Octubre 1st, 2008

Todo por un sueño

Posted by Peter Parker in general

Fue hace aproximadamente un mes, ya habíamos vuelto a la jornada partida y salía de trabajar pasadas las siete y media. Había quedado con un amigo en la plaza de la Virgen para intercambiar unas películas de DVD, como iba en bici me planté allí en un momento. Llegué un poco antes que él, pero sabía que no tardaría, solo me había adelantado unos minutos y Pascual suele ser muy puntual.

Me encanta esa plaza y aproveché que llevaba la cámara para hacer alguna foto, estaba enfocando la puerta de la catedral cuando de ella salió un chaval de unos diez años a toda prisa, me llamó la atención la extraña ropa que llevaba, una especie de chilaba de un color marrón pálido y un gorro del mismo color en forma de seta que perdió en la carrera, en pocos segundos desapareció entre la gente que paseaba por la Calle del Miguelete. Al momento salieron cuatro personas más de la catedral con un atuendo idéntico: una pareja, una niña de unos trece años y un bebé.
La que supuse que debía ser la madre salió desesperada mirando a todas partes y gritando:
- ¡¡MIRCA!! ¡¡MIRCA!!
Tras ellos salió un amigo que hacía mucho tiempo que no veía y que parecía acompañarlos. Me acerqué a saludarle y, por supuesto para enterarme de que iba el rollo.

Mientras la madre, irritada y llorando, le gritaba al padre en un idioma extraño, mi amigo Aziz me contó que le habían contratado para hacer de guía turístico, se trataba de una familia de la tribu Korowai, de Papúa Nueva Guinea, por lo visto el niño se había enfadado con el padre y había salido corriendo.

Mientras le contaba a Aziz que lo había visto correr hacía la plaza de la Reina llegó Pascual y, siendo como es, se ofreció para ir a buscarlo con la bici, le pedí el teléfono a Aziz por si lo encontrábamos y ambos fuimos en su búsqueda. Había hecho fotos de toda la plaza, pero no llegué a fotografiarlo, de todas formas sería sencillo reconocerlo, sus ropas eran como las del resto de su familia y su pelo, ahora libre del gorro, estaba cubierto de largas trencitas.

Pensamos que no habría ido muy lejos, así que recorrimos la plaza de la Reina de arriba a bajo, no lo encontramos, decidimos separarnos y reunirnos en Parque del Parterre, al que llegamos sin éxito. Empezamos a preguntar a la gente, por suerte su vestimenta era bastante llamativa para todo el mundo y fue fácil seguir su rastro. Lo vimos de lejos por la Avenida Navarro Reverter, el chaval se había pegado una buena carrera, pero ahora andaba con pinta de cansado.

Lo llamé por el nombre que gritaba su madre cuando salió en su búsqueda, nos miró extrañado, pero se paró y esperó a que llegáramos.
Le contamos que su familia lo estaba buscando y estaban muy preocupados, no nos entendía, pero sabía algo de inglés, yo lo hablo fatal, pero Pascual se defiende bastante bien, así que le explicó que lo queríamos llevarlo con sus padres. El chaval contestó que no pensaba ir, por lo visto estaba harto de que su padre lo llevara de iglesia en iglesia, decía que solo le importaba la religión. Él quería conocer la ciudad y visitar el estadio de fútbol. Por lo visto había ido preguntando como llegar y se proponía verlo. Pascual me miró
- El Mestalla está aquí al lado- dijo.
- Está bien - contesté- espera que avise.
Llamé a Aziz, le conté que habíamos encontrado al chaval, que estábamos lejos y que tardaríamos un poco en llegar, que nos esperarán en la Plaza de la Virgen.

Le dije al chaval que subiera a mi bici y yo pedalearía de pie, cruzamos el Puente de las Flores y llegamos al Mestalla, la cara de Mirca era un poema, estaba alucinado, a Pascual y a mi nos pareció que el pobre solo iba disfrutar de una triste fachada.
Atamos las bicis para rodear el estadio a pie cuando vimos a un hombre que salía por una de las puertas, corrimos a su encuentro, le explicamos que el chico venía de muy lejos que su mayor sueño era ver el campo por dentro, que era un fan del Valencia y que se tenía que ir al día siguiente a su país, que solo queríamos asomarnos, lo adornamos un poco pero no se dejó convencer. Nos dijo que estaba prohibido y que él no era quien para dejarnos pasar.

