Miércoles Fotográficos

Basado en hechos reales I

Posteado por Peter Parker el Miércoles, Marzo 17th, 2010

Por características de mi trabajo, en ocasiones, tengo que realizar tareas de soporte técnico a los clientes en asuntos relacionados con el correo electrónico. Básicamente consiste en crear cuentas nuevas de correo, eliminar viejas, explicar como configurar la cuenta y, más veces de las que desearía, fallos en el correo.
El correo no falla, si fallara el servidor se quedarían sin servicio más de 60 clientes y en este caso se quemaría la centralita de todas las llamadas que recibiríamos, por lo que si alguien llama diciendo que le falla el correo generalmente es problema suyo. A pesar de ello trato de averiguar cual es la causa para solucionarlo.

Una de las llamadas más corrientes son:
- Me han llamado un par de clientes y me han dicho que los correos que me mandan le llegan devueltos.
La gente no acostumbra a leer los mensajes de error, así que hago un envío a la cuenta del cliente para comprobar si se produce el mismo efecto y cual es la causa:
“El buzón excede el límite”, por una extraña razón, a pesar de tener descargado el correo en el Outlook muchos clientes optan por guardar una copia en el servidor.

Otras llamadas son del tipo:
- Hace un rato que no recibo ningún correo y tampoco puedo mandar mensajes.
- ¿Le da algún error?
- Si, el servidor SMTP no responde
- ¿Puede abrir una dirección de Internet?
- ¿De Google?
- Si eso, de Google.
- Claro…, ¡¡hay!! No me va.
- Pues si no va Google no va nada, cuando vaya Google seguro que vuelve a tener correo. Hasta luego.

De estas hay varias, pero la llamada del lunes va un poco más allá voy a intentar transcribirla lo más fielmente posible:

Sonó el teléfono aproximadamente a las once de la mañana.
- Dígame.
- Es Carmen Pla, de la empresa Melindres, que tiene un problema con el correo.
- Vale, pásamela.
La señora Carmen es una mujer muy agradable, llama de vez en cuando, por suerte en intervalos espaciados de tiempo.
- Hola Carmen ¿Cómo está?
- Pues mira hijo, que me falla el correo, tengo en la salida 6 mensajes que no se van, además hace un rato que no recibo nada y eso es raro. He estado el fin de semana fuera y no se si alguien habrá tocado algo. De los mensajes en la salida dos están en negrita y el resto no.
La señora Carmen habla como si mañana se fuera a acabar el mundo y tuviera que aprovechar el tiempo, además te informa de cualquier cosa que ella cree que puede ayudarte a deducir el problema.
Mientras habla envío un mensaje a su cuenta para cerciorarme que no llega devuelto y abro su webmail.
- Carmen ¿Puede abrir un navegador?
- ¿Un navegador?
Probablemente en este momento varios tipos de embarcaciones surcaron el agitado oleaje de la mente de la señora Carmen.
- Si, para navegar por Internet…, quiero decir…, para ver Google.
- ¡Ah! Si, claro…, ¿cierro el correo?
- No, no se preocupe, no lo cierre.
- Vale lo dejo en pequeñito…, ya he abierto Google.
- Bien, escriba “correoweb.melindres.com”, sin uves dobles.
- Vale…, vaya, tarda un poco…, ya está aquí tengo varios resultados. No, pero tu querías que lo escribiera arriba ¿verdad? Un momento…
Esto ya me sorprendió, si podía ver los resultados de Google es que Internet le funcionaba.
- Se me queda la página en blanco y no pasa nada. ¡Mira! Ahora sale el relojito…, ahora no…, la página sigue en blanco. No entran mensajes y todavía hay 6 en la salida. Ahora no aparece el relojito.
La señora Carmen alternaba Outlook e Internet Explorer por su cuenta y riesgo, informando como si de un telediario se tratara. Yo no la interrumpía, no podía, no me dejaba hablar, tenía que esperar a cuando hiciera una breve pausa para respirar.
- Señora Carmen vaya a la página en blanco y pulse F5
- ¿Efe5?

Continuará…
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La caza

Posteado por Peter Parker el Miércoles, Marzo 10th, 2010

El 28 de febrero puede ver algunos minutos del final del programa Redes de Eduard Punset. El tema de esa edición versaba sobre la monogamia. Punset entrevistaba a varios expertos, psicólogos y psiquiatras, lo cuales explicaban que tras estudios arqueológicos y primatólogos se había llegado a la concusión de que la monogamia no es algo natural, es algo más bien impuesto por la sociedad y que genéticamente el ser humano es polígamo.
La pareja de expertos entrevistaba dejaba claro que el que la monogamia no sea natural no quiere decir que sea algo malo (ya estaba empezando a oír gritos).

Esto fortalece mi teoría en la que sostengo que el ser humano tiene
una serie de marcas en su ADN derivadas de su larga condición como hombre primitivo y que arrastra hasta nuestros días.
Como puede ser:
- La poligamia.
- El miedo a la oscuridad, probablemente ocasionado por la necesidad de refugiarse en cuevas desprovistas de toda luz siempre con el temor, muchas veces fundado, a encontrarse dentro a criaturas, mejor adaptadas la luz, que les atacaran.
- Y la caza, esto más particularmente en el hombre. Hasta que el serhumano aprendió las técnicas de la agricultura y la ganadería, y aún después de ello, la caza ha sido indispensable en gran parte de la historia de la humanidad.

Es decir, la caza es inherente al comportamiento del hombre, es atávico a su naturaleza como puede serlo el instinto maternal para las
mujeres.

