistada la redacción, tanto que ya se habían parado las rotativas y desconectado las máquinas cuando alguien se ha dado cuenta que la edición de los miércoles no había salido.

Es posible que el despiste haya sido por el calor o porque se trata del último envío hasta el regreso de las vacaciones, pero el caso es que ni el redactor ni el fotógrafo se encontraban en la oficina y no hemos podido contactar con ellos para averiguar donde estaba el material, por ese motivo hemos tenido que echar mano de la sección de deportes y dado que no todo es fútbol en la vida nos hemos decantado por otro tipo de espectáculo. lo del texto ha sido más complicado, pero seguro que Gomaespuma ayudará a expresarlo correctamente:

Estoy loco por el tenis me encanta su juego tan emocionante.
Estoy loco por el tenis me gusta su ritmo tan electrizante.
Estoy loco por el tenis, y lo quiero practicar, para ver si mañana soy un Santana para triunfar.
Primero el drive las rodillas flexibles, la raqueta en posición, mira, tira, pega y pammm ¡qué bueno es el tenis!!
¡Que bueno es el tenis! 1¡Que bueno es el tenis! 2

Agosto 4th, 2004

Las croquetas de mi abuela

Posted by Peter Parker in general

Desde que era pequeño las croquetas de mi abuela han sido un manjar por el que peleábamos tanto pequeños como mayores.

Mi abuela les sabía encontrar ese punto que hacía que fuéramos capaces de comérnoslas crudas sin esperar a que pasaran por la sartén.

Si algún afortunado pasaba por la cocina y se encontraba aunque solo fuera la masa, sin redondear, rebozar o freír, no dudaba en distraer a quien se encontrara en su custodia para sustraer al menos una y convertirse en el más envidiado de cuantos cazadores se encontraran en la casa.

Mi abuela aprovechaba el pollo que sobraba de la paella del día anterior, lo desmenuzaba y lo sofreía con harina y leche para conseguir esa bechamel que nos volvía locos, después, cuando la pasta estaba bien fría, de manera magistral, les daba forma con dos cucharas y pasaba por huevo y pan rallado antes de llevar a la sartén.

Probablemente no sea este el proceso exacto, hace tiempo que no las prepara y otros miembros de la familia han recogido el testigo con la misma maestría, pero, quizá sea porque he crecido que, no puedo olvidar ese fantástico ritual del que yo y mis primos disfrutábamos en cada paso.

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