Me di la vuelta y le di las gracias por nada. Entonces Pascual empezó a despotricar. algo alterado le dijo al hombre que era muy triste ser una persona que no hace nada por si mismo y que era una vergüenza un país donde no se podía hacer realidad el sueño de un niño, un niño que se volvería a su casa pensando que el extranjero es un mundo frío donde nadie da nada por nada. Creí que el hombre nos iba a pegar, cogí a Pascual y lo alejé
- Déjalo Pas, vamos a acompañarlo para que lo vea por fuera.
No habíamos andado cinco pasos cuando oímos que nos llamaban por detrás.
- Hey!! Va!! Venid aquí, rápido, un minuto y prou, solo asomaros- El hombre nos hizo señas para entrar mientras abría otra vez la puerta.

La arenga de Pascual había tenido éxito, le dimos las gracias lo más efusivamente que pudimos y entramos corriendo hasta llegar a lo alto de las escaleras más cercanas. La visión del campo nos sobrevino de repente, fue impresionante, las gradas vacías y el silencio daban al estadio una majestuosidad insólita , el césped estaba perfecto, Mirca tenía lágrimas en los ojos, parecía que aguantábamos la respiración para no estropear el momento, nos quedamos lo tres quietos, hipnotizados hasta que el hombre nos llamó y nos pidió que saliéramos.
Volvimos a darle las gracias y corrimos hacía las bicis. Volvió a subir a mi bici mientras yo pedaleaba levantado, decidimos ir por el río para evitar semáforos y aceras y en unos minutos salíamos a la altura de la Calle Navellos que desembocaba directamente en la Plaza de la Virgen.

Llamé a Aziz para que nos viera, todos se giraron, la madre de Mirca vino corriendo hasta donde estábamos y abrazó a su hijo llorando, el padre se dirigió hacía nosotros, dijo algo que no entendimos e inclinó la cabeza en señal de agradecimiento, se acercó más a mi y cogió mi brazo, puso algo en mi mano y la cerro antes de que pudiera ver lo que era, note lo que me parecieron dos piedras frías con aristas que se clavaban en mi mano, después volvió a inclinar la cabeza y se marcharon. Pascual se puso a mi lado, abrí la mano a ver que era.

Entonces sonó el despertador, estaba en la cama con mi mujer y lo recordaba todo como si hubiera pasado el día anterior, tenía toda la aventura fresca en mi mente, nítidos los personajes, sobre todo a la madre,
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pero nunca llegaré a saber que me puso el padre de Mirca en la mano. Solo puedo soñar con ello.
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Septiembre 24th, 2008

Apagón mundial

Posted by Peter Parker in general

La semana pasada llegó a mi buzón de correo uno de esos mensajes de concienciación social. El e-mail en cuestión recordaba el agotamiento que está sufriendo nuestra querida tierra, el desgaste continuo ocasionado por el expolio desorbitado de la raza humana y solicitaba la colaboración del ciudadano de a pie para darle un respiro durante unos impagables y escasos diez minutos.

La persona que había confeccionado el mensaje era un profesional, o tenía un optimismo exacerbado y una fe inmerecida en la raza humana, porque estaba traducido a diez idiomas y, como todo buen e-mail de estas características, invitaba a transmitirlo a familiares, amigos y conocidos presentes en la lista de contactos.

La cita para darle a nuestro mundo su merecido descanso era el miércoles diecisiete, desde las 21:50 hasta las 22 horas. Reenvié el mensaje a algunos que pensé que podrían tomarlo medianamente en serio y creé una tarea en mi móvil para que me sonara unos minutos antes del evento.

Llegó el miércoles por la noche. Cuando me avisó el móvil de mi compromiso ecológico, mi mujer había salido a cenar con unas amigas, me encontraba solo en casa, por lo que disponía de total movilidad para liberar a la tierra de mi consumo energético.