En la actualidad, aunque se sigue practicando la caza, el hombre ha variado ligeramente el ritual. Mantiene la base de la partida de caza consistente en que los hombres de una misma tribu se unen para emboscar a su presa, solo que ahora en lugar de ir al bosque o a la selva básicamente la caza tiene lugar en un bar o una discotecas y no se utilizan palos, arcos y flechas, lanzas o escopetas, el hombre va armado con un cubata.

La presa es igual de apetitosa y la hazaña de conseguir una presa se transmite de padres a hijos, entre amigos, de generación en generación, ríete de las pinturas rupestres.

En el caso de los casados, por esto de la monogamia que hablaba al principio, salimos a cazar sin escopeta, es como pasarte cuatro horas pescando y cuando por fin pican sueltas el pez del anzuelo y lo devuelves al río [ver foto]. Solo servimos para asustar. Esto ya existía en la prehistoria, había un grupo que se dedicaba, mediante aspavientos a dirigir a la presa elegida hacia los verdaderos cazadores, en este caso los solteros o divorciados.

Los primeros son más susceptibles de caer en las manos de su presa, si lo alcanzan las garras de una tigresa es probable que no lo volvamos a ver y después de un tiempo vuelva pasando a formar parte del grupo que realiza los aspavientos, pero el divorciado avezado, curtido en mil batallas y con hambre de presa fresca se introduce en cuero y alma a la caza.

Los casados necesitamos tener cerca un soltero, vivimos la caza a través de ellos, insistimos en escuchar cada detalle de la hazaña, como era la presa y cuales fueron las maniobras de acercamiento, desde el principio hasta el momento en que se le hinca el diente, no nos importa que el relato venga edulcorado o exagerado (como suele ser),
incluso lo preferimos, lo importante es sentir la caza. [ver foto 1] [ver foto 2] [ver foto 3]

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Sutilezas

Posteado por Peter Parker el Miércoles, Marzo 3rd, 2010

Seguro que he comentado o insinuado alguna vez que soy un tipo deportista. En mi opinión para ser un deportista no basta con hacer deporte, además te tiene que gustar hacerlo. En estos tiempos de la dieta y la imagen hay mucho que lo practica sin llegar a divertirse. Entiendo que estar dos horas levantando mancuernas puede no ser una fiesta, pero eso depende de lo buena que esté la moza que tengas al lado jugando con las pesas [ver foto] [ver foto].

Hay gente que sale a correr con música porque dice que se aburre, a mi no me pasa, a mi me encanta correr, y lo mismo con cualquier cosa que se me ocurra. Reconozco que a veces vuelvo del partidete de fútbol con más mala hostia que con la que fui, pero eso es porque perdemos haciendo el zampoño.

Hubo un tiempo en que el deporte para mi era una adicción, necesitaba hacer ejercicio como comer, si pasaba dos días sin poder hacer nada me cambiaba el humor, estaba intratable.
Por suerte para mi señora me he desenganchado, pasé varios días chungos con el mono, sudando frío y rompiendo cosas, pero lo superé, ahora soy un hombre nuevo, es lo que tiene ser padre, encuentras otras razones para vivir, de esto hace ahora un año y cuatro meses y dieciséis días y lo llevo perfectamente.

Mi afán por el deporte es más bien por sentirme cómodo conmigo mismo que por el peso, no suelo mirarlo, tampoco tengo en casa con que hacerlo y solo tengo una noción aproximada de cual puede ser, de hecho alguna vez que hemos hablado del tema entre los amiguetes he mentido (en estas edades los tíos somos como veinteañeras, nos preguntamos el peso unos a otros para fastidiar y como las veinteañeras mentimos), pero pasar de hacer una o dos horas al día a hacer una hora y media justita a la semana te pasa factura y se nota.

Así que, hace unos días, estando en casa de unos amigos descubrí una báscula en el aseo y me dio por probarla. Nada más subirme deduje que no debía funcionar correctamente, seguramente estaba mal equilibrado, esta mierda de trastos no suelen durar nada.

Al día siguiente a mediodía le comenté a mi mujer mis impresiones sobre la calidad del aparato, por lo visto ella también lo había probado y le pareció que funcionaba perfectamente y añadió: “Hombre, llevamos una vida más sedentaria y nuestro cuerpo ya no quema calorías como antes, en estas edades tenemos que cuidarnos un poco”.
Esto dicho por alguien que considera hacer deporte andar de casa a la boca del metro y que no corre ni para alcanzar el autobús mosquea. En ese momento me silbaron los oídos y me apareció un tic en el ojo izquierdo, probablemente una parte de mi cerebro estaba procesando la información.
Le comenté, a renglón seguido, que estaba pensado en prepararme para una media maratón, pero que suponía salir varios días a correr y no tenía mucho tiempo.
En seguida salió con que no me preocupara por nada, que me organizara, que mi hijo y ella me apoyaban (esto último con un leve tono de ironía).

Volvía yo al trabajo dándole vueltas: “tu hijo y yo te apoyamos”, “en estas edades tenemos que cuidarnos un poco”. ¡¡Joder!! ¡¡Me estaba llamando gordo!!
¿Pero que maneras son esas de decirlo? ¿Desde cuando está haciendo esta mujer un curso de sutileza?
¿Es que yo cuando sale con las mallitas esas y el suetercito que llega tres dedos por debajo de la cintura digo: “tendremos que abrigarnos un poco”?
O cuando estoy en la camita calentito y medio dormido y de pronto acerca sus pies a los míos que parece que tenemos una pareja de pingüinos viviendo bajo las sábanas ¿acaso suelto algo como “tendremos que ponernos unos calcetines”?

Se va a enterar esta, a partir de mañana empiezo a tomármelo en serio, ya me he buscado una peña para correr, así seguro que me motivo más [ver foto] [ver foto].
Además me voy a poner de un cachas que no se me va a poder ni soplar.[ver foto] [ver foto]

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