Empecé apagando el televisor -asegurándome que no me dejaba ningún pilotito encendido-, el ordenador y el móvil, entonces me percaté de que el teléfono inalámbrico estaba enchufado a la pared, lo desconecté, en ese instante me encontré completamente incomunicado.
No sabía en que emplear esos diez minutos, no había suficiente luz para leer y desconocía donde encontrar velas en casa, decidí comer algo. ¡¡La nevera!! Me había olvidado de ella, seguía consumiendo energía, no lo podía permitir.
Ya que había empezado, decidí tomarme las cosas en serio, total ¿que son diez minutos? Tiré con fuerza y tras varios intentos conseguí separarla de la pared lo suficiente para apagarla. Al salir del hueco de la nevera vi algo que casi acaba con mi moral, el relojito digital del horno relucía ignorante a mis esfuerzos. No sabía como apagarlo, el horno estaba encajado en la estructura de la cocina, cualquier movimiento seguramente me llevaría romper algo y cuando llegara mi mujer eso no sabría como explicarlo, mi cruzada iba a quedar maltrecha por un insignificante relojito.
Iba a darme por vencido cuando caí en la cuenta de que bastaba con quitar los plomos. ¿Por que no se me habría ocurrido antes de mover la nevera? Ya estaba hecho. Ahora si que tenía la certeza de que no estaba abusando de nuestro querido planeta.

No sabía que hora era o cuanto tiempo había pasado, así que decidí asomarme por la ventana para ver el efecto de la oscuridad sobre los edificios. Me sobrevino una tremenda tristeza, por lo visto los vecinos de los edificios cercanos y los del mío propio no habían recibido el mensaje, nadie me acopañaba en esta misión.
Pero si los demás no apagaban sus aparatos diez minutos yo lo haría el tiempo que hiciera falta, tenía que salvar al mundo aunque lo hiciera solo. Por lo menos hasta poco antes de llegar mi mujer para que al volver se lo encontrara todo como siempre.

Me preparé la cena a oscuras, como no podía usar la vitrocerámica me hice una ensalada con todo lo que encontré en la cocina: tomate, lechuga, champiñones, queso, manzana, zanahoria y algunas aceitunas sin hueso. Corté todo con cuidado, por lo menos después de los dos primeros cortes en el dedo, y supuse que al día siguiente encontraría lechuga hasta en mis calzoncillos. Pero al final me senté a cenar frente a la ventana, observando las estrellas.

Me sentí como un hombre de Cromagnon que había cazado su presa sin ayuda de ninguna tecnología, solo con sus propias manos. Me imaginé como sería el mundo si de pronto dejaran de funcionar todos los aparatos con los que compartimos el día a día. Probablemente mi mujer y alguna de sus amigas caerían en coma ante la imposibilidad de utilizar el móvil y el caos se adueñaría de las ciudades. Al principio supondríamos que se trata de algo temporal, un apagón de unas pocas horas, pero pronto llegaría el nerviosismo, vandalismo, saqueos, enfrentamientos por la comida,… Me quedé dormido en el sofá, me despertó mi mujer alterada porque no me había dado cuenta de que habían saltado los plomos y la comida de la nevera se podría estropear. No la saqué de su error, había sido un héroe, pero no me vanaglorié de ello, mantuve mi hazaña en secreto, para el año que viene estaré más preparado, compraré velas.
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Septiembre 17th, 2008

Diario de un embarazo V – Empacho de información

Posted by Peter Parker in cosas mías

Lo más destacable de un embarazo es la saturación de datos que sufres durante todo el proceso. Cada día que pasa, o casi cada hora, te enteras de algo nuevo. Todo a tu alrededor tiene que ver con el embarazo o con el futuro bebé. Todo aquel al que le cuentes tu situación tendrá alguna historia que contar o algún consejo que dar.

Lo primero que te sorprende es que las clases de preparación al parto existen, no son una invención de las películas americanas. Todos hemos visto muchas películas de bodas donde el cura siempre pregunta eso de “si alguien tiene alguna objeción en que esta pareja contraiga matrimonio que hable ahora o calle para siempre”. Yo la primera vez que fui a la boda de un amigo estaba nerviosísimo esperando el momento en que el cura lo soltara, tenía la gracia preparada, iba a ser la leche, pero me quedé con un palmo de narices. Al principio pensé que se le habría olvidado, después de alguna boda más ya vi que eso aquí no se decía. Así que yo pensaba que la imagen que vemos en las películas de la pareja sentada en el suelo y el marido cogiendo a la embarazada por detrás mientras esta respira como una loca, era igual, otro invento americano. Pero resulta que no, existen, y ojito con perdértelas, más te vale tener una buena excusa, no sirve eso de que he quedado con los colegas para ver el fútbol o que tengo partida de paddle. Eso es como una secta, empiezan a conspirar, a calentarse las unas a las otras y cuando llegas a casa de tomar tus cervecitas, te encuentras malas caras, la cena sin preparar y de follar ni hablamos.

Aunque se aprende mucho en estas clases yo recomiendo a los maridos que se busquen una buena excusa para no ir, no es nada aconsejable estar en una sala llena de mujeres de enormes pechos hinchados por el embarazo haciendo movimientos pélvicos encima de una colchoneta, es mucho peor que hacer aeróbic.

Aprendes sobre el embarazo, sobre el parto y sobre lo que te espera con el bebé y siempre hay algo nuevo que no sabías. Nuevas palabras o distintos significados de las palabras que ya conocías.

Un entuerto, que siempre había pensado que era una especie de lío o desaguisado, o tendría que ver algo con un pirata, y resulta que son contracciones bruscas del útero, que tienen lugar después del parto para reducir la matriz (cá-ga-te lo-ri-to).

El calostro, que es como podríamos llamar a mi amigo Antonio que siempre va más salido que una esquina, resulta que es la primera leche materna.

El “aspira-mocos” del que desconocía su existencia y estoy seguro que hubiera vivido más feliz permaneciendo en la ignorancia, su sola mención me da escalofríos, si imagino como se utiliza seguramente podría caer inconsciente.

El colecho, el método Estivill, Isofix y el meconio, esto último es la primera caca que tira el bebé, verde oscura y pegajosa, solo verla debe acojonar de verdad, no me quiero imaginar como será olerla.

Pero la palabra que más afecta al padre es el puerperio, es decir, el periodo de cuarenta y cinco días después del parto en el que no se pueden mantener relaciones sexuales. No basta con estar relegado a un simple pinche o mozo de carga y que un renacuajo de menos de cincuenta centímetros toque más teta que tu, además tienes que aguantar cuarenta y cinco días de alemanitas, esta claro que esto de la paternidad va a ser una dura prueba.

Luego están las mil cosas que tienes que comprar, la cunita, el cambiador, el pelele, las polainas, los patucos, el moisés (que es lo que vulgarmente llamaríamos capazo pero en plan bíblico) y lo último que hemos descubierto que es completamente imprescindible para el correcto desarrollo y crecimiento del bebé: el Tummy Tub, la bañera de los bebés felices.
Bañera si se le puede llamar así, porque es más bien una palangana de plástico que seguro que hace el mismo papel que un cubo comprado en los chinos por tres euros, pero hay que comprar el original que cuesta casi cincuenta euritos, no vaya a ser que el niño tengo un trauma. Yo me imagino al niño metido en la jofaina esa, mirándome con cara de “¿Por qué me hacéis esto?” y estoy convencido que no me lo perdonará nunca.
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Septiembre 10th, 2008

El síndrome de Phámios

Posted by Peter Parker in general

Phámios (422-340 a. De C.) Contemporáneo de Platón y, al igual que este, discípulo de Sócrates. Fue testigo de cómo Platón, escribiendo su discurso en defensa de Sócrates, su colección de cartas y los diálogos filosóficos, ganó renombre como filósofo y fundó su academia.
Phámios desarrolló estudios sobre el sentido fugaz y variable de la realidad y el enriquecimiento de los altos estratos de la Acrópolis, que fueron automáticamente desacreditados por las teorías de Platón. También escribió un postulado sobre los matrimonios de conveniencia en el Senado y el concubinato entre altos cargos militares que levantó alguna polémica en la época. Muchos de sus trabajos eran fruto de su necesidad por aumentar su reputación como filósofo, pero las repercusiones de estos estudios se difuminaron con el tiempo, por lo que la fama de Phámios fue efímera.

Es muy posible que podáis encontrar más información de este filósofo griego en la Wikipedia, pero solo quería realizar una pequeña introducción para hablar sobre el síndrome que, según los expertos, más afecta a nuestra sociedad en este, recién entrado, siglo XXI.
Lejos del síndrome postvacacional (o de vuelta al cole) que tanto se habla en estos días, el síndrome de la clase turista o el síndrome de Peter Pan (que también padecen muchos y del que se podría hablar extensamente), el síndrome de Phámios puede durar toda la vida y es fácil encontrar a diario casos agudos de este trastorno.
Se puede dar desde la adolescencia hasta pasados los cincuenta años y puede presentarse con distintos síntomas.

Aquel que sufre el síndrome de Phámios es una persona que necesita reconocimiento social constante, considera que para triunfar en la vida tiene que obtener fama a cualquier precio, de esta manera quedará situado por encima de los demás y visto como alguien con éxito.

Esta psicopatía está ampliamente explotada por las cadenas de televisión de ahí la proliferación de programas como Gran Hermano, Operación Triunfo o Factor X, los cuales atrapan a estos individuos, como una lámpara ultravioleta a un mosquito, para hacer el ridículo más espantoso. Prueba de que es un gran negocio es que no contentos con ofrecernos el programa emiten también los castings. Para muestra un botón.

Otro ejemplo de telebasura que explota este enfermedad social son los programas como el Diario de Patricia, y aquí tenéis que perdonar mi ignorancia porque no conozco más (y seguro que los hay) y he puesto este porque es del único del que he oído hablar.
En estos espacios se invita a la gente a contar su vida o a exponer un secreto oculto durante años a un familiar cercano delante del público y los encéfalo-planos telespectadores que lo contemplan. Fue el mejor sitio que se le ocurrió a Miguel Ángel para confesarle a su abuela que es folclórica de vocación. Otro botón (dudo que alguien sea capaza de verlo completo)(Gracias Robert Hindell por los enlaces)

Esta afección se puede presentar con otros síntomas. Es común encontrar a personas mayores de treinta años que una mañana se levantan con la creencia de que no han hecho nada importante en su vida, que no tienen un Premio Nóbel o el Príncipe de Asturias, que no han plantado un árbol ni escrito un libro y el día de mañana no podrán contarle a sus hijos lo importante que ha sido su padre para el futuro de la humanidad.

Por suerte para eso está Internet. Puedes criticar algo, o hablar de las fiestas que te pegas con el Benja, la Paqui y el Metralla, o escribir recetas de cocina búlgara, o contar el embarazo de tu mujer, o escribir chistes para diseñadores, o hablar de tu gato, porque hoy en día, cualquier mindundi puede escribir un blog. Lo leerán quince personas en España, tres en Chile, dos en Argentina, una en Rusia y cuatro en Canadá, pero es como estar bajos los focos y los flashes, un momento de fama.
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Septiembre 3rd, 2008

Diario de un embarazo IV - El padre que no lo es tanto

Posted by Peter Parker in cosas mías

Dicen por ahí que durante el embarazo el marido-pareja-inseminador -dígale como usted quiera- todavía no se le puede llamar padre, que no es muy consciente de lo que se le viene encima y que tampoco sufre el embarazo como tal.
No hay nada más falso y quien dijo eso seguramente no ha acompañado a una mujer en ese largo y escabroso proceso. Nadie sabe lo duro que es ser la pareja de una mujer embarazada hasta que lo vive.

Ya avisan que, cuando nazca la criatura, el padre cuenta menos que un bolígrafo verde sin tinta y afirmaciones como esta sirven para ir acostumbrándolo a lo que va a venir. Luego el día a día le va dejando pistas claras de cómo va a ser considerado en un futuro próximo.

Yo os aseguro, sin lugar a dudas, que el padre aguanta el embarazo y lo sufre en sus propias carnes. Se le trata como un ente abstracto y superfluo que ya ha cumplido su papel y no se cuenta con él para nada. La madre y la gente que la rodea lo ningunean y le asignan todo tipo de tareas rutinarias y pesadas sin ninguna gratificación.

Recuerdo un viernes que había salido tarde del trabajo y después había tenido que pasar por un par de sitios antes de llegar a casa. Al reloj le faltaban pocos minutos para marcar las nueve de la noche y me encontraba algo cansado, estaba empezando a ponerme el pijama para disfrutar, fresquito y cómodo, de una de mis series favoritas, cuando oigo la voz de mi mujer que, completamente espatarrada y con la barriga al aire, me grita desde el sofá:
- Cariño ¿Te importaría pasarte por Mercadona antes de que cierren y comprarme unos polos de limón? Es que me apetecen mucho y con el calor que hace nos vendrán muy bien a los dos.
¿A los dos?¿Qué dos? Si yo no quería nada, por supuesto se refería a ella y al niño. Yo ya no aparecía en la ecuación.

Un día llegó por casa con un bote enorme de banderillas, de esas que tienen pepinillos y cebollitas en vinagre, jamás habíamos tenido nada parecido en la nevera, le duró dos días, creo que yo probé una. Algo más tarde oí como le decía a una amiga:
- El embarazo genial, ni mareos ni nauseas ni antojos.
Nada de nada, las banderillas serían para matar el gusanillo y los polos se los habrá recetado el médico, porque desde entonces se toma uno cada veinticuatro horas.

Otro de los problemas es el calor, de todos es sabido que las embarazadas sufren de unos calores asfixiantes durante gran parte del embarazo, y mucho más si es verano.
Para paliarlo un poco tenemos el ventilador encendido toda la noche a máxima potencia.
Ella duerme la mar de bien, incluso a veces se levanta diciendo que ha pasado algo de calor, mientras yo me levanto con el moquillo colgando o a mitad noche me despierto tiritando y acabo tapándome hasta las orejas. Poco a poco estoy perdiendo la salud.

Todas estas cosas, dentro de lo que caben, son lógicas, el marido tiene un valor insignificante completamente supeditado al bienestar de la mujer preñada y tiene que acostumbrarse. De lo que no me habían advertido es que el embarazo fuera contagioso o por lo menos sus síntomas más agudos y acostumbrarte a esos cambios tan bruscos en tan poco tiempo es una agonía.

Achaqué que estaba engordando al veranito, se come más y dejé de hacer deporte porque no tenía tiempo para nada. Cada día, hay que comprar algo para el bebé, que si un pijamita, que si las sábanas para la cuna, incluso un termómetro para el agua de la bañera. Y lo que nos queda, mi mujer tiene una lista que no nos la acabamos ni pidiéndolo para los Reyes Magos. Además hay que cambiar bombillas por otras que alumbren más, poner cortinas de colores, colocar trampas para cucarachas y reubicar la ropa para que quepa la del niño. Así que no presté atención a esos quilitos de más y pensé que era normal porque con tanto ajetreo no me estaba cuidando. Ahora me he dado cuenta que ella come por dos pero yo por cuatro.

Empecé a mosquearme un poco con el insomnio, pero culpé al calor. Más preocupante fue cuando me dio por levantarme varias veces de madrugada para ir a mear. Por suerte no he tenido mareos, pero un tío que puede comerme un zumo de limón recién exprimido antes de acostarse o un plato de curry picante como si nada y ahora va y tiene acidez, es para flipar.

Puedo pensar que todo esto es debido a la alimentación o nervios por lo que va a venir pero no puedo entender lo que me pasó el martes pasado frente al televisor, se me cayeron unas lagrimillas viendo un anuncio de cerveza. Yo soy un tiarrón, no puede ser que por ver a cuatro colegas en la barra de un bar, celebrando su amistad con unas tapas y unos tercios se me cayera el mundo al suelo, está claro que tengo las hormonas revolucionadas.

Ojalá eso fuera todo, no os podéis imaginar lo duro que es un embarazo. Pase lo de los quilitos de más, pase lo del insomnio, las meaditas de madrugada y la acidez y pase por las lagrimillas en los anuncios de exaltación de la amistad, pero lo de esta mañana es inconcebible, el colmo, me he levantado y tenía irritados los pezones ¡¡Me cago en to!!